Construida en 1924 como el gran motor hidroeléctrico del sur, esta megaconstrucción olvidada por décadas podría romperse tras una inesperada crecida de agua en 2026

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Publicado el: 22 de febrero de 2026 a las 20:22
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Presa de Montejaque con el embalse lleno tras las lluvias de 2026 en la Serranía de Ronda.

La imagen es casi surrealista. Donde durante décadas veíamos un muro de hormigón seco, hoy hay un embalse lleno casi hasta la coronación. La llamada “presa fantasma” de Montejaque, una infraestructura hidroeléctrica fallida de los años 20, ha alcanzado niveles de agua nunca vistos y mantiene en vilo a la Serranía de Ronda.

¿Qué significa esto en la práctica para la gente que vive río abajo? De entrada, el embalse, con una capacidad de 36 hectómetros cúbicos, está muy cerca de su límite de diseño, en un terreno kárstico que siempre se había comportado como un colador más que como una cubeta estanca.

La respuesta institucional ha sido rápida. La Junta de Andalucía asegura que la presa está “permanentemente monitorizada, con vigilancia las 24 horas” y que “la única posibilidad prevista es un eventual rebase controlado”, es decir, dejar que el agua vierta de forma ordenada por el aliviadero si sigue lloviendo. Como medida preventiva, unas 185 personas han sido desalojadas del núcleo de la Estación de Benaoján, el primero en la línea del río si el nivel subterráneo y superficial siguiera subiendo.

Un gigante de hormigón en un corazón de caliza

La presa de los Caballeros, también conocida como presa de Montejaque, se empezó a construir en 1923 sobre el río Gaduares o Campobuche para producir electricidad para la Serranía de Ronda y Grazalema. El proyecto se encargó a la compañía suiza Electrowat y al ingeniero Henri Edwuard Gruner, que levantó una bóveda de 83,75 metros de altura, entonces la mayor de Europa para este tipo de obra. 

En solo seis meses se colocaron unos 30 000 metros cúbicos de hormigón y trabajaron hasta 725 obreros, en su mayoría de la comarca. Sobre el papel, era una obra maestra de la ingeniería. El problema estaba debajo. El muro se apoyaba en un macizo calizo muy fracturado, lleno de grietas y galerías. Traducido a lenguaje de cocina, el suelo era casi un queso gruyere. Cada vez que el vaso empezaba a llenarse, el agua desaparecía hacia el subsuelo. 

Hoy la presa está dentro del Parque Natural Parque Natural Sierra de Grazalema y del complejo kárstico Hundidero‑Gato. El río Gaduares se hunde en la Cueva del Hundidero y reaparece unos kilómetros más abajo en la Cueva del Gato para unirse al río Guadiaro. Es uno de los sistemas de “río subterráneo” más singulares de Andalucía y está protegido como Monumento Natural, Zona Especial de Conservación y Zona de Especial Protección para las Aves.

Por ese valor histórico y ambiental, la presa está en proceso de ser declarada Bien de Interés Cultural como Lugar de Interés Industrial. Paradójico pero real: una infraestructura que nunca funcionó como embalse sí se considera hoy patrimonio a proteger.

Qué preocupa ahora mismo

El llenado actual no es solo fotogénico. Tras un “tren” de borrascas que ha descargado cantidades excepcionales de lluvia sobre suelos ya saturados, el embalse ha alcanzado su cota más alta desde que hay registros. Eso explica que muchos vecinos hablen de “zumbidos” y ligeros temblores y miren la presa con otros ojos.

La hidrogeología da algunas pistas. Si la lámina de agua rebasa el muro, el excedente tendería a entrar en el sistema Hundidero‑Gato y a salir por la Cueva del Gato y otros manantiales, para terminar en el Guadiaro. El catedrático de Hidrogeología Iñaki Vadillo y otros expertos señalan que ese río subterráneo ya funciona como un rebosadero natural de la cuenca.

La preocupación, más que una riada clásica, es la combinación de varios factores. Por un lado, un pulso de agua muy rápido a través de un karst complejo puede alterar hábitats subterráneos y aumentar la turbidez y el arrastre de sedimentos. Por otro, si el rebase se produjera de forma desordenada, podría añadir presión extra a una estructura que nunca se diseñó pensando en estar llena durante semanas seguidas. Los técnicos insisten en que el riesgo de rotura es muy bajo, pero no inexistente, y por eso se ha optado por desalojos preventivos. En paralelo, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) está instalando instrumentación para medir niveles de agua en el subsuelo, mientras el Instituto Geográfico Nacional coloca estaciones sísmicas para registrar pequeños terremotos ligados a la saturación de los acuíferos. La ciencia está literalmente tomando el pulso a la montaña.

Temporales más intensos e infraestructuras del siglo pasado

Aunque ningún episodio concreto puede atribuirse solo al cambio climático, los informes del IPCC y la literatura científica apuntan a un aumento de la frecuencia e intensidad de fenómenos extremos, como las lluvias torrenciales, en distintas regiones, incluido el entorno mediterráneo. En España, este invierno se han encadenado varias borrascas de alto impacto, con récords de precipitación y suelos totalmente encharcados.

En la práctica esto significa más situaciones como la de Montejaque. Embalses viejos, algunos en desuso, interactúan con un clima más irregular, con meses muy secos y episodios de lluvia descomunales en pocos días. Y eso se nota.

La presa de los Caballeros se pensó para almacenar y turbinizar agua. Hoy su función real es otra: forma parte de un paisaje protegido, se usa para actividades de montaña y, de forma imprevista, actúa como indicador de hasta qué punto han cambiado los patrones de lluvia. La pregunta incómoda es qué hacer con estas infraestructuras heredadas en un contexto de clima más extremo.

Lo que viene ahora

A corto plazo, todo pasa por seguir el agua de cerca. La presa sigue bajo vigilancia permanente, con planes preparados para un rebase controlado si fuera necesario, mientras se evalúan las respuestas del sistema Hundidero‑Gato y del Guadiaro.

A medio plazo, los expertos en hidrogeología y gestión del agua apuntan a varias lecciones. Una, integrar mejor el comportamiento de los acuíferos kársticos en los planes de emergencia, porque no todos los embalses se comportan igual cuando el terreno es una esponja de caliza. Otra, revisar el papel de obras obsoletas pero ubicadas en espacios de alto valor ecológico y turístico, como esta presa convertida en BIC en el corazón de un parque natural.

Y una más, muy cotidiana. Igual que miramos la factura de la luz o la previsión del tiempo antes de organizar la semana, cada vez será más normal que la población de comarcas como la Serranía de Ronda consulte mapas de riesgo, niveles de embalses y avisos de Protección Civil. No es alarmismo, es adaptación.

La Resolución de 9 de marzo de 2023 que incoó la inscripción de la Presa de los Caballeros como Bien de Interés Cultural fue publicada en el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía.


Adrian Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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