La cuenta atrás para el regreso de humanos a la Luna ya está en marcha. Si las pruebas siguen saliendo bien, la misión Artemis II despegará desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida, con cuatro astronautas a bordo para dar una vuelta completa alrededor de la Luna y regresar a casa. Será el primer vuelo tripulado más allá de la órbita baja terrestre desde el Apolo 17 en 1972 y durará unos diez días, un ensayo general para futuros alunizajes.
El cohete SLS y la nave Orion ya están en la plataforma 39B, donde la NASA ha completado un gran ensayo de carga de combustible y cuenta atrás, lo que llaman ensayo general húmedo. En esta prueba se llenaron los tanques con propelentes criogénicos, se simuló el conteo hasta pocos minutos antes del despegue y después se vació todo de forma segura. Hubo que lidiar con una fuga de hidrógeno líquido y con temperaturas bajas, pero los objetivos principales se cumplieron y la agencia sitúa ahora la primera oportunidad real de lanzamiento en marzo, dentro de una ventana que se mantiene abierta hasta abril.
A bordo viajarán los astronautas de la NASA Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch, junto al canadiense Jeremy Hansen. Primero elevarán la órbita hasta una trayectoria alta alrededor de la Tierra para probar a fondo los sistemas de soporte vital, comunicaciones y navegación de Orion. Después encenderán motores para seguir una trayectoria de retorno libre alrededor de la Luna, que aprovecha su gravedad para traer la nave de vuelta sin grandes maniobras extra. No habrá alunizaje, pero la tripulación se alejará más de la Tierra que cualquier otra antes, según la propia NASA.
¿Y todo esto para qué. En la práctica, lo que busca el programa Artemis es construir una presencia humana duradera en la Luna. La agencia habla de combinar ciencia, nuevas oportunidades económicas y preparación para misiones posteriores a Marte, pasando de las visitas rápidas del programa Apolo a estancias más largas, con infraestructuras en órbita y en superficie.
Ese concepto de presencia duradera lleva detrás la palabra sostenibilidad. Los planes oficiales mencionan el uso de recursos lunares, como el hielo de agua de los polos, para obtener agua, oxígeno y combustible, lo que reduciría la dependencia de lanzamientos desde la Tierra. También se encadena Artemis con la futura estación Gateway, un pequeño laboratorio en órbita lunar que funcionará como plataforma reutilizable para misiones científicas y de exploración y que se plantea como modelo de exploración más eficiente que enviar todo de cero en cada misión.
Claro que cada cohete que despega tiene su huella ambiental. El número de lanzamientos se ha disparado en la última década y estudios recientes señalan que el crecimiento del sector espacial ya está dejando marca en la atmósfera. Investigaciones publicadas en revistas científicas describen cómo ciertos combustibles y partículas pueden dañar la capa de ozono y calentar más la estratosfera que emisiones equivalentes al nivel del suelo, hasta el punto de que varios equipos piden normas globales para evitar que el aumento de lanzamientos deshaga parte del progreso climático.
Mientras se debate cómo hacer más limpio el acceso al espacio, muchas piezas del puzzle Artemis miran de frente a la Tierra. La misma infraestructura que se está construyendo para llegar a la Luna se apoya en una potente red de satélites de observación que ya usamos para seguir el cambio climático, anticipar temporales o gestionar mejor el agua que llega a nuestros grifos. En buena medida, la apuesta es aprender a vivir y trabajar fuera del planeta para, a medio y largo plazo, hacerlo de manera más eficiente y con menos despilfarro de recursos que hoy.
En palabras de la responsable de exploración Lori Glaze, la agencia se está acercando a Artemis II y su lanzamiento está “a la vuelta de la esquina”, pero con una prioridad clara, la seguridad de la tripulación. En las próximas semanas el gran cohete blanco y naranja seguirá siendo protagonista de las retransmisiones desde Florida, mientras ingenieros y gestoras revisan datos, corrigen fallos y afinan cada procedimiento. La gran cuestión, vista desde aquí abajo, es si sabremos aprovechar este regreso a la Luna para impulsar también una forma más sostenible de explorar y de vivir en la Tierra.
El comunicado oficial más reciente sobre Artemis II se ha publicado en la web de NASA.
Foto: NASA







