La energía oscura está perdiendo fuerza y los científicos temen que el cosmos colapse sobre sí mismo dentro de miles de millones de años

Imagen autor
Por HoyECO
Publicado el: 16 de febrero de 2026 a las 15:08
Síguenos
Imagen de la Vía Láctea ilustrando el debate sobre la energía oscura y el posible colapso del universo en un Big Crunch.

El universo podría no estar expandiéndose cada vez más rápido para siempre, como nos han contado durante años. Nuevos datos apuntan a que la energía oscura, ese “empuje” invisible que separa las galaxias, estaría perdiendo fuerza y la expansión global habría empezado a frenarse. Si esta tendencia se confirma, vuelve a entrar en escena un viejo final cósmico, el Big Crunch, una gran implosión dentro de decenas de miles de millones de años.

¿Qué significa esto, dicho sin jerga? Que dos piezas clave del puzle cosmológico empiezan a encajar de forma distinta. Por un lado, el enorme mapa 3D del universo elaborado por el instrumento Dark Energy Spectroscopic Instrument (DESI) en Arizona. Por otro, una revisión a fondo de las explosiones estelares usadas para medir las distancias cósmicas, las famosas supernovas de tipo Ia, liderada por un equipo de la Yonsei University.

Qué está pasando con la energía oscura

DESI lleva años observando casi quince millones de galaxias y cuásares para reconstruir cómo ha cambiado el ritmo de expansión del universo a lo largo de once mil millones de años. Al combinar esos datos con otras medidas (radiación de fondo de microondas, lentes gravitacionales, supernovas), varios análisis apuntan a que la energía oscura no sería constante, sino que habría alcanzado un máximo en el pasado y hoy sería aproximadamente un diez por ciento más débil.

En la práctica, esto quiere decir que la expansión sigue acelerada, pero cada vez menos. Como si el cosmos fuera un coche que aún gana velocidad, aunque quien conduce empezara a levantar el pie del acelerador. Algunos cosmólogos señalan que, si la energía oscura continúa debilitándose hasta hacerse nula o incluso “negativa”, la gravedad podría imponerse y hacer que el universo se frene, se detenga y termine contrayéndose.

Los propios equipos de DESI insisten en que las señales son prometedoras, pero todavía no alcanzan el nivel de seguridad estadística que exige la física de partículas. Harán falta más años de observaciones y los datos de nuevos proyectos, como el telescopio espacial Euclid o el Vera C. Rubin Observatory, antes de hablar de un cambio definitivo de modelo.

La revisión coreana de las supernovas

La otra pieza del rompecabezas llega desde Corea del Sur. El equipo de Junhyuk Son y el profesor Young Wook Lee reanalizó unas 300 galaxias anfitrionas de supernovas Ia, las “candelas estándar” que en 1998 llevaron al descubrimiento de la expansión acelerada y al posterior Nobel de Física. Su conclusión es que esas explosiones no son tan estándar como se pensaba, porque su brillo depende de la edad de las estrellas progenitoras.

Al corregir ese “sesgo de edad” a distintos desplazamientos al rojo, las supernovas dejan de apoyar con tanta fuerza el modelo estándar con energía oscura constante (ΛCDM) y encajan mejor con el escenario de energía oscura que evoluciona en el tiempo, justo el que favorecen de manera independiente las medidas de DESI y del fondo cósmico de microondas. El análisis combinado de supernovas, oscilaciones acústicas de bariones y fondo de microondas sugiere incluso un universo que ya habría entrado en una fase de expansión desacelerada.

Si la energía oscura siguiera debilitándose, el futuro podría parecerse más a un Big Crunch que al clásico “Big Freeze” en el que todo se enfría y se separa para siempre. En ese escenario, la expansión se invertiría dentro de unos cuantos miles de millones de años y todas las galaxias acabarían acercándose hasta colapsar en una singularidad, el espejo del Big Bang. Algunos cálculos teóricos, basados en modelos que incluyen energía oscura cambiante, sitúan un posible colapso dentro de unos veinte mil millones de años, aunque estas cifras están lejos de ser definitivas.

Un debate muy vivo y un final muy lejano

No todo el mundo está convencido. Cosmólogos como George Efstathiou, de la University of Cambridge, advierten de que las correcciones aplicadas a las supernovas son complejas y podrían introducir nuevos errores, y recuerdan que los datos de DESI aún permiten interpretar la energía oscura como constante dentro de las incertidumbres. La propia comunidad habla de resultados “provocadores”, pero insiste en la prudencia.

Para quien mira el cielo nocturno desde la ventana de casa, nada de esto cambiará el aspecto de las estrellas mañana. Estamos discutiendo si el universo morirá congelado, desgarrado o comprimido dentro de decenas de miles de millones de años. Lo que sí cambia ya es nuestro mapa mental del cosmos y la forma en que probamos las leyes de la física en su límite. Los próximos años, con nuevas generaciones de telescopios y mejores datos, dirán si el Big Crunch pasa de ser una curiosidad teórica a un destino creíble del universo.

El estudio científico completo que reabre este debate sobre la energía oscura y la posible frenada de la expansión del universo se ha publicado en la revista Monthly Notices of the Royal Astronomical Society.


HoyECO

Equipo editorial de ECOticias.com (El Periódico Verde), integrado por periodistas especializados en información ambiental: naturaleza y biodiversidad, energías renovables, emisiones de CO₂, cambio climático, sostenibilidad, gestión de residuos y reciclaje, alimentación ecológica y hábitos de vida saludable.

Deja un comentario