Arqueólogos desentierran una tumba faraónica de 7 metros de profundidad en el desierto egipcio… pero el nombre del rey fue arrancado por ladrones hace siglos

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Publicado el: 25 de enero de 2026 a las 20:45
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Cámara funeraria de piedra caliza de 3.600 años de antigüedad descubierta a 7 metros de profundidad en Abydos, Egipto. Foto: Josef Wegner

Arqueólogos egipcios y del Penn Museum han sacado a la luz una tumba real de unos 3.600 años de antigüedad en la necrópolis de Montaña de Anubis, en Abydos, en el Alto Egipto. Se trata de una gran cámara funeraria de piedra caliza, excavada a unos 7 metros bajo el desierto, que perteneció a un faraón cuyo nombre no se ha podido leer porque fue borrado por ladrones de tumbas en la Antigüedad. El hallazgo, anunciado a finales de marzo de 2025, se considera la segunda gran tumba de un rey egipcio hecha pública este año.

Un faraón sin nombre en una ciudad sagrada

La tumba apareció en enero de 2025 durante los trabajos de una misión conjunta egipcio estadounidense en Abydos, una de las ciudades más antiguas del Alto Egipto, situada a unos 10 kilómetros del Nilo y venerada como lugar de enterramiento del dios Osiris y puerta al Más Allá.

Bajo el nivel del suelo, los arqueólogos localizaron una cámara de piedra caliza con una entrada decorada y varias estancias cubiertas por bóvedas de ladrillo de barro de unos 5 metros de altura. Cuando accedieron al interior, la escena fue desalentadora para quien sueña con tesoros faraónicos. No quedaba ni momia ni sarcófago ni ajuar identificable.

En los muros de ladrillo enlucido que conducen a la cámara aún se conservan restos de escenas pintadas con las diosas Isis y Neftis flanqueando bandas amarillas con jeroglíficos. Según explica el egiptólogo Josef Wegner, de la Universidad de Pensilvania, «el nombre del rey estaba originalmente registrado en esas escenas pintadas, pero los antiguos saqueadores dañaron los textos y no ha sobrevivido suficiente como para leerlo».

Una tumba monumental dentro de otra tumba real

La nueva tumba no está aislada. Se ha construido dentro del gran complejo funerario de Neferhotep I, un poderoso faraón de la dinastía XIII que gobernó aproximadamente un siglo antes del periodo al que se atribuye el nuevo enterramiento. Su arquitectura enlaza con modelos del Reino Medio y con las tumbas reales algo posteriores, lo que ayuda a seguir la evolución de cómo enterraban a sus reyes los antiguos egipcios.

Los estudios preliminares indican que esta cámara es más grande que otras conocidas de la llamada dinastía de Abydos, ese conjunto de reyes locales que gobernaron parte del Alto Egipto y cuya existencia solo empezó a confirmarse con la excavación de la tumba de Senebkay en 2014. El Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto subraya que el enterramiento recién descubierto es «mucho más grande» que las otras tumbas atribuidas a esta dinastía y que probablemente pertenece a un rey anterior a Senebkay.

En la práctica, esto significa que la zona de Montaña de Anubis esconde más de una generación de reyes casi desconocidos, todos enterrados en torno al recinto de Neferhotep I. El equipo está ampliando la excavación sobre un área de unos 10.000 metros cuadrados, con técnicas como prospección remota, magnetometría y fotogrametría 3D para localizar nuevas estructuras sin abrir zanjas a ciegas.

Un periodo de reinos en guerra

El faraón sin nombre gobernó durante el Segundo Periodo Intermedio, entre aproximadamente 1640 y 1540 antes de nuestra era. Fue una época de inestabilidad política en la que Egipto se fragmentó en varios reinos rivales. En el norte, en el delta del Nilo, se asentaron los hicsos, mientras que distintas casas reales egipcias controlaban el sur. Una de ellas es la dinastía de Abydos, que gobernó parte del Alto Egipto en torno a los siglos XVII y XVI antes de nuestra era.

Los especialistas describen este momento como una especie de época de «estados en guerra». Según Wegner, entender cómo se dividió y luego volvió a unificarse Egipto implica responder a preguntas clave sobre cambios sociales, políticos y tecnológicos. Cada nuevo rey identificado o cada nueva tumba bien documentada añade una pieza a un puzle que, de momento, tiene muchos huecos.

La egiptóloga Anna Latifa Mourad Cizek, de la Universidad de Chicago y ajena a la excavación, califica el hallazgo como «altamente significativo» y recuerda que amplía un cuerpo de evidencia todavía muy limitado sobre los gobernantes de esta región y sobre cómo era el Segundo Periodo Intermedio en esta parte de Egipto.

Quién pudo ser este rey y qué falta por saber

Aunque el nombre no se puede leer, el equipo baraja algunos candidatos. Wegner menciona a dos reyes conocidos por inscripciones en Abydos, Senaiib y Paentjeni, cuyas tumbas aún no se han localizado y que gobernaron en la misma época. Sin embargo, insiste en que por ahora solo se puede hablar de posibilidades y que harán falta más datos para relacionar con seguridad el monumento con una figura concreta.

Los análisis de estilo y de arquitectura refuerzan la idea de que el dueño de la tumba reinó antes que Senebkay y que su enterramiento inaugura un grupo de tumbas reales de la dinastía de Abydos en Montaña de Anubis. Los trabajos continúan sobre el terreno y combinan excavación lenta y muy cuidadosa con tareas de conservación y gestión del sitio, en cooperación con las autoridades egipcias.

En paralelo, la misma misión ha documentado un taller de cerámica y vidrio de época romana en el cercano pueblo de Banawit, con decenas de hornos y 32 fragmentos de cerámica con inscripciones en griego y demótico sobre impuestos y transacciones comerciales. Es un recordatorio de que, alrededor de las tumbas de los reyes, también funcionaban durante siglos centros de producción ligados a la vida cotidiana.

Mirar al futuro desde una tumba de hace 3.600 años

Este hallazgo llega en un año especialmente movido para la arqueología egipcia, en el que también se ha anunciado la identificación de la tumba de Tutmosis II cerca del Valle de los Reyes. Junto con otros descubrimientos recientes, la nueva tumba de Abydos apunta a que aún quedan muchas piezas por encajar en la historia de los faraones menos conocidos.

El nombre de este rey anónimo quizá aparezca algún día en un fragmento olvidado de jeroglíficos o en otra tumba cercana. Hasta entonces, su cámara vacía, sus bóvedas de ladrillo y las diosas que aún custodian la entrada seguirán ofreciendo a los arqueólogos una ventana directa a un Egipto en plena transformación.

El comunicado oficial sobre este hallazgo se ha publicado en la web del Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto con el título Unveiling of a Second Intermediate Period Royal Tomb in Abydos.

Foto: Josef Wegner


Javier F.

Periodista, licenciado en la Universidad Nebrija, diez años en Onda Cero, y ahora en proyectos profesionales como Freelance. Especializado en contenido SEO y Discover

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