El plan secreto de EEUU y Japón con 550.000 diamantes para hundir a China con la tecnología que lo cambia todo

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Publicado el: 7 de febrero de 2026 a las 23:30
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Diamantes sintéticos industriales clave para la fabricación y refrigeración de chips en EEUU y Japón.

Tokio y Washington buscan recortar su dependencia de China en un material clave para el pulido y la refrigeración de chips.

Estados Unidos y Japón han colocado el diamante sintético en el centro de una negociación económica mucho más amplia, con un paquete de inversión de hasta 550.000 millones de dólares que pretende reforzar cadenas de suministro consideradas críticas para la industria del semiconductor. No se trata de que todo ese volumen vaya destinado a “diamantes”, sino de un paraguas financiero bajo el que ambos aliados están preseleccionando proyectos industriales con lectura estratégica.

La idea más avanzada, es levantar en territorio estadounidense una instalación para producir diamante artificial de calidad industrial, con participación de empresas japonesas y apoyo de la banca y los seguros públicos de Japón, como JBIC yNEXI. El objetivo explícito es reducir exposición a un cuello de botella que hoy depende, en gran medida, de China.

Exportaciones de polvo de diamante sintético | Vídeo: six-figure

El movimiento tiene una explicación técnica que suele quedar sepultada bajo el titular. En la fabricación de chips, el diamante sintético se utiliza en tareas de pulido ultrafino, mecanizado de materiales duros y, cada vez más, en gestión térmica por su capacidad para disipar calor en sistemas electrónicos de alto rendimiento. Esa función es especialmente sensible en una industria donde los límites físicos del silicio se exprimen a base de precisión y temperatura.

La dimensión geopolítica es la otra mitad del relato. China concentra una parte muy relevante de la producción mundial de diamante artificial y, en octubre de 2025, anunció controles a la exportación sobre determinados productos vinculados a diamantes industriales (micropolvos, cristales, herramientas y consumibles), en una batería de medidas enmarcadas en la seguridad nacional y la pugna tecnológica con Washington. Para quienes dependen de ese suministro, la señal es clara, no basta con comprar barato si el grifo puede cerrarse por decisión política.

En ese contexto, el diamante funciona como termómetro de un problema mayor, la reconfiguración de cadenas de suministro en torno a materiales y procesos “invisibles” que sostienen la economía digital. El debate ya no gira solo en torno a chips o máquinas de litografía, también alcanza a insumos menos mediáticos pero determinantes, desde diamante hasta superduros, en una carrera por asegurar producción “amiga” y capacidad industrial propia.

La iniciativa, sin embargo, todavía está en fase de conversaciones. Reuters menciona como posible participante a Element Six, filial del grupo De Beers, aunque la empresa ha subrayado que no hay un acuerdo firmado. El paquete inversor incluye, además, otras opciones industriales preseleccionadas.

Que dos aliados reserven una cifra de este tamaño para blindar suministros dice tanto del material como del momento. El diamante sintético no es una moda, es una pieza más del tablero en el que se juega la autonomía tecnológica en un mundo de restricciones, licencias y rivalidad entre potencias.

La información ha sido publicada en Reuters.


Javier F.

Periodista, licenciado en la Universidad Nebrija, diez años en Onda Cero, y ahora en proyectos profesionales como Freelance. Especializado en contenido SEO y Discover

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