Los pescadores del delta del Po quemaron durante dos años la mayor parte del cangrejo azul que capturaban y ahora lo venden a 1,30 euros el kilo para procesarlo en Sri Lanka, frente a los 10 de las almejas

Adrian Villellas
Publicado el 13 de octubre de 2026 a las 23:30
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Un cangrejo azul (Callinectes sapidus) en el fondo arenoso

Cada mañana, en Scardovari, al sur de Venecia, los pescadores descargan de sus coches y furgonetas cajas de cangrejo azul que todavía se mueven, entre 100 y 150 kilos de golpe. Durante dos años, la mayor parte de esas capturas acabó en la incineradora, porque en Italia casi nadie quería comerse al invasor al que culpaban de diezmar las almejas del delta del Po.

Ahora ese cangrejo azul se cuece al vapor, se congela y viaja a Sri Lanka para que le saquen la carne a mano, según un reportaje de Associated Press firmado por Colleen Barry el 2 de septiembre de 2026. El consorcio local ha vendido todo el cangrejo que ha capturado este año, aunque el kilo se paga a 1,30 euros, frente a los 10 euros de las almejas.

Un consorcio que perdió tres cuartas partes de sus ingresos

Los ingresos del Consorcio de Cooperativas de Pescadores del Polesine cayeron un 75 %, hasta 15 millones de euros, en 2024 y 2025, y sus socios en activo bajaron de 1500 a 850, según AP. Las almejas llegaron a suponer el 90 % de lo que ganaban estos pescadores y hoy aportan el 10 %.

«Necesitábamos cambiar de estrategia y crear una oportunidad a partir de este desastre», explicó a la agencia su presidente, Paolo Mancin. El consorcio calcula cerrar 2026 con 20 millones de euros de ingresos, la mayor parte por la venta de cangrejo.

Federico Zago, pescador de segunda generación, saca ahora jaulas repletas de cangrejos desde su cabaña sobre pilotes en la laguna de Scardovari. «Ya que vamos a tener que convivir con estos cangrejos, espero que se conviertan en una oportunidad», dijo a AP. «Espero que el mercado siga creciendo».

El viaje del cangrejo azul hasta Sri Lanka

En Sri Lanka, los trabajadores extraen la carne a mano dentro de una empresa conjunta entre la compañía esrilanquesa Taprobane Seafoods y el consorcio de Scardovari, que saca desde carne de pinza hasta filete. La mayor parte se exporta a otros mercados y solo una pequeña parte vuelve a Italia.

Mancin confía en que esa carne ya envasada convenza a los italianos que se han resistido a la campaña «si no puedes vencerlos, cómetelos», lanzada en 2023. Roma también empuja en esa dirección: según el Ministerio de Agricultura (MASAF), entre abril y noviembre de 2025 se pescaron en Véneto y Emilia-Romaña más de 3700 toneladas, y casi 1500 se vendieron, el triple que un año antes.

Un invasor que llevaba ochenta años en el Adriático

El cangrejo azul del Atlántico (Callinectes sapidus) está en el Adriático desde al menos la década de 1940, cuando llegó en el agua de lastre de los mercantes, según Piero Genovesi, experto en especies invasoras del ISPRA, el instituto italiano de protección ambiental. Hasta 2023 los pescadores solo lo encontraban de vez en cuando.

Luego llegó la explosión, con redes rotas, moluscos devorados y el cangrejo verde autóctono, una especialidad local de caparazón blando, desplazado. Según AP, el detonante probable fue la sequía, que bajó el caudal del Po y dejó entrar agua de mar en lagunas y deltas llenos de almejas y mejillones. «Por tanto, el cambio climático puede haber favorecido la reproducción tanto por la temperatura como por la salinidad, porque cambió la salinidad del agua», explicó Genovesi a AP.

El ISPRA cita expresamente al cangrejo azul entre las especies exóticas que se expanden con el calentamiento del Mediterráneo. En España, el cangrejo azul del Mar Menor también está bajo estudio.

Roma cambia la erradicación por la convivencia

En 2024 el Gobierno italiano aprobó un programa de erradicación y, en dos años, pagó a los pescadores del Polesine por capturar e incinerar casi 2,3 millones de kilos de cangrejos. Con hembras capaces de poner hasta 8 millones de huevos por temporada, apenas se notó, y el comisario extraordinario para la emergencia del cangrejo azul, Enrico Caterino, confirmó a AP que el proyecto se ha archivado.

Caterino ya lo dijo en abril en la Seafood Expo Global de Barcelona. «El objetivo ya no es la erradicación total, biológicamente compleja si no imposible, sino la convivencia con esta especie», declaró según el comunicado del ministerio, que habla de pesca selectiva con nasas, repelentes de ultrasonidos y barreras eléctricas de bajo voltaje para proteger los cultivos.

Es una apuesta muy distinta a la de quienes han intentado eliminar una especie invasora de un lago entero, algo mucho más difícil en mar abierto.

Pulpos criados en Bolonia contra el cangrejo

Emilia-Romaña prueba además el proyecto Octo-Blu con la Universidad de Bolonia, que trabajó casi dos años en estudiar al cangrejo y criar pulpos en tanques para ver si este depredador natural del cangrejo azul ayuda a frenarlo. Las primeras sueltas fueron el 11 y el 17 de junio de 2026 junto a barreras artificiales sumergidas, según el comunicado regional del 24 de agosto, y, según AP, los científicos de Bolonia soltaron este verano 150.000 crías de pulpo en la Riviera Romañola, unas dos horas al sur del delta del Po.

«El pulpo, de hecho, es un depredador capaz de contribuir al control de las especies más abundantes», defiende Oliviero Mordenti, profesor del Departamento de Ciencias Médicas Veterinarias de la Universidad de Bolonia y responsable científico del estudio junto al investigador Antonio Casalini.

Pescadores y expertos son escépticos, porque no se espera que sobreviva la mayoría de las crías y el pulpo prefiere la roca a la arena de las lagunas. «Si un animal con un potencial reproductivo tan alto encuentra condiciones ambientales adecuadas, puede que los depredadores no sean capaces de mantenerlo bajo control», advirtió Genovesi.

Una cocinera de Porto Tolle convence a sus clientes

El cangrejo azul casi no aparece en los buenos restaurantes de Venecia por lo que cuesta limpiarlo y por su mala fama, según la federación de restauradores FIPE de Venecia. El Yogi, en Porto Tolle, es la excepción.

Su dueña y cocinera, Stefania Marchesini, fue pescadora profesional durante 11 años, paga un extra a los pescadores locales, sobre todo por los cangrejos de muda, las moeche del dialecto local, y sirve un menú entero de cangrejo con albóndigas fritas de cangrejo y crema de cangrejo sobre polenta. «Al principio, el cliente es muy escéptico. Pero luego la reacción es completamente positiva y quiere probar toda la gama de productos», contó a AP.

Lo que vende a otros restaurantes, con cangrejos ya troceados al vacío, va peor, y ella lo achaca a la resistencia cultural. «Todos estamos enfadados porque ha invadido nuestros mares, pero también tenemos que comer. Cuando la gente entienda cómo hay que prepararlo, se dará cuenta de que es un producto excelente».

Las almejas siguen lejos de recuperarse

En Emilia-Romaña la plaga redujo en algunas zonas más de un 70 % la producción de almejas de talla comercial, según el consejero regional de Agricultura y Pesca, Alessio Mammi. En los Estados Generales de la Pesca y la Acuicultura, celebrados en Goro el 25 de septiembre, la región dio la cifra de 2025, unos 5 millones de kilos, todavía lejos de los niveles anteriores a la invasión.

Mammi añadió el agua más caliente y los episodios de hipoxia y anoxia, es decir, de falta parcial o total de oxígeno. «Precisamente en las últimas semanas hemos tenido que hacer frente a nuevas mortandades», reconoció.

Las cifras de ingresos del consorcio proceden del reportaje de AP y nadie ha medido aún el efecto de los pulpos. Como pasa con las especies invasoras que se multiplican con el calor en España, mucho dependerá de la temperatura del mar.

El reportaje completo se publicó en Associated Press el 2 de septiembre de 2026.

En Scardovari, mientras tanto, el cangrejo que antes se quemaba acaba ahora en Sri Lanka, y Zago sigue subiendo jaulas llenas desde su cabaña.

Imagen: Albarubescens / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)

Adrian Villellas

Adrian Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y tecnología publicitaria. Ha dirigido proyectos en análisis de datos, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. También colabora en iniciativas científicas relacionadas con la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de comunicación científicos, tecnológicos y medioambientales, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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