En septiembre de 2012, Alaska trató Stormy Lake con rotenona para eliminar una población invasora de lucios. Después de comprobar el resultado, los biólogos iniciaron la recuperación de los peces autóctonos y soltaron 6.836 juveniles de salvelino ártico el 17 de junio de 2013. El informe oficial de la intervención documenta ambas actuaciones.
El lago, situado cerca de Nikiski, en la península de Kenai, había perdido buena parte de sus salvelinos y truchas arcoíris por la depredación. Además, su conexión con el río Swanson abría una vía de salida para los invasores, con otros salmones en peligro. Recuperar la pesca local era solo una parte del problema.
Un depredador fuera de lugar
¿Cómo puede un pez de Alaska convertirse en invasor dentro del mismo estado? El lucio forma parte de los ecosistemas del norte y el oeste de Alaska, pero no llegó de manera natural a las aguas de la región centro-sur. Allí fue introducido por personas fuera de su distribución original.
Según el Departamento de Pesca y Caza de Alaska (ADF&G), las sueltas ilegales y la dispersión por cursos de agua conectados facilitaron su expansión. En ciertos lagos, estos depredadores pueden reducir tanto las poblaciones de otros peces que prácticamente acaban dominando las capturas. Para quien antes pescaba truchas en esas orillas, el cambio resulta evidente.
Por qué se trató el lago
Stormy Lake ocupa unas 162 hectáreas y desagua hacia el Swanson por un pequeño arroyo. El riesgo de que los lucios alcanzaran otras zonas convirtió la intervención en una medida de protección para una cuenca más amplia.
Tras estudiar distintas alternativas y celebrar reuniones públicas en 2011, ADF&G consideró la rotenona la opción más eficiente y económica para erradicarlos. La actuación incluyó el lago y su arroyo de salida, según la descripción oficial del proyecto. También se tramitó una evaluación ambiental y el permiso correspondiente.
Qué hace la rotenona
La rotenona procede de determinadas plantas tropicales y se utiliza para eliminar peces en actuaciones de gestión. Entra por las branquias y bloquea la respiración celular, impidiendo que el organismo utilice el oxígeno de la sangre. Su origen vegetal no significa que sea inocua.
La información técnica de ADF&G advierte de que también puede matar peces autóctonos, zooplancton, otros invertebrados acuáticos y renacuajos. Por eso, el momento de aplicación importa, ya que puede reducir la exposición de algunas especies o de sus fases más vulnerables.
La luz y las temperaturas altas favorecen su degradación, mientras que el frío puede prolongar su permanencia. Tampoco basta con esperar unos días y dar por terminado el trabajo. Antes de devolver los peces, hay que comprobar las condiciones del agua.
El regreso de los peces
Antes del tratamiento se trasladaron ejemplares autóctonos a recintos de red en otro lago para conservarlos. Una vez degradada la rotenona, el 21 de enero de 2013, esos peces pudieron regresar el 1 de marzo. En junio llegó la suelta de los salvelinos criados en piscifactoría.
El seguimiento combinó lucios marcados con radioemisores, peces centinela y muestreos con redes para evaluar la eliminación del invasor. En mayo de 2014, otro muestreo encontró poblaciones de salmónidos en recuperación. El informe técnico, publicado en 2017, recoge esos resultados.
También se retiró la barrera que impedía a los lucios salir hacia el río. Sin esa barrera, otros peces autóctonos pudieron entrar desde el Swanson y contribuir a la recuperación del lago. La recolonización natural acompañó así a las sueltas organizadas por los biólogos.
La señal más importante
Soltar peces es un comienzo, pero la recuperación necesita algo más. Los ejemplares deben sobrevivir, crecer y reproducirse para que la población pueda mantenerse con el paso de los años.
Un comunicado de ADF&G de diciembre de 2022 aportó una señal favorable. Los muestreos realizados hasta los otoños de 2019 y 2020 habían identificado salvelinos maduros y actividad reproductiva. La agencia consideró que existían indicios positivos de una población sostenible, aunque seguía describiendo su recuperación como un proceso en marcha.
Recuperar lleva tiempo
Los salvelinos árticos crecen despacio, por lo que proteger a los reproductores seguía siendo importante años después de retirar los lucios. Para la temporada de 2023 se permitió una captura limitada y se mantuvo la protección de los ejemplares de mayor tamaño. El éxito inicial exigía paciencia y seguimiento.
El caso muestra que eliminar una especie invasora y recuperar los peces autóctonos son etapas distintas de una misma intervención. La información posterior sobre la reproducción de los salvelinos fue publicada por el Departamento de Pesca y Caza de Alaska en su comunicado oficial del 20 de diciembre de 2022.
Imagen: Georg Mittenecker / Wikimedia Commons (CC BY-SA 2.5)







