Después de invertir más de 6,5 millones de dólares en una fábrica de diamantes en España, Leonardo DiCaprio confirma la ampliación del proyecto más sostenible hasta la fecha

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Publicado el: 31 de mayo de 2026 a las 23:22
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Fábrica de diamantes sintéticos de Diamond Foundry en Trujillo impulsada por Leonardo DiCaprio.

Trujillo (Cáceres) acaba de entrar en una nueva fase industrial. La fábrica de diamantes sintéticos de Diamond Foundry, conocida por su vínculo con Leonardo DiCaprio como inversor de la compañía, ya no es solo una apuesta llamativa en Extremadura. La SETT ha formalizado una inversión de 752 millones de euros dentro de una operación que suma 2350 millones hasta 2029 para fabricar en España componentes de microchips.

La noticia brilla por la palabra «diamante», pero la clave no está en la joyería. Está en los chips, en la inteligencia artificial, en los coches eléctricos y en ese calor que sale de un portátil cuando trabaja al límite. Según la propia SETT, el diamante monocristalino SCD puede rendir mejor en aplicaciones de alto voltaje, alta temperatura y frecuencia, con menor gasto energético.

España entra en la carrera del diamante para chips

La operación se articula a través de una sociedad conjunta entre la filial española de Diamond Foundry, la SETT e inversores privados. La participación pública será del 32 %, según el comunicado oficial. En la práctica, esto significa reforzar Trujillo y añadir una nueva pieza en Zaragoza.

El plan reparte funciones de forma muy concreta. Trujillo seguirá produciendo los diamantes sintéticos que sirven de base para las obleas de los microchips, mientras Zaragoza asumirá el corte, el alisado de alta precisión, el pulido, la inspección y el empaquetado en sala limpia. No es una fábrica aislada, es una cadena industrial.

El empleo también pesa en el anuncio. La SETT calcula hasta 500 empleos directos en Trujillo y hasta 300 en Zaragoza. Para una zona que busca industria estable y oportunidades para jóvenes, no es poca cosa.

Por qué importa el diamante

No hablamos de diamantes pensados para un anillo, sino de piezas creadas en laboratorio para actuar como base de semiconductores. El problema de muchos chips modernos es el calor. Cuando se acumula, baja el rendimiento, sube la refrigeración y la factura energética se nota.

Reuters explicaba ya en 2025 que las obleas de diamante sintético buscan responder al sobrecalentamiento, uno de los grandes límites de la industria del chip. La razón es sencilla de entender. El diamante puede disipar el calor con mucha más rapidez que el silicio.

Diamond Foundry sostiene que sus obleas SCD pueden hacer más eficientes y potentes tecnologías que van desde chips de inteligencia artificial hasta coches eléctricos. Suena ambicioso, y lo es. Pero no conviene venderlo como magia, porque el reto será fabricar a escala, con calidad constante y a un coste que la industria pueda asumir.

Energía renovable como condición

Aquí entra el ángulo ecológico de la historia. Diamond Foundry presentó su planta de Trujillo como un proyecto apoyado en energía solar, con una instalación fotovoltaica prevista de 120 MW y almacenamiento en baterías. Para una industria que necesita muchísima electricidad, la fuente de esa energía no es un detalle secundario.

En febrero de 2025, Iberdrola España anunció un contrato para suministrar a Diamond Foundry energía «100% renovable» con Garantías de Origen emitidas por la CNMC. El acuerdo contempla una energía anual estimada de 30 GWh, con una tensión que aumentará según avancen las fases de la fábrica.

La propia Diamond Foundry España señaló entonces que «poder acceder a energía 100% renovable era un requisito indispensable». Esa frase resume bien la apuesta. Fabricar diamantes en laboratorio puede evitar la minería tradicional, pero sigue exigiendo energía, infraestructura y control ambiental.

El paisaje también cuenta

La parte verde del relato no borra la huella física de un proyecto industrial. El BOE recogió la declaración de utilidad pública de una línea eléctrica de alta tensión para suministrar a la planta. La línea proyectada suma 6,958 kilómetros, trabaja a 132 kV e incluye 22 apoyos metálicos de celosía.

Esto importa porque la transición ecológica no se construye en el aire. Se construye con cables, caminos, subestaciones, paneles, baterías y permisos. Y ahí empiezan las preguntas que cualquier territorio tiene derecho a hacerse.

En Trujillo, las torres eléctricas ya generaron protestas vecinales por su impacto visual sobre el Berrocal y el entorno monumental. Algunos vecinos defendían que no estaban contra la fábrica, sino contra el trazado elegido. Es una diferencia importante, porque desarrollo y paisaje no deberían tratarse como enemigos inevitables.

El papel real de DiCaprio

El nombre de Leonardo DiCaprio ha dado visibilidad mundial al proyecto, pero conviene ponerlo en su sitio. El actor figura desde hace años entre los inversores de Diamond Foundry y Reuters define la compañía como respaldada por él. Eso no significa que la fábrica sea solo «suya», sino que forma parte de una empresa con varios fondos e inversores detrás.

Su presencia ayuda a explicar el relato de los diamantes sin minería y con menos impacto humano y ambiental. También conecta con una preocupación real de los consumidores. Nadie quiere comprar una joya bonita o usar una tecnología avanzada sabiendo que detrás hubo destrucción de suelo, contaminación o abusos laborales.

Pero el valor ambiental no lo pone una celebridad. Lo pondrán los datos de energía, emisiones, consumo de recursos, cómo encaja en el paisaje y la durabilidad del empleo. Ahí es donde se verá si la promesa verde aguanta el paso de los años.

Lo que viene ahora

El proyecto forma parte del PERTE Chip, el plan público con el que España quiere reforzar la microelectrónica y los semiconductores. Además, encaja en una estrategia europea más amplia para depender menos de cadenas de suministro lejanas. No hablamos solo de una fábrica en Extremadura, sino de tener más capacidad propia en una tecnología clave.

La pregunta de fondo es sencilla. ¿Puede una planta que consume mucha electricidad fabricar materiales clave para chips con energía renovable y, al mismo tiempo, respetar el territorio que la acoge? La respuesta no estará en los discursos de inauguración, sino en la ejecución diaria.

Por ahora, Trujillo se ha convertido en un lugar inesperado dentro del mapa mundial de los semiconductores. Si el proyecto cumple lo prometido, sus diamantes no brillarán solo por su aspecto. También podrían hacerlo por ayudar a que los chips del futuro pierdan menos energía en forma de calor.

El comunicado oficial más reciente sobre la operación ha sido publicado por la SETT.


Javier F.

Periodista, licenciado en la Universidad Nebrija, diez años en Onda Cero, y ahora en proyectos profesionales como Freelance. Especializado en contenido SEO y Discover

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