Los chimpancés del bosque de Budongo se curan con plantas medicinales y cuidan las heridas de sus compañeros como si tuvieran su propio botiquín natural

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Publicado el: 25 de enero de 2026 a las 18:43
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Chimpancé del bosque de Budongo aplicando hojas masticadas con propiedades medicinales sobre una herida en su pierna.

En plena selva de Uganda, unos chimpancés han sido vistos haciendo algo que, a primera vista, suena muy humano. Lamen heridas, se aplican hojas y corteza masticadas sobre cortes e infecciones y, en algunos casos, ayudan a otros miembros del grupo a quitarse dolorosas trampas de alambre colocadas por personas.

Un nuevo estudio realizado en el bosque de Budongo y publicado en 2025 analiza más de treinta años de observaciones y confirma que estos grandes simios no solo se “automedican”, también muestran conductas de cuidado sanitario hacia otros miembros del grupo. En total, el equipo documentó 34 episodios de autocuidado y 7 casos claros de atención prosocial.

Autocuidado con plantas y saliva

Cuando un chimpancé de las comunidades de Sonso o Waibira sufre una herida, no siempre se limita a ignorarla. Los investigadores describen varias conductas recurrentes.

Por un lado, se han observado animales que se lamen directamente la herida o se lamen los dedos y los presionan sobre la zona dañada. Algo parecido a cuando nosotros limpiamos un corte pequeño con agua y luego lo cubrimos con la mano o una gasa para aliviar el escozor. La saliva, según recuerdan los propios autores, puede ayudar a arrastrar suciedad y huevos de mosca y aporta compuestos con efecto antimicrobiano en muchas especies.

Pero ahí no acaba la historia. En Budongo también se ha visto a chimpancés frotarse hojas sobre las heridas y aplicar bolos de material vegetal masticado sobre cortes y zonas inflamadas. En un caso documentado en vídeo, una hembra mastica la corteza del tallo de una planta y después coloca la corteza y las hojas sobre una lesión de la rodilla, manteniéndolas pegadas durante un rato, como si fuera una especie de cataplasma vegetal.

Chimpancé usando hojas medicinales para curarse heridas | Vídeo: Science X: Phys.org, Medical Xpress, Tech Xplore

Plantas con propiedades medicinales

Los investigadores no se quedaron solo en describir el gesto. Recogieron e identificaron las plantas usadas en estos contextos. Entre ellas aparecen especies como Acalypha sp., Pseudospondias microcarpa, Lasiodiscus pervillei, Argomuellera macrophylla y, probablemente, Alchornea floribunda.

Muchas de estas plantas se utilizan en la medicina tradicional africana para tratar heridas, úlceras y problemas de piel. En ensayos farmacológicos se han descrito en buena parte de ellas efectos antibacterianos, antifúngicos, antiinflamatorios o analgésicos. Es decir, justo el tipo de propiedades que ayudan a limpiar una herida, reducir la inflamación y aliviar el dolor.

Algo parecido ocurre con Senna spectabilis, que los chimpancés usan para limpiarse los genitales con hojas después del coito. Esta especie presenta una fuerte actividad antimicrobiana y se emplea en humanos como planta medicinal para problemas cutáneos. En la práctica, lo que vemos es un “kit de higiene” basado en recursos del bosque que, en gran medida, funciona como un pequeño botiquín natural.

Cuidar al otro también cuenta

La parte quizá más llamativa del trabajo es que ese cuidado no se limita al propio cuerpo. En la comunidad de Sonso se registraron siete episodios en los que un chimpancé atendía a otro. En algunos casos se trataba de parientes cercanos, como una madre y su hija, pero en otros el cuidado se producía entre individuos sin parentesco directo dentro del mismo grupo.

Entre esos episodios aparecen conductas como lamer la herida de un compañero, lamerse los dedos y presionarlos sobre el corte de otro individuo o aplicar material vegetal masticado sobre la lesión ajena. También se documentaron dos casos en los que un chimpancé ayudó a otro a librarse de una trampa, maniobrando sobre el lazo sin quedar atrapado.

Para los autores, estos comportamientos encajan con una atención sanitaria “prosocial”, es decir, acciones que parecen dirigidas a mejorar la salud de otro individuo sin beneficio físico inmediato para quien ayuda. No prueban por sí solos la empatía tal y como la entendemos en humanos, pero encajan con otros estudios que apuntan a que chimpancés y bonobos son capaces de tener en cuenta el estado del otro y asumir ciertos riesgos para ayudar.

Trampas humanas y presión sobre la selva

El contexto tampoco es neutro. En Budongo, una parte importante de las heridas graves no viene de depredadores, sino de trampas colocadas por personas para capturar otros animales. Estas trampas, de alambre o nailon, pueden provocar hinchazón, infecciones, necrosis, parálisis y, en muchos casos, la muerte.

Se estima que cerca del cuarenta por ciento de los chimpancés conocidos de la comunidad de Sonso han sufrido lesiones confirmadas por trampas. Aunque estas conductas de autocuidado y ayuda entre individuos pueden aliviar parte del daño, el estudio recuerda que la prioridad sigue siendo reducir los riesgos antropogénicos y proteger tanto a los animales como los recursos del bosque que necesitan para mantenerse sanos.

Un espejo evolutivo de nuestra medicina

Lo interesante de este trabajo no es solo la curiosidad de ver a un chimpancé colocarse una “cataplasma” de hojas. Estos datos ayudan a reconstruir cómo pudieron surgir, a lo largo de la evolución, los primeros comportamientos de cuidado y de uso medicinal de plantas en el linaje que compartimos con otros grandes simios.

En el fondo, lo que aparece en Budongo es una versión muy básica de algo que hoy vemos en humanos en forma de sistemas sanitarios completos. Individuos que identifican qué recursos del entorno pueden aliviar una herida, los aplican sobre sí mismos y, en ocasiones, los comparten con otros miembros del grupo.

Los autores señalan que entender estas estrategias de salud en animales salvajes no solo amplía nuestro conocimiento sobre su comportamiento, también puede ser clave para diseñar mejores planes de conservación en un escenario de pérdida de hábitat y cambio climático.

El estudio oficial ha sido publicado en la revista científica Frontiers in Ecology and Evolution


Javier F.

Periodista, licenciado en la Universidad Nebrija, diez años en Onda Cero, y ahora en proyectos profesionales como Freelance. Especializado en contenido SEO y Discover

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