La NASA activa su motor nuclear para viajar a Marte en tiempo récord

Imagen autor
Publicado el: 8 de febrero de 2026 a las 09:44
Síguenos
Nave espacial con motor de propulsión nuclear térmica de la NASA rumbo a Marte.

La NASA ha completado en 2025 la primera campaña relevante de pruebas de hardware de reactor espacial “similar al de vuelo” desde la década de 1960. El ensayo (realizado en el Centro de Vuelo Espacial Marshall, en Huntsville, Alabama) se ha centrado en verificar cómo se comportaría el flujo del propelente a través del corazón del sistema, un paso previo imprescindible antes de hablar de un motor nuclear operativo para misiones de espacio profundo.

El matiz es importante, también para ajustar expectativas. No se trata de un motor “para viajes interestelares”, una etiqueta atractiva pero imprecisa. El salto tecnológico que persigue la agencia se orienta a acortar trayectos dentro del sistema solar y a sostener misiones más ambiciosas (por velocidad, carga científica y energía disponible a bordo) en destinos como Marte y, a más largo plazo, el sistema solar exterior.

Las pruebas se han llevado a cabo con una técnica deliberadamente conservadora llamada “flujo en frío”, que evita el uso de materiales radiactivos. El objetivo es aislar lo esencial (la dinámica de fluidos) antes de introducir el factor nuclear. La unidad ensayada mide 44 por 72 pulgadas (111,76 por 182,88 centímetros) y reproduce a escala real la arquitectura de un reactor “flight-like” (apto para representar un diseño de vuelo) por el que circularía hidrógeno líquido como propelente. La pieza, construida por BWX Technologies, simula el paso del propelente a través del reactor en un abanico de condiciones de operación.

Durante varios meses de 2025, los equipos completaron más de 100 pruebas. Entre los hitos que NASA subraya está haber comprobado que el diseño no es “susceptible” a oscilaciones destructivas inducidas por el propio flujo, vibraciones o ondas de presión que podrían comprometer la integridad del sistema. Con esos datos, la agencia pretende afinar el diseño de instrumentación y control, validar herramientas de simulación y, sobre todo, reducir incertidumbre antes de avanzar hacia artículos de prueba más exigentes.

Prueba del reactor de propulsión nuclear | Vídeo: Headline Horizons

La lógica detrás de esta línea de desarrollo es conocida en la ingeniería espacial. Un sistema de propulsión térmica nuclear no quema el propelente como un motor químico, sino que lo calienta al hacerlo pasar por un reactor, lo que permite expulsarlo con mayor rendimiento y, por tanto, ganar eficiencia. NASA lo enmarca en un binomio que resume bien la ambición (velocidad y resistencia) y cita que acortar los tiempos de viaje amplía las posibilidades de misión, además de aumentar la capacidad de carga científica y la potencia disponible para instrumentos y comunicaciones.

En el comunicado, Greg Stover señala que esa combinación de velocidad y autonomía puede habilitar misiones complejas y que la campaña de pruebas aporta “información instrumental” para entender el rendimiento del flujo y las características operativas de estos reactores. En la misma línea, Jason Turpin destaca que la serie ha generado algunas de las respuestas de flujo más detalladas para un diseño de reactor “similar al de vuelo” en más de medio siglo, y la presenta como un peldaño hacia un sistema con capacidad real de volar.

El antecedente histórico es revelador. Estados Unidos ya exploró con intensidad la propulsión térmica nuclear en el siglo pasado, pero la tecnología quedó congelada por prioridades presupuestarias y estratégicas. Un informe de National Academies of Sciences, Engineering, and Medicine recuerda que el programa NERVA comenzó en 1961 y a mediados de los sesenta avanzó hacia ensayos de hardware en el desierto de Nevada, alcanzando un grado de madurez significativo para una demostración integrada.

La diferencia ahora es doble. Por un lado, la NASA sitúa estas pruebas dentro de su estructura de demostraciones tecnológicas y no las liga a una misión concreta. Por otro, el camino hacia un vuelo de demostración está condicionado por requisitos regulatorios, de seguridad y de diseño del combustible nuclear, además de por los vaivenes de calendario y financiación que acompañan a toda tecnología sensible. La propia idea de una demostración temprana en órbita se ha discutido en el marco de colaboraciones con DARPA, aunque análisis sectoriales han advertido de demoras y revisiones de planes en este terreno.

A día de hoy, lo comprobado es esto: NASA ha vuelto a poner en un banco de pruebas un reactor espacial “similar al de vuelo”, ha medido su comportamiento hidráulico con detalle y ha despejado, al menos en esa capa del problema, algunos de los riesgos que hacen inviable cualquier salto directo al espacio.

El comunicado oficial ha sido publicado en NASA.

Foto: NASA


Adrian Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

Deja un comentario