La falta de combustible volvió a empujar a Cuba a una compra puntual fuera de sus rutas habituales. El buque tanque Mia Grace zarpó desde la zona de Lomé (Togo) con una carga que, según estimaciones citadas por la prensa y especialistas, podría ser diésel o fueloil destinado a sostener la generación eléctrica distribuida, hoy casi paralizada por escasez de suministro.
El dato clave, más allá del origen africano, es la señal de “compra al contado” que describió el investigador Jorge Piñón (Universidad de Texas), con Cubametales (vinculada al conglomerado GAESA) como posible compradora y un intermediario europeo. Piñón advirtió que “no está clara la calidad de la carga”, aunque se especula con diésel o fueloil.
En paralelo, el parte de la Unión Eléctrica (UNE) publicado en medios oficiales confirmó el cuello de botella inmediato. Por “falta de combustible” quedaron fuera 101 centrales de generación distribuida (927 MW), y se sumaron 156 MW indisponibles por falta de lubricantes (un impacto directo sobre el alivio de apagones en horarios pico).
Un matiz relevante es que el seguimiento por AIS no es una foto fija. La ruta del Mia Grace se difundió inicialmente con destino La Habana (y una llegada estimada a inicios de febrero), pero la información más reciente visible en plataformas de rastreo consultadas apunta a un destino declarado distinto (Rio Haina, República Dominicana) con ETA 2 de febrero. Eso no descarta un cambio posterior, pero sí introduce incertidumbre sobre el puerto final y sobre eventuales escalas logísticas.
En cualquier caso, el barco (bandera de Islas Marshall) figura con 49.990 toneladas de peso muerto y fue construido en 2014. Si la carga coincide con los cálculos citados por Piñón, el volumen estaría en el orden de cientos de miles de barriles (una inyección temporal que ayuda, pero no “resuelve” estructuralmente un sistema eléctrico con alta dependencia de combustibles importados).











