Los científicos se topan con algo inédito en una cueva remota de Arabia y lo que encuentran llevaba más de 1.800 años escondido en la oscuridad

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Publicado el: 16 de febrero de 2026 a las 20:40
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Guepardo momificado hallado en una cueva del norte de Arabia Saudí tras 1.800 años.

¿Qué puede contar una cueva escondida bajo el desierto sobre un gran felino que casi ha desaparecido del planeta? Mucho más de lo que parece. Un equipo internacional ha descubierto en una red de cuevas del norte de Arabia Saudí siete guepardos momificados de manera natural y los restos óseos de otros 54 animales. El hallazgo, publicado en la revista Communications Earth & Environment, documenta por primera vez la momificación natural de grandes felinos y ofrece pistas clave para los planes de reintroducción del guepardo en la región.

Los animales aparecieron en cinco cavidades del sistema de cuevas de Lauga, cerca de la ciudad de Arar. Estaban tan bien conservados que aún se distinguían las extremidades retraídas, la piel seca y los ojos blanquecinos. El análisis por radiocarbono sitúa los restos entre unos cuatro mil años y algo más de un siglo de antigüedad, lo que indica que las cuevas se usaron durante generaciones como refugio de guepardos.

En un entorno desértico lo normal es que un cadáver desaparezca rápido por efecto del calor, las bacterias y los carroñeros. Aquí ocurrió justo lo contrario. El interior de las cuevas mantiene un aire muy seco y una temperatura relativamente estable, lo bastante fresca para frenar la descomposición, pero lo bastante cálida para secar los tejidos. Además, casi no entran depredadores ni buitres. La combinación de estos factores convirtió a las cavidades en cámaras naturales de conservación en las que los cuerpos se deshidrataron sin pudrirse.

El resultado ha sorprendido incluso a especialistas en grandes mamíferos que no participaron en el trabajo. El paleontólogo Joan Madurell Malapeira reconoce que se trata de “algo que nunca se había visto antes” en felinos de este tamaño. El investigador principal, Ahmed Al Boug, del National Center for Wildlife, habla de un descubrimiento “sin precedentes” que convierte a estas cuevas en un archivo único de biodiversidad perdida.

La conservación excepcional no solo impacta a primera vista. Los tejidos secos han permitido extraer ADN antiguo de varios ejemplares, la primera vez que se recupera material genético de grandes felinos momificados de forma natural. Los genomas muestran que los guepardos más antiguos están emparentados sobre todo con la subespecie del noroeste de África, mientras que el individuo más reciente se parece más al guepardo asiático que hoy sobrevive únicamente en Irán. En la práctica, esto significa que el paisaje árido de la península arábiga fue un cruce de caminos para distintas poblaciones de guepardo y que parte de esa diversidad se ha perdido.

Actualmente la especie ocupa apenas una pequeña fracción de su área histórica. Se calcula que los guepardos han desaparecido de alrededor de nueve de cada diez lugares donde vivían y que solo quedan en libertad unos seis mil quinientos individuos, sobre todo en África meridional y oriental y en una población muy reducida en Irán. En la península arábiga no se observan ejemplares salvajes desde hace décadas, en buena parte por la pérdida de hábitat, la caza sin control y la escasez de presas.

Sin embargo, este descubrimiento llega justo cuando el país impulsa programas de rewilding y cría en cautividad para recupera respecies desaparecidas. El propio centro nacional ha puesto en marcha un programa específico para reintroducir al guepardo en el marco de la estrategia de conservación nacional y ya ha logrado el nacimiento de varias crías en instalaciones controladas. Contar ahora con un retrato genético detallado de los guepardos que habitaron estas tierras ayuda a responder una pregunta clave para cualquier reintroducción. No basta con traer cualquier guepardo, conviene elegir las poblaciones actuales que más se parezcan a las que vivieron allí durante miles de años.

Los autores subrayan que estas cuevas no son solo un hallazgo espectacular para los titulares. También funcionan como un recordatorio de que los paisajes áridos esconden archivos de vida salvaje que todavía no conocemos. Si en un puñado de cavidades han aparecido siglos de historia de una especie hoy ausente, es razonable pensar que otros sistemas de cuevas pueden guardar pistas similares sobre fauna extinguida o en declive.

El estudio completo sobre estos guepardos momificados y sus implicaciones para la conservación se ha publicado en la revista científica Communications Earth and Environment y puede consultarse en este enlace.


Adrian Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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