China hace historia instalando el mayor aerogenerador flotante del mundo con 16 MW y capaz de abastecer a 4200 hogares al año con una sola unidad

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Publicado el: 5 de junio de 2026 a las 20:48
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Mayor aerogenerador flotante del mundo de 16 MW instalado por China Three Gorges frente a la costa de Guangdong

China acaba de completar la instalación de una enorme plataforma eólica flotante frente a la costa de Yangjiang, en la provincia de Guangdong. Se llama «Three Gorges Pilot» o «Sanxia Linghang», y no es una turbina marina cualquiera. Está pensada para trabajar en aguas profundas, donde las estructuras fijas tradicionales empiezan a ser demasiado caras o directamente inviables.

La clave no está solo en su tamaño, aunque impresiona. China Three Gorges calcula que, cuando entre en operación, podrá generar unos 44,65 millones de kWh de energía limpia al año, suficiente para cubrir el consumo anual de unas 24.000 familias de tres personas según la equivalencia usada por la compañía. La cifra cambia si se compara con hogares de otros países, pero el mensaje de fondo es claro. La eólica marina se está alejando de la costa.

Qué ha instalado China

El proyecto está formado por una turbina de 16 MW, una plataforma flotante semisumergible y un nuevo sistema de amarre. El conjunto se ha instalado a más de 70 kilómetros de la costa y en una zona con más de 50 metros de profundidad. No es poca cosa.

El rotor mide 252 metros de diámetro y su área de barrido equivale a unos siete campos de fútbol. La punta de las palas supera los 270 metros sobre el mar, una altura que ayuda a entender por qué estas máquinas ya se parecen más a una infraestructura industrial gigante que a un simple molino.

La base también tiene sus propias cifras. La plataforma mide 80,82 metros de largo y 91 metros de ancho, con un desplazamiento de 24.100 toneladas. Para mantenerse en su sitio, utiliza nueve anclas de succión, cadenas y cables de poliéster de alta resistencia.

Por qué flotar cambia el juego

Hasta ahora, buena parte de la eólica marina se ha apoyado en cimentaciones fijas clavadas o asentadas en el fondo del mar. Eso funciona bien en zonas poco profundas, pero el coste sube mucho cuando el agua gana profundidad.

Ahí entra en juego la eólica flotante. La turbina no necesita una torre anclada directamente al lecho marino, sino una plataforma que flota y se sujeta mediante amarres. En la práctica, esto permite ir a zonas con más viento, más lejos de la costa y con menos limitaciones de fondo.

El mercado todavía está empezando. Según el Global Wind Energy Council, a finales de 2024 había 278 MW de eólica flotante instalados en todo el mundo, frente a 83,2 GW de eólica marina total. Es decir, hablamos de una tecnología con mucho potencial, pero todavía joven.

El reto no es solo el tamaño

Instalar una turbina gigante en alta mar no basta. Tiene que aguantar olas, viento, corrientes, sal, vibraciones y años de operación. Y en el sur de China, además, los tifones no son una anécdota.

La zona donde trabaja esta plataforma puede registrar olas de más de 20 metros y vientos de hasta 73 metros por segundo. Por eso, China Three Gorges destaca el uso de un sistema de amarre nuevo, un sistema de lastre activo, monitorización inteligente y un cable submarino dinámico de 66 kV.

Pan Hongguan, ingeniero de eólica marina de la filial de Guangdong de Three Gorges, explicó que estas tecnologías permiten que la plataforma tenga «capacidad para resistir tifones extremadamente fuertes» y operar de forma estable en condiciones duras. Esa es la parte menos visible, pero quizá la más importante.

Cómo se mantiene estable

Una turbina flotante no puede comportarse como una boya a la deriva. Si se mueve demasiado, pierde eficiencia, castiga sus componentes y complica la transmisión eléctrica. En el mar, cada pequeño balanceo cuenta.

El sistema de lastre activo funciona ajustando el agua dentro de los tres pilares de la plataforma. Así puede corregir la inclinación y reducir el movimiento provocado por viento y olas. Dicho de forma sencilla, la estructura aprende a «ponerse derecha» cuando el mar la empuja.

La versión ampliada del comunicado de Three Gorges explica que 900 toneladas de agua de lastre en los pilares laterales pueden ayudar a corregir una inclinación de 3 grados en unos 30 minutos. Para una máquina de casi 300 metros, ese control marca la diferencia.

Cable, anclas y materiales

Otro punto delicado es llevar la electricidad a tierra. La plataforma se mueve, aunque sea poco, y el cable submarino debe soportar esa flexión sin romperse ni fatigarse. Por eso se ha usado un cable submarino dinámico de 66 kV diseñado para trabajar en condiciones marinas complejas.

Los amarres también son parte central del proyecto. La plataforma combina cadenas con cables de poliéster de alta resistencia, un material elegido por su elasticidad, resistencia y capacidad para absorber parte de la energía de las olas. No hablamos de una cuerda común, sino de una pieza crítica de seguridad.

La propia empresa señala que cada cable puede soportar alrededor de 1.300 toneladas de tracción. Además, el diseño busca reducir los golpes rígidos sobre la estructura y mejorar su comportamiento a largo plazo. En alta mar, lo que no se ve suele ser lo que salva el proyecto.

Lo que puede aportar

La potencia de 16 MW no convierte a esta instalación en una solución mágica para la transición energética. Pero sí muestra hacia dónde se mueve el sector. Máquinas más grandes, más lejos de la costa y con sistemas cada vez más inteligentes.

Three Gorges compara este proyecto con su anterior plataforma flotante «Three Gorges Leader», conectada a la red en 2021. Según Lin Yifeng, diseñador jefe de «Three Gorges Pilot», la nueva instalación casi triplica la capacidad unitaria, reduce el coste por kilovatio en más de un 50% y alcanza el 100% de localización de equipos clave.

Esto último importa mucho. Si el coste baja, la eólica flotante deja de ser solo una demostración tecnológica y se acerca a una escala comercial. Todavía queda camino, pero el reloj de la energía limpia corre deprisa.

Qué falta por demostrar

La instalación ya está completada, pero el examen real empieza con la operación. Una cosa es montar la plataforma y otra muy distinta es comprobar cómo envejece, cuánto produce, cuánto cuesta mantenerla y cómo responde a temporales repetidos.

Ese será el punto clave para otros países con costas profundas. La eólica flotante puede abrir nuevas zonas de generación, pero necesita demostrar fiabilidad y costes asumibles. No basta con ser grande. Tiene que ser rentable y durar.

El comunicado oficial ha sido publicado por China Three Gorges Corporation.


Javier F.

Periodista, licenciado en la Universidad Nebrija, diez años en Onda Cero, y ahora en proyectos profesionales como Freelance. Especializado en contenido SEO y Discover

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