El adorable “polluelo” de dinosaurio hallado en Corea del Sur que ha enamorado a los científicos y esconde una sorpresa mucho mayor

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Publicado el: 1 de abril de 2026 a las 20:46
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Fósil de Doolysaurus huhmini con cráneo preservado descubierto en Corea del Sur mediante escaneo micro CT.

En una isla del suroeste de Corea del Sur, un bloque de roca tan duro que casi “desespera” a cualquiera escondía una sorpresa. Parecía que solo asomaban unos huesos sueltos, pero una tomografía de alta resolución terminó mostrando un esqueleto mucho más completo de lo esperado.

La clave es que no se trata solo de un fósil bonito o curioso. Este juvenil, bautizado como Doolysaurus huhmini, aporta las primeras piezas de cráneo de un dinosaurio encontradas en el país y abre una vía muy concreta para proteger y estudiar mejor los yacimientos. Porque sí, a veces el patrimonio natural está ahí, pero hay que saber “leerlo” sin romperlo.

Un hallazgo que hace historia

Corea del Sur es famosa por sus huellas, nidos y huevos de dinosaurio, pero los huesos son otra historia. Encontrar un esqueleto con elementos del cráneo es tan raro que los propios expertos lo califican como un salto importante para conocer qué especies vivieron allí de verdad.

De hecho, los equipos que han trabajado con este fósil subrayan un dato que lo dice todo. Es la primera nueva especie de dinosaurio descrita en Corea en unos 15 años y, además, el primer fósil del país con partes del cráneo preservadas..

La roca era el problema

Aquí viene la parte que a veces se olvida cuando hablamos de ciencia. El fósil estaba encerrado en una roca extremadamente dura y extraerlo a mano podría llevar años, incluso cerca de una década según explican los investigadores.

La solución fue usar micro CT, que viene a ser como un TAC médico pero aplicado a fósiles. En lugar de “abrir” el bloque y arriesgarse a partir huesos finos, se escanea el interior y se reconstruye en 3D lo que hay dentro. En pocos meses pudieron ver el alcance real del esqueleto y empezar un análisis anatómico detallado.

Esto también tiene una lectura ambiental y de conservación. Si puedes estudiar sin destruir, conservas mejor el material para el futuro y reduces la presión sobre el yacimiento. En la práctica, es ciencia más cuidadosa con el patrimonio.

Por qué se llama “Dooly”

El nombre no es casualidad y ayuda a entender el impacto social del hallazgo. “Dooly” es un personaje de animación muy conocido en Corea del Sur, y el equipo lo vio perfecto para un ejemplar juvenil. El paleontólogo Jongyun Jung lo resumió con una frase sencilla, “Dooly es un personaje icónico” y, al ser un “bebé”, encajaba como homenaje.

La segunda parte del nombre, “huhmini”, reconoce el trabajo de Min Huh, un paleontólogo clave en Corea que impulsó el centro de investigación y ha participado en la preservación de sitios fósiles, incluso en colaboración con UNESCO según destaca la propia Universidad de Texas. Es el tipo de detalle que recuerda que la ciencia necesita también instituciones y protección sobre el terreno.

Así era Doolysaurus

Los datos del estudio apuntan a un animal muy joven, de alrededor de dos años, que aún estaba creciendo cuando murió. En tamaño, los autores lo comparan con un pavo, aunque un adulto podría haber llegado aproximadamente al doble.

Por su anatomía, lo han clasificado como un thescelosáurido, un grupo de dinosaurios bípedos pequeños relacionados con linajes conocidos sobre todo en Norteamérica, pero con presencia o parientes cercanos en Asia oriental. En otras palabras, este fósil ayuda a completar el mapa de cómo se conectaban ciertas familias de dinosaurios entre continentes.

Y hay un guiño que ha llamado mucho la atención. La coautora Julia Clarke comentó que probablemente habría sido “bastante adorable” y que podría haber parecido “un corderito”, en parte porque estos animales quizá tuvieran un recubrimiento de filamentos suaves. Dicho así, suena casi a escena cotidiana. 

Las “piedras del estómago” que lo delatan

Uno de los detalles más reveladores no está en el cráneo, sino en el vientre. El fósil conservaba gastrolitos, pequeñas piedras que el animal tragaba para ayudar a triturar el alimento, un comportamiento que también se ve en aves actuales.

Además, esas piedras fueron una pista práctica para el equipo. Si un grupito de gastrolitos seguía en su sitio junto a huesos que asomaban, era probable que el esqueleto no se hubiera dispersado por completo antes de fosilizar. Clarke lo explica de forma muy clara, esa pequeña “concentración” indicaba que podía haber más dentro, y por eso impulsaron el escaneo.

¿Y qué implica sobre su dieta? Los investigadores consideran que la presencia de gastrolitos, junto con el resto de indicios, encaja con una alimentación variada, no solo plantas. Se plantea incluso un perfil omnívoro, con plantas, insectos y pequeños animales. Es un recordatorio de que los ecosistemas antiguos eran complejos, no una postal plana de “herbívoros por un lado y carnívoros por otro”.

La lección ecológica del descubrimiento

Puede parecer una noticia “solo” de dinosaurios, pero tiene una derivada ambiental muy actual. Los yacimientos fósiles son patrimonio geológico y, en muchos casos, conviven con presión urbanística, turismo mal gestionado o simple abandono. Protegerlos es también proteger una parte irremplazable de la historia natural.

Y hay algo más práctico. Los investigadores creen que en Corea podría haber más fósiles ocultos en roca dura, y que técnicas como la micro CT pueden cambiar la situación, igual que cambian la forma de buscar agua o minerales cuando no puedes “ver” lo que hay bajo tierra. Jung, de hecho, habla de volver a la isla para seguir buscando y de la posibilidad de encontrar más restos en Aphae y otras islas cercanas.

El estudio científico se ha publicado en la revista Fossil Record.


Adrian Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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