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Construyó un barco solar sin salir del cobertizo de su casa y recorrió 5.000 km de Finlandia a Ibiza sin parar a repostar ni una sola vez

Construye un barco solar en su cobertizo y logra navegar de Finlandia a Ibiza sin repostar combustible en todo el viaje.

Construyó un barco solar sin salir del cobertizo de su casa y recorrió 5.000 km de Finlandia a Ibiza sin parar a repostar ni una sola vez

Hay viajes que empiezan en un puerto y otros que empiezan mucho antes, entre tablones, herramientas y muchas horas de prueba y error. El de Lukas Sjöman pertenece al segundo grupo. Este inventor y creador de contenido finlandés ha llegado hasta Ibiza a bordo del Helios 11, un barco solar que construyó con sus propias manos y con el que ha recorrido unos 5.700 kilómetros sin repostar combustible.

Lo llamativo no es solo la distancia. Lo importante es que el viaje pone sobre la mesa una idea muy concreta, navegar de otra manera ya no es solo una imagen bonita para un anuncio. Con límites, con averías y con días malos, sí. Pero también con una prueba real en mares, ríos y canales europeos.

Un barco nacido en un cobertizo

El Helios 11 no salió de un gran astillero ni de una cadena de producción. Sjöman tardó unos 200 días en construirlo en un espacio de trabajo improvisado, usando materiales como madera contrachapada marina, fibra de vidrio y paneles solares. El resultado fue una embarcación de unos 11 metros de eslora y cerca de 1,5 toneladas.

La idea era hacer un barco ligero, habitable y capaz de moverse con la energía que captaba durante el día. Nada de grandes depósitos de combustible ni paradas obligadas en una gasolinera marítima. En la práctica, esto cambia la relación con el viaje, porque la velocidad depende mucho más del sol, de la ruta y de la paciencia.

El propio Sjöman resumió parte de su motivación con una frase sencilla. “Es importante recordar por qué empezaste algo. En mi caso, la libertad”. No suena a ficha técnica, y quizá por eso conecta tanto con quienes ven en la energía solar algo más que una tecnología.

Cómo funciona Helios 11

La clave del Helios 11 está en su cubierta. Allí lleva paneles solares capaces de generar alrededor de 6 kW, energía que se almacena en baterías de 48 voltios para alimentar el motor eléctrico cuando no hay sol suficiente o durante la noche. También cuenta con una vela auxiliar para momentos de baja energía o para conservar carga.

Sobre el papel, el barco puede cubrir hasta unos 270 kilómetros al día en condiciones favorables de luz. En jornadas de mal tiempo, esa cifra puede caer hasta unos 70 kilómetros. Es una diferencia enorme, pero también una lección bastante clara. Aquí el “depósito” no se llena en una estación, se llena mirando al cielo.

Esto no significa que el barco sea mágico ni que pueda hacer cualquier ruta en cualquier momento. Significa que, con un diseño ligero y un consumo contenido, una embarcación pequeña puede aprovechar el sol para moverse durante miles de kilómetros. No es poca cosa.

La ruta hasta Ibiza

El viaje empezó en el norte de Europa, donde el sol de invierno no siempre ayuda. Sjöman atravesó Suecia, Dinamarca, Alemania y Francia antes de llegar al Mediterráneo y poner rumbo a Ibiza, combinando costas, ríos y canales.

Esa parte del recorrido explica muy bien el reto. En latitudes con poca luz solar, el Helios 11 tuvo que reducir la velocidad o apoyarse en la vela auxiliar. Cualquiera que haya pasado un invierno en el norte entiende el problema, días cortos, cielo gris y una energía que no cae del cielo con la misma alegría que en pleno verano mediterráneo.

El camino tampoco fue una postal perfecta. Durante una parada en La Rápita, Sjöman sufrió el robo de su bote auxiliar, una pieza útil para acercarse a tierra cuando el barco principal no puede entrar en zonas poco profundas. Según las crónicas del viaje, tuvo que improvisar una pequeña embarcación con madera y espuma para seguir adelante.

Lo que demuestra de verdad

El Helios 11 sirve para demostrar algo importante, pero conviene no exagerarlo. No estamos hablando de sustituir de golpe a los grandes buques mercantes que mueven buena parte del comercio mundial. Estamos hablando de un prototipo pequeño, artesanal y pensado para otro tipo de uso.

Aun así, el contexto sí importa. La Organización Marítima Internacional mantiene una estrategia para reducir las emisiones del transporte marítimo internacional, con metas como bajar la intensidad de carbono al menos un 40 % para 2030 y aumentar el uso de tecnologías, combustibles o fuentes de energía de cero o casi cero emisiones.

Ahí es donde casos como el de Sjöman tienen valor. No son la solución completa para el transporte marítimo global, pero sí enseñan caminos posibles para embarcaciones de recreo, navegación costera, turismo lento o vida a bordo. Menos ruido, menos humo y menos dependencia del combustible. Y eso se nota.

La parte menos romántica

La energía solar en el agua tiene ventajas claras, pero también límites muy visibles. Si hay nubes, si el mar se complica o si la ruta exige más potencia, la autonomía cambia. No basta con poner placas solares encima de cualquier barco y esperar que todo funcione.

También hay que pensar en el peso, las baterías, el mantenimiento y la seguridad. Un barco demasiado pesado consume más energía. Una mala gestión de la carga puede dejar poco margen para maniobrar. Y en el mar, quedarse corto no es lo mismo que llegar tarde a casa por un atasco.

Por eso el Helios 11 interesa tanto. No porque sea perfecto, sino porque muestra una prueba real, con aciertos y problemas. La navegación sostenible no avanza solo con grandes promesas, también avanza cuando alguien se moja, calcula, falla y vuelve a intentarlo.

El siguiente reto solar

Tras llegar a Ibiza, Sjöman ya mira más lejos. Según las informaciones publicadas, su siguiente idea pasa por un catamarán solar más grande, pensado para navegación oceánica. Eso elevaría mucho la dificultad, porque el mar abierto exige más estabilidad, más seguridad y más margen ante los cambios de tiempo.

La pregunta es evidente. ¿Puede una embarcación solar artesanal cruzar distancias aún mayores sin depender del combustible? El Helios 11 no responde del todo a esa cuestión, pero sí deja una pista potente. Para ciertos viajes, el sol ya puede ser motor suficiente.

El vídeo oficial del viaje ha sido publicado por Sjöman en el canal True North Yachts.

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