Una sola gota de sangre podría detectar el Alzheimer años antes de que aparezcan los síntomas

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Publicado el: 31 de enero de 2026 a las 20:44
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Gota de sangre en el dedo usada para un análisis que podría detectar el alzhéimer años antes de los síntomas.

Unas gotas de sangre en una tarjeta, tomadas en casa con un sencillo pinchazo en el dedo, podrían cambiar la forma en la que se detecta el alzhéimer en los próximos años. Eso es, en esencia, lo que empiezan a mostrar dos grandes líneas de trabajo internacionales que combinan ciencia puntera y algo tan cotidiano como un kit de autoanálisis enviado por correo.

Hoy, para confirmar un diagnóstico de alzhéimer, lo habitual son escáneres cerebrales especializados o una punción lumbar. Son pruebas caras, invasivas y que suelen concentrarse en grandes hospitales. En la práctica, muchas personas pasan años con dudas, visitas al neurólogo y listas de espera antes de tener una confirmación clara.

Del pinchazo en el dedo al laboratorio

El primer gran paso lo ha dado el proyecto DROP-AD, que ha validado a gran escala el análisis de sangre seca obtenida por punción en el dedo. En el estudio participaron 337 personas de siete centros europeos, algunas sin problemas de memoria, otras con deterioro cognitivo leve y pacientes con alzhéimer, incluso personas con síndrome de Down que tienen más riesgo de desarrollar la enfermedad.

Cada participante dejó caer unas gotas de sangre en una tarjeta especial. Esa tarjeta se dejó secar y se envió a un laboratorio sin necesidad de neveras ni transporte sofisticado. Allí se midieron tres biomarcadores estrechamente ligados al alzhéimer, la proteína tau fosforilada 217 (p‑tau217), la proteína ácida fibrilar glial (GFAP) y el polipéptido ligero de neurofilamento (NfL).

Los resultados son llamativos. Los niveles de p‑tau217 en estas muestras obtenidas del dedo mostraron una fuerte correlación con los análisis de sangre venosa y fueron capaces de predecir cambios característicos en el líquido cefalorraquídeo con una precisión cercana al 86 por ciento. GFAP y NfL también mostraron una buena concordancia con las pruebas habituales.

En otras palabras, lo que hasta ahora requería una extracción en un hospital y cadenas de frío estrictas empieza a ser posible con un gesto que cualquiera podría hacer en su cocina tras ver unas instrucciones. Eso sí, los propios autores insisten en que el método todavía necesita ajustes técnicos y validación adicional antes de poder usarse en la clínica diaria.

Un ensayo internacional para llevar la prueba a la consulta

Mientras tanto, otro proyecto quiere responder a una pregunta muy práctica. No solo si la tecnología funciona en el laboratorio, sino si puede integrarse en el día a día de la medicina. Es el ensayo Bio‑Hermes‑002, impulsado por la Global Alzheimer’s Platform Foundation, la organización de investigación LifeArc y elUK Dementia Research Institute.

Este estudio internacional está reclutando a mil personas en veinticinco centros de Reino Unido, Estados Unidos y Canadá. De momento se han inscrito 883 voluntarios, con una mezcla de personas con cognición normal, deterioro cognitivo leve y alzhéimer en fases iniciales.

La prueba que se está poniendo a prueba utiliza una tarjeta de separación de plasma pensada para abaratar y simplificar al máximo el proceso. No hace falta refrigeración y las tarjetas pueden almacenarse y enviarse a temperatura ambiente, algo importante si pensamos en centros de salud rurales o países con poca infraestructura sanitaria.

Los investigadores medirán en estas gotas de sangre los mismos biomarcadores clave, p‑tau217, GFAP y NfL, y compararán los resultados con exploraciones PET, resonancias magnéticas y otras pruebas digitales como test cognitivos o análisis de voz. El objetivo es comprobar hasta qué punto un simple análisis de sangre capilar puede acercarse a los métodos de referencia actuales.

La directora de estrategia de LifeArc, Giovanna Lalli, resume la idea con una frase que va al grano. Según explica, en los últimos años se ha avanzado mucho en biomarcadores sanguíneos y ahora el reto es que las pruebas sean más baratas, escalables y accesibles para que más personas puedan beneficiarse de los nuevos fármacos que tratan de frenar la enfermedad en fases muy tempranas.

Qué significa todo esto para pacientes y familias

La gran pregunta es inevitable. ¿Podré ir a mi centro de salud dentro de poco y pedir un pinchazo en el dedo para saber si estoy en riesgo de alzhéimer? De momento, la respuesta honesta es que no. Todas estas pruebas siguen en fase de investigación y no forman parte del catálogo rutinario de los sistemas públicos de salud.

Sin embargo, el camino se va dibujando. Si los resultados se confirman, un análisis de sangre capilar podría servir como herramienta de cribado inicial. En la práctica, ayudaría a decidir quién necesita una valoración más exhaustiva con pruebas de imagen o punción lumbar y quién puede seguir en seguimiento sin someterse a procedimientos invasivos desde el primer momento.

Hay también un componente muy humano. El médico de cabecera Michael Sandberg, en Londres, decidió participar en Bio‑Hermes‑002 después de ver cómo el alzhéimer afectó a su madre. Saber que su propio resultado fue negativo fue, según cuenta, «un gran alivio». No elimina los riesgos futuros, pero da algo de tranquilidad a quien ha visto la enfermedad de cerca.

Además, tanto DROP‑AD como Bio‑Hermes‑002 están haciendo un esfuerzo especial por reclutar a personas de grupos étnicos y comunidades que casi nunca aparecen en los ensayos, a pesar de tener más riesgo de demencia. Esto es clave si queremos que las futuras pruebas funcionen igual de bien en todos y no solo en quienes viven cerca de grandes hospitales universitarios.

En resumen, un simple pinchazo en el dedo no va a sustituir mañana al neurólogo ni a las pruebas de imagen, pero ya se perfila como una pieza importante en la detección precoz del alzhéimer. La diferencia, para muchas personas, podría estar entre esperar años a una prueba compleja o recibir una primera orientación en la consulta de atención primaria o incluso desde casa.

El estudio científico que valida esta técnica de gotas de sangre secas se ha publicado en la revista Nature Medicine.


Adrian Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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