China transforma la ingeniería con un túnel de 195 km para movilizar la presa más grande del mundo: el objetivo es abastecer Pekín

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Publicado el: 8 de abril de 2026 a las 15:33
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Presa de las Tres Gargantas en China con liberación de agua, origen del túnel de 195 km hacia Pekín.

En el norte de China el agua lo condiciona casi todo. Por eso el país está excavando un corredor subterráneo de casi 195 kilómetros para trasladar caudales desde el entorno de la presa de las Tres Gargantas hacia la cuenca del río Han.

La jugada es reforzar el gran trasvase Sur Norte, un sistema que ya abastece a Pekín y a otras grandes ciudades del norte. ¿Puede una megaobra resolver el problema sin dejar nuevas heridas en los ríos por el camino? Esa es la pregunta que ahora acompaña a cada metro excavado.

Un “puente” de agua bajo la roca

El proyecto se llama Yinjiangbuhan y consiste en un único túnel presurizado de unos 194,7 kilómetros. El agua circulará en buena parte por gravedad, según la información oficial de la empresa que gestiona la obra.

El trazado parte del área del embalse de las Tres Gargantas y se dirige hacia la cuenca del Han, un afluente clave del Yangtsé. La idea es dar más margen al sistema de Danjiangkou, el gran “depósito” del que bebe el canal central que envía agua hacia el norte.

Las entidades públicas chinas hablan de un trasvase medio anual de 3.900 millones de metros cúbicos y de un plazo de obra de unos 108 meses. Si se completa como está previsto, superará en longitud a grandes túneles de abastecimiento como el Delaware Aqueduct de Estados Unidos (137 km) y el túnel finlandés de Päijänne (120 km).

Por qué Pekín mira hacia el sur

El trasvase Sur Norte tiene tres grandes rutas, y la central es la que más se asocia a Pekín y Tianjin. Esta ruta central tiene unos 1.432 kilómetros y toma el agua del embalse de Danjiangkou, según la información institucional disponible.

En la última década se ha convertido en una “línea de vida” para zonas con estrés hídrico. China Daily recoge que la ruta central ya ha entregado más de 68.000 millones de metros cúbicos y que el sistema beneficia a cerca de 114 millones de personas.

Y aquí entra el nuevo túnel. Según estimaciones difundidas en canales oficiales, Yinjiangbuhan debería aumentar el volumen medio anual que puede mover la ruta central, pasando del plan de 9.500 millones de metros cúbicos a unos 11.510 millones, con la referencia puesta en 2031.

Un reto técnico con calor, presión y mucha profundidad

Excavar casi 200 kilómetros no es solo “cavar y listo”. En algunos tramos el túnel alcanza grandes profundidades, con máximos de más de 1.200 metros bajo tierra, y eso significa más presión del terreno y más riesgo geológico.

Para avanzar se combinan métodos de perforación y voladura con tuneladoras de gran diámetro. La documentación pública del proyecto habla de una flota de tuneladoras en torno a la decena y de máquinas de la clase de 12 metros, además de galerías auxiliares para acceso, ventilación y drenaje.

Las actualizaciones publicadas a finales de marzo de 2026 sitúan el avance del túnel principal por encima de 20 kilómetros, algo más del 10 por ciento del total, y en enero se comunicó que el tramo de salida fue el primero en quedar completamente conectado. “La obra ha entrado plenamente en una fase de construcción acelerada con altos estándares y alta calidad”, afirmó Shang Haifeng, directivo de la empresa, en declaraciones recogidas por Xinhua.

La huella ambiental que nadie debería pasar por alto

La promesa es clara. Más agua para el norte significa más seguridad de suministro para ciudades y regiones donde la escasez es crónica, sobre todo en años de sequía. No es poca cosa.

Pero mover agua también mueve impactos. Cambiar caudales puede afectar a hábitats fluviales y a la calidad del agua, y algunos investigadores citados por South China Morning Post han advertido de efectos secundarios en infraestructuras subterráneas cuando sube el nivel freático.

Además, la construcción tiene un coste climático, porque excavar y fabricar hormigón consume energía y materiales, así que el balance de CO2 dependerá en buena parte de cómo se ejecute y de cuánto dure la infraestructura. A cambio, los responsables del trasvase recuerdan que vigilan la calidad del agua en la ruta central y que el foco está en el control de la contaminación y la restauración ecológica en torno a Danjiangkou.

Qué significa esto fuera de China

Para quien lee esto desde España, la discusión suena familiar. Cuando el agua falta, la tentación de resolverlo con grandes obras es enorme, y también lo es el debate sobre si la solución real pasa por ahorrar, reutilizar y gestionar mejor lo que ya tenemos.

En la práctica, Yinjiangbuhan recuerda dos cosas. La primera, que la ingeniería puede ganar tiempo y reducir vulnerabilidades. La segunda, que sin controles ambientales estrictos y datos claros sobre impactos, una obra puede crear nuevos problemas.

Si algo conviene seguir de cerca en los próximos años es lo que ocurra con la calidad del agua, los caudales ecológicos y los efectos locales. 

El comunicado oficial más reciente sobre la planificación de las obras en 2026 ha sido publicado en la web de la empresa China South-to-North Water Diversion Group Jianghan Water Network.


Adrian Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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