La NASA ha cartografiado 1943 valles ocultos bajo el hielo de Groenlandia, un tercio de ellos desconocidos, y algunos son tan rectos que los científicos sospechan que siguen antiguas deformaciones de la corteza

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Por HoyECO
Publicado el 4 de octubre de 2026 a las 18:46
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Mapa de los valles subglaciales ocultos bajo el hielo de Groenlandia elaborado por la NASA

Bajo el hielo de Groenlandia hay un paisaje de montañas y valles que todavía conocemos de forma incompleta. Un equipo liderado por la NASA ha cartografiado 1943 valles subglaciales y alrededor de un tercio no figuraban en el mapa de referencia empleado para la comparación.

El hallazgo permite reconstruir parte del pasado de la isla y puede ayudar a entender cómo se moverá su hielo en el futuro. La NASA presentó los resultados el 28 de septiembre de 2026, aunque el estudio, encabezado por Allison M. Chartrand, se publicó el 30 de junio en Geophysical Research Letters.

Las cifras del mapa

DatoCifra
Valles cartografiados1943
Valles nuevosAlrededor de un tercio (unos 650)
Valles de BedMachine que llegan más al interiorAproximadamente la mitad
Escala de detalle del métodoEntre 2 y 30 km
Superficie de la capa de hieloUnos 1,7 millones de km² (3,4 veces España)
EstudioGeophysical Research Letters, 30 de junio de 2026

1943 valles, unos 650 de ellos nuevos

La capa de hielo de Groenlandia ocupa unos 1,7 millones de kilómetros cuadrados y supera los tres kilómetros de espesor en su punto más grueso. Esa cubierta dificulta conocer el relieve que tiene debajo, especialmente lejos de la costa. Es una superficie unas 3,4 veces mayor que la de España.

El nuevo trabajo conecta tramos que antes aparecían separados y prolonga valles conocidos. Aproximadamente la mitad de los representados en BedMachine Greenland, una base de datos del terreno bajo el hielo, llegan más lejos hacia el interior de lo que indicaba ese mapa. En algunos casos, la diferencia alcanza cientos de kilómetros. Ese tercio equivale a unos 650 valles que no aparecían en el mapa de referencia.

Cómo se ve un valle a través de 3 km de hielo

¿Cómo se puede dibujar un valle enterrado bajo semejante cantidad de hielo? Los investigadores emplearon una técnica llamada análisis de perturbaciones del flujo de hielo, que aprovecha las pequeñas ondulaciones que el terreno deja en la superficie cuando el hielo se desplaza sobre él.

Los satélites permiten medir esas señales y reconstruir, mediante cálculos, parte del relieve oculto. Podemos imaginar una manta que deja entrever los bultos de lo que cubre, aunque aquí también importa cómo fluye el hielo. El equipo combinó esta información con mediciones de radar y con la cartografía disponible.

El resultado tiene límites que los propios autores explican. El método revela detalles a escalas aproximadas de entre 2 y 30 kilómetros, pero determinadas alteraciones del hielo profundo impiden aplicarlo en algunas zonas del norte. Todavía quedan piezas por completar.

Valles rectos que intrigan a la NASA

Una de las mayores sorpresas aparece en el centro-oeste de Groenlandia. Allí se observan numerosos valles largos y rectos, orientados de suroeste a noreste, una coincidencia que apunta a una posible influencia de antiguas deformaciones de la corteza terrestre.

«Eso es un enigma para nosotros», explicó Joe MacGregor, científico de la NASA y coautor del estudio. Groenlandia suele interpretarse como un bloque rígido de roca antigua, por lo que esas alineaciones plantean preguntas sobre su historia. Los investigadores proponen que antiguas estructuras geológicas pudieron facilitar el paso del agua y orientar la formación de los valles.

El papel del agua subterránea

Los científicos se fijaron además en los ángulos que forman los valles cuando se unen. Sus ramificaciones sugieren que el agua que corría por la superficie no fue la única responsable de excavar el paisaje y que el agua subterránea también pudo contribuir.

La interpretación habla de procesos antiguos, anteriores a la formación de buena parte de la cubierta helada. El estudio advierte de que estas formas no demuestran por sí solas la existencia actual de una extensa red activa de aguas subterráneas. Son pistas sobre cómo evolucionó el terreno, y deben leerse con esa cautela.

Una cordillera enterrada desde el Plioceno

Muchos valles parecen arrancar en las tierras altas del sur y del este, donde se cree que comenzó a formarse la capa de hielo. Cerca de las elevaciones orientales, el mapa muestra una cordillera enterrada con valles conectados y un relieve cada vez más marcado hacia la costa.

Estas formas recuerdan a los paisajes alpinos y podrían haberse conservado bajo el hielo desde al menos el Plioceno. La posibilidad ayuda a explicar por qué cartografiar el subsuelo interesa tanto a los geólogos. Bajo una superficie aparentemente uniforme pueden quedar señales de paisajes mucho más antiguos.

Por dónde fluirá el hielo en el futuro

Los valles también influyen en lo que sucede hoy. El hielo se concentra en ellos y alimenta glaciares que avanzan hacia los fiordos de la periferia, donde pueden desprenderse icebergs. A su vez, ese movimiento erosiona la roca y modifica los propios valles.

La NASA describe un proceso que se refuerza con el tiempo. Al canalizarse por un valle, el hielo puede ganar espesor, desplazarse más deprisa y profundizar la excavación. Conocer esos recorridos ayudará a los científicos a representar mejor cómo podría cambiar el flujo hacia el interior a medida que retroceda la cubierta.

El objetivo es incorporar este conocimiento a futuras mejoras de BedMachine Greenland y de los modelos que estudian la evolución del hielo. El estudio completo ha sido publicado en Geophysical Research Letters.

Imagen: NASA Earth Observatory / Lauren Dauphin (datos de Chartrand et al.)

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