La expansión de los drones comerciales y el auge de las llamadas amenazas híbridas han puesto en el punto de mira infraestructuras de las que depende la vida diaria y también la transición ecológica. Hablamos de aeropuertos, depuradoras de agua, redes eléctricas, parques solares o eólicos. Mientras la Comisión Europea ultima planes específicos contra el uso malicioso de estos aparatos, una joven empresa española, Sentitech, ha probado en el Aeródromo de Casarrubios del Monte su sistema Domus Sentinela, una plataforma de vigilancia perimetral con inteligencia artificial que busca convertir un mosaico de sensores dispersos en una única “cúpula” digital coherente.
En la práctica esto significa algo sencillo de entender. Que un dron hostil, una intrusión o un fallo en el perímetro de una instalación crítica no se descubran cuando ya es demasiado tarde.
Drones, amenazas híbridas y por qué esto importa a la energía y al agua
En los últimos años los drones se han convertido en una herramienta barata y accesible, tanto para usos legítimos como para fines mucho menos inocentes. Informes recientes de seguridad en Europa alertan de que estas aeronaves pueden poner en peligro infraestructuras críticas de energía, agua, transporte o telecomunicaciones, desde subestaciones eléctricas hasta grandes aeropuertos.
Al mismo tiempo la UE está reforzando su escudo regulatorio para blindar la red energética y otros servicios esenciales frente a ciberataques y sabotajes físicos, incluido el uso malicioso de drones. El mensaje político es claro. No habrá transición ecológica si las redes que llevan la electricidad, el agua potable o la conectividad fallan justo cuando más falta hacen.
Una cúpula digital que une radares, cámaras y sensores
Aquí es donde entra la propuesta de Sentitech. Domus Sentinela no se presenta como “otro sensor más”, sino como una plataforma de mando y control que crea una especie de cúpula virtual sobre el área a proteger. La idea central es integrar en una misma imagen operativa radares, cámaras de circuito cerrado, sensores de radiofrecuencia, LiDAR y hasta drones de vigilancia, incluso cuando parte de ese hardware sea antiguo o analógico.
El corazón del sistema se llama Nucleus y actúa como un cerebro de inteligencia artificial. Este núcleo recibe flujos de datos muy diferentes, los normaliza y los analiza con modelos especializados para identificar patrones de amenaza en tiempo real. Sobre esa evaluación automática se superpone un “juez determinista” que aplica reglas claras y umbrales dinámicos antes de confirmar una alerta. La compañía insiste en que esta capa adicional aporta trazabilidad y reduce la ambigüedad típica de los sistemas puramente probabilísticos.
Según la ficha oficial de la empresa, Domus Sentinela puede funcionar sobre una red privada cifrada, sin depender de conexión a internet, con capacidad para operar en entornos de alta sensibilidad y con un despliegue rápido sobre hardware ya existente.
Pruebas en Casarrubios con doble cúpula y gemelo digital
La tecnología no se ha quedado en la teoría. Sentitech ha probado Domus Sentinela en el entorno real del aeródromo toledano dentro del llamado Proyecto Caelus, cubriendo unas cuarenta hectáreas y un perímetro cercano a los dos mil quinientos metros. Allí se ha ensayado una estrategia de defensa en capas basada en una doble cúpula digital.
La cúpula exterior se apoya en radares de mayor alcance y detectores de radiofrecuencia que “barren” hasta unos tres kilómetros para discriminar tráfico legítimo, como avionetas o aves, de posibles intrusiones. Cuando algo sospechoso cruza el perímetro entra en juego la cúpula interior, donde cámaras motorizadas de alta resolución y sistemas LiDAR realizan un seguimiento preciso del objeto, confirman su volumen y lo sitúan con exactitud en un modelo tridimensional del entorno.
Antes incluso de instalarse sobre el terreno, el sistema se diseña en un gemelo digital. La propia empresa resume este enfoque con una frase sencilla. “Domus Sentinela se diseña primero en un gemelo digital, donde se prueban los escenarios difíciles sin riesgo para nadie”. Esto permite simular ataques con enjambres de drones, la caída de un sensor o distintos patrones de intrusión y entrenar a los operadores sin esperar a un incidente real.
De los aeródromos a los parques solares y eólicos
Aunque el caso de uso se ha probado en un aeródromo, la compañía apunta a un catálogo mucho más amplio. Puertos, plantas de tratamiento de agua, subestaciones, parques solares o eólicos y grandes centros logísticos encajan en la lista de infraestructuras sensibles que ya se están viendo presionadas por las amenazas híbridas.
En el terreno energético la conexión con la sostenibilidad es directa. Un fallo provocado en una subestación puede dejar sin suministro a decenas de miles de hogares y obligar a arrancar centrales de respaldo más contaminantes. Un incendio en un parque fotovoltaico afecta a la producción renovable y genera residuos que luego hay que gestionar. Por eso cada vez más operadores combinan drones de inspección, que reducen hasta en un setenta por ciento el tiempo necesario para revisar grandes instalaciones solares, con sistemas de vigilancia perimetral automatizada.
En este contexto una plataforma que aprovecha sensores ya instalados, reduce falsas alarmas y permite respuestas rápidas y automáticas, como el envío de un dron interceptor para obtener imagen en tiempo real, puede ayudar a proteger activos clave sin multiplicar torres, focos y patrullas físicas que también tienen su huella ambiental.
Lo que viene ahora
Sentitech se define como una empresa de deep tech orientada a la creación de cúpulas digitales de protección de infraestructuras y sitúa Domus Sentinela en un nivel de madurez tecnológica TRL 6 tras su validación en Casarrubios. Sus responsables trabajan ya en integrar sensores acústicos y térmicos adicionales, en escalar la plataforma a perímetros más extensos y en ofrecer arquitecturas aisladas para entornos de defensa, con redes privadas separadas de internet y cumplimiento de estándares de la OTAN.
Queda camino por recorrer. Ningún software puede blindar por sí solo todas las infraestructuras que sostienen la transición ecológica, pero la combinación de inteligencia artificial, fusión de sensores y gemelos digitales empieza a dibujar un nuevo tipo de “escudo invisible” sobre aeropuertos, plantas de energía o redes de agua.
La descripción oficial más reciente del sistema Domus Sentinela puede consultarse en la web de Sentitech, disponible en sentitechsoftware.com
Foto: Domus Sentinela











