Adiós al diagnóstico tardío del párkinson: un simple análisis de sangre podría detectar la enfermedad años antes de los primeros temblores

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Por HoyECO
Publicado el: 23 de enero de 2026 a las 22:01
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Tubo de ensayo con muestra de sangre sobre un formulario médico de analítica para detección de Parkinson.

Durante años, el diagnóstico de la enfermedad de Parkinson ha llegado tarde. La mayoría de las personas reciben la noticia cuando ya han perdido buena parte de las neuronas que controlan el movimiento y empiezan los temblores, la rigidez o los problemas de equilibrio. ¿Y si bastara una analítica de sangre para sospechar la enfermedad mucho antes de que el cuerpo empiece a fallar?

Un equipo internacional liderado por la Universidad Hebrea de Jerusalén ha desarrollado un test experimental que, con una muestra estándar de sangre, distingue a personas sanas, pacientes en fases iniciales y personas en una fase “prodrómica”, es decir, con señales muy tempranas asociadas al párkinson, como pérdida de olfato o alteraciones del sueño. El trabajo acaba de publicarse en la revista Nature Aging.

Según recoge la prensa británica, el coste estimado del prototipo ronda las 80 libras por prueba y podría convertirse en una herramienta “sencilla, rápida y asequible” si llega a la clínica. No es poca cosa si tenemos en cuenta que solo en el Reino Unido viven con párkinson unas 153 000 personas y que a escala mundial se considera ya la segunda enfermedad neurodegenerativa más frecuente, por detrás del alzhéimer.

Qué mira exactamente este nuevo análisis

El test no busca directamente la famosa proteína alfa-sinucleína ni hace una punción lumbar. Se centra en unas moléculas mucho más pequeñas, llamadas fragmentos de ARN de transferencia, o tRF por sus siglas en inglés.

El ARN de transferencia funciona como un repartidor dentro de la célula. Lleva los “ladrillos” que permiten fabricar proteínas. Cuando esas moléculas se cortan, aparecen fragmentos que, lejos de ser simple basura, reflejan cómo están trabajando el núcleo y las mitocondrias, las fábricas de energía de la célula.

El equipo identificó un patrón muy concreto. En cerebro, líquido cefalorraquídeo y sangre de personas con párkinson aparecen altos niveles de una familia de tRF con una misma secuencia repetida, mientras que disminuyen otros fragmentos procedentes de las mitocondrias.

La prueba consiste en medir la relación entre ambos grupos de fragmentos en sangre mediante una técnica PCR, la misma tecnología que se popularizó durante la pandemia de la covid para detectar el virus. Cuanto más alta es esa relación, mayor probabilidad de que el organismo esté entrando en el territorio del párkinson, incluso antes de que aparezcan los síntomas motores clásicos.

Más precisa que las escalas clínicas tempranas

Para comprobar si este “rastro molecular” tenía utilidad real, los investigadores analizaron grandes bases de datos internacionales con sangre de cientos de voluntarios. Había personas sanas, pacientes con párkinson en distinto grado de evolución, portadores de mutaciones genéticas de riesgo y un grupo especialmente interesante, las personas con signos prodrómicos que aún no tienen diagnóstico oficial.

Con esos datos desarrollaron un indicador basado en la proporción entre los dos tipos de tRF. Al compararlo con las escalas clínicas habituales, como la UPDRS o la clasificación de Hoehn y Yahr, el marcador de sangre logró un área bajo la curva de 0,86 frente al 0,73 de las pruebas clínicas en las fases tempranas. Traducido a un lenguaje menos técnico, el análisis de sangre resulta más fino a la hora de separar a quienes están empezando el proceso del párkinson de quienes no lo están.

En algunos casos, el marcador ya estaba alterado en personas que todavía se consideraban solo “en riesgo” y que más tarde acabaron recibiendo el diagnóstico.

Qué podría cambiar en la práctica

Si este tipo de prueba se valida en más estudios independientes y en distintos países, podría integrarse en la analítica de personas con signos tempranos, como trastornos del sueño REM, pérdida brusca de olfato o antecedentes familiares. No sería muy diferente, en apariencia, de esa extracción de sangre rutinaria que ya conocemos. Pero la información que aportaría sería otra historia.

Detectar la enfermedad en una fase silenciosa abriría la puerta a dos cosas. Por un lado, probar con más sentido las terapias que intentan proteger las neuronas dopaminérgicas antes de que el daño sea masivo. Por otro, seguir de cerca a los pacientes, ajustar mejor la medicación futura y quizá también reforzar hábitos de vida saludable que ya se recomiendan hoy para cuidar el cerebro.

Los expertos recuerdan, sin embargo, que no estamos ante un test listo para pedir en la consulta del centro de salud. Aún queda trabajo para demostrar que el marcador distingue bien el párkinson de otros trastornos con síntomas parecidos y para ver cómo se comporta en poblaciones más diversas.

Lo que viene ahora

El propio equipo admite que su propuesta necesita validarse en cohortes más grandes y seguidas a lo largo de los años. También habrá que armonizar el método para que no dependa del laboratorio concreto y estudiar cómo afecta la edad, la medicación u otras enfermedades al resultado del análisis.

Aun con estas cautelas, el trabajo marca una tendencia clara. La neurología se mueve poco a poco hacia un modelo más parecido al de otras áreas de la medicina, donde las enfermedades se intentan detectar y tratar antes de que den la cara. En el párkinson, donde el reloj biológico suele ir por delante de los síntomas, esa ventaja de tiempo puede ser decisiva.

El estudio completo se ha publicado en la revista Nature Aging con el título “Pre-symptomatic Parkinson’s disease blood test quantifying repetitive sequence motifs in transfer RNA fragments”.


HoyECO

Equipo editorial de ECOticias.com (El Periódico Verde), integrado por periodistas especializados en información ambiental: naturaleza y biodiversidad, energías renovables, emisiones de CO₂, cambio climático, sostenibilidad, gestión de residuos y reciclaje, alimentación ecológica y hábitos de vida saludable.

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