Las balsas de purines llevan años siendo uno de esos problemas incómodos del campo. Están ahí, ocupan espacio, huelen, emiten gases y, hasta ahora, muchas veces se veían solo como una obligación ambiental que había que gestionar. Pero una idea nacida en el sector porcino español quiere darle la vuelta al asunto.
El proyecto se llama FOTOPUR y propone cubrir esas balsas con plataformas fotovoltaicas flotantes. La clave no está solo en poner placas solares donde antes no había nada, sino en reducir la superficie de contacto entre el purín y el aire para limitar emisiones de amoniaco y metano, mientras la granja produce electricidad para su propio consumo. No es poca cosa.
La idea que cambia la balsa
La propuesta parece sencilla a primera vista. Si una balsa de purines debe cubrirse para reducir emisiones, ¿por qué no aprovechar esa misma cubierta para generar energía solar? En la práctica, esto permite convertir una superficie improductiva en parte del sistema energético de la explotación.
El proyecto no parte de una ocurrencia aislada. FOTOPUR busca desarrollar una solución rentable para que las granjas porcinas puedan adaptarse a las exigencias ambientales sin tener que ocupar más terreno con paneles solares en el suelo o en cubiertas que quizá no sirven para ese uso. Ahí está el giro.
Además, la fotovoltaica flotante ya se usa en balsas de agua, canales o embalses. El problema es que una balsa de purines no es una balsa de riego. El ambiente amoniacal puede oxidar piezas, dañar cables y complicar el mantenimiento. Y eso cambia bastante las reglas del juego.
Por qué el purín necesita una cubierta
El purín no es solo un residuo. También es una mezcla con nutrientes que puede tener uso agronómico, pero durante su almacenamiento puede emitir gases contaminantes. Entre ellos está el amoniaco, un gas que afecta a la calidad del aire y que ha obligado a endurecer las medidas ambientales en el sector porcino.
El Real Decreto 306/2020 exige a las explotaciones porcinas aplicar medidas de reducción de emisiones. Entre ellas aparece cubrir las balsas de estiércoles en zonas donde no se forme una costra natural que tape toda la superficie, con técnicas que reduzcan las emisiones de gases contaminantes al menos un 40% frente a una balsa sin costra.
Para balsas nuevas o modificadas, la exigencia puede ser incluso mayor. La norma recoge que deben acompañarse de técnicas que reduzcan las emisiones de amoniaco al menos un 80% respecto a una balsa sin cubierta. Por eso cubrir ya no es una opción estética ni una mejora voluntaria. Es parte del futuro inmediato de muchas granjas.
Tauste prueba el modelo a medida
Uno de los prototipos más llamativos se ha instalado en una granja de cebo de unas 6000 plazas en Tauste, Zaragoza. Esta explotación está desconectada de la red eléctrica y antes dependía de un generador diésel, junto con una pequeña instalación fotovoltaica para algunos sistemas como ventanas y comederos. En una granja aislada, cada litro de diésel cuenta.
La balsa donde se ha colocado el sistema tiene unos 1100 metros cuadrados. En lugar de usar una plataforma convencional para agua, el equipo ha apostado por un diseño a medida con elementos cúbicos de plástico que forman una especie de muelle flotante. Sobre esa base se coloca una estructura de aluminio anodizado y los paneles solares.
El prototipo de Tauste incorpora 16 paneles fotovoltaicos, una potencia pico de 9,44 kWp y una inclinación de 15 grados. La producción esperada es de 15,2 MWh al año, suficiente para cubrir hasta el 53% de la demanda eléctrica de la granja mediante autoconsumo. Dicho de otra forma, menos dependencia del generador y menos combustible fósil.
Zamora mide el salto de escala
El otro prototipo se ha instalado en una granja de madres en Calzada de Tera, Zamora. Allí el planteamiento es distinto, porque la explotación ya está conectada a la red eléctrica y contaba con energía solar. El objetivo es aumentar el autoconsumo y comprobar cómo funciona una solución comercial de fotovoltaica flotante adaptada al purín.
La balsa tiene unos 880 metros cuadrados. El sistema incluye 56 paneles, una potencia pico de 33,04 kWp y una producción fotovoltaica esperada de 50,04 MWh al año. Según los datos del proyecto, esto podría suponer un ahorro de hasta el 22% en la factura eléctrica de la granja. En tiempos de costes ajustados, se nota.
La plataforma cubre de forma efectiva en torno al 20% de la balsa, pero el diseño prevé completar la superficie libre con elementos hexagonales de plástico con lastre. Con esa combinación, el cubrimiento podría superar el 90% de la superficie. Aquí conviene ser prudentes, porque los resultados definitivos dependerán de las mediciones.
Lo que todavía queda por comprobar
FOTOPUR no está vendiendo una solución cerrada sin pruebas. Los dos prototipos se están monitorizando para saber qué sistema reduce mejor las emisiones y cuál puede tener más sentido económico para el mercado. Esa parte es clave, porque una cosa es que funcione en una balsa concreta y otra que pueda escalarse al conjunto del sector.
En Tauste y Zamora se van a realizar mediciones de amoniaco con un protocolo estandarizado y cámara dinámica flotante. También se controla la concentración de metano mediante sensores colocados en puntos estratégicos, porque cubrir una balsa exige vigilar que no se acumulen gases en zonas sensibles. La seguridad no es un detalle menor.
El análisis de la producción solar y del autoconsumo también dirá mucho. Si la energía generada reduce de verdad el gasto eléctrico o el uso de diésel, la cubierta deja de verse como un coste ambiental y empieza a funcionar como una inversión. Ese es el punto que puede interesar a muchas explotaciones.
Un proyecto con fecha y financiación
El Grupo Operativo FOTOPUR tiene una duración prevista de enero de 2024 a abril de 2027. Su presupuesto total asciende a 552 409,73 euros, con una cofinanciación europea de 532 067,54 euros, equivalente al 98%. El proyecto se enmarca en ayudas para innovación de interés general de grupos operativos de la AEI-Agri.
En el fondo, lo que se está probando es una nueva manera de mirar las balsas de purines. Menos como un problema arrinconado al final de la granja y más como una superficie útil para recortar emisiones, ahorrar energía y cumplir con una normativa cada vez más exigente.
El comunicado oficial del proyecto FOTOPUR ha sido publicado por Intergia.











