Francia encuentra el mayor yacimiento de hidrógeno blanco del mundo y el hallazgo podría cambiar la energía en Europa: 46.000 toneladas de H₂ puro

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Publicado el: 10 de abril de 2026 a las 20:39
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Plataforma de perforación en Pontpierre (Francia) donde se ha descubierto un gran yacimiento de hidrógeno blanco.

Un sondeo profundo en Pontpierre, en el departamento francés de Mosela, ha llegado a 3.655 metros y ha confirmado la presencia de hidrógeno natural en el subsuelo. La empresa La Française de l’Énergie (FDE) lo presenta como el pozo dedicado a hidrógeno natural más profundo realizado hasta ahora.

La palabra clave es “posible”. El hidrógeno está ahí, pero todavía queda por demostrar si se puede extraer con caudales útiles, sin dañar los acuíferos y a un coste razonable. ¿Estamos ante una pieza nueva para la transición o ante una promesa geológica que necesita años de pruebas?

Qué se ha confirmado a más de 3,6 km de profundidad

FDE anunció el 23 de marzo de 2026 que ha completado el pozo PTH-2 y que el hidrógeno aparece en “numerosos intervalos” del sondeo. También informó de 58 muestras recogidas durante la perforación y de una evaluación del terreno con testigos y registros geofísicos para entender mejor las capas atravesadas.

La campaña forma parte del programa REGALOR II y se apoya en la experiencia previa de Folschviller, donde se detectó hidrógeno disuelto en 2023. La AFP recuerda además que en Pontpierre se levantó una plataforma de perforación de 41 metros para alcanzar la cota prevista.

Hidrógeno blanco, el gas que no se fabrica

Cuando hablamos de hidrógeno “verde”, pensamos en electricidad renovable y electrólisis. El “hidrógeno blanco” o “nativo” es hidrógeno molecular (H2) que aparece de forma natural en el subsuelo, a menudo disuelto en agua, y que se generaría por reacciones geoquímicas entre minerales y agua.

En 2023, el CNRS explicaba que, en el entorno de Folschviller, la concentración de hidrógeno aumentaba según bajaba la sonda. Philippe de Donato contaba que pasaron de valores muy bajos a cifras que “superaban el 15%” a 1.100 metros, algo inusual en ese rango de profundidad.

Jacques Pironon, del laboratorio GeoRessources, describía el mecanismo como una reacción de oxidorreducción que “disocia” el agua en oxígeno e hidrógeno cuando ciertos minerales entran en contacto con ella. Suena técnico, pero la idea es sencilla, el subsuelo actuaría como una pequeña fábrica química.

De 46 a 34 millones, por qué bailan las cifras

El CNRS llegó a plantear en 2023 un escenario de gran escala. Según sus primeras simulaciones, a 3.000 metros la proporción de hidrógeno podría superar el 90% y el posible yacimiento lorenés rondaría los 46 millones de toneladas.

Con el tiempo, las cifras se han afinado. La información difundida por AFP en marzo de 2026 recoge que el CNRS sitúa el potencial “en torno a 34 millones de toneladas” al final del programa REGALOR, y que el área podría extenderse también por partes de Bélgica, Luxemburgo y Alemania.

Aquí conviene frenar un segundo. Estas cantidades son estimaciones y dependen de lo que se mida, de cómo se modele el subsuelo y de si el hidrógeno está concentrado donde interesa. La diferencia entre “hay gas” y “hay un recurso explotable” es justo lo que se está investigando.

Un posible alivio para el CO2, con límites claros

El interés climático no es un capricho. La Agencia Internacional de la Energía calcula que en 2023 la producción mundial de hidrógeno emitió 920 millones de toneladas de CO2, porque gran parte se fabrica hoy con gas natural y carbón sin capturar emisiones.

Si el hidrógeno natural se extrae sin grandes emisiones asociadas, podría ayudar a recortar una parte de ese “CO2 invisible”. Pero la huella no desaparece por arte de magia, hay que perforar, bombear, comprimir, transportar y controlar fugas, y todo eso consume energía.

Además, Europa sigue apostando por el hidrógeno renovable. LaComisión Europea mantiene el objetivo de producir 10 millones de toneladas e importar otras 10 millones para 2030, así que un yacimiento natural sería un complemento a ese plan, no un sustituto.

Agua, seguridad y lo que falta por demostrar

El “elefante en la sala” es el agua. En Lorena se habla de hidrógeno disuelto en acuíferos profundos, así que el reto no es solo encontrarlo, también separar hidrógeno y agua de forma segura.

FDE dice que va a instalar la sonda SYSMOG para medir concentraciones in situ y después la sonda SYSPROG para probar membranas de separación en profundidad, con Solexperts y GeoRessources, y con apoyo de Saint-Gobain.

En paralelo, el Estado francés ha concedido el “Permis des Trois Évêchés”, un permiso exclusivo de investigación con una superficie de unos 2.254 km² y una duración de cinco años desde su publicación en el Journal officiel. Este marco legal no garantiza una futura explotación, pero sí define el terreno de juego para las pruebas y su supervisión.

Lo que viene ahora es menos épico, pero más importante, datos. Caudales, pureza, estabilidad en el tiempo y control ambiental, porque al final la transición se medirá en números y en confianza pública.

El comunicado oficial del avance del pozo PTH-2 ha sido publicado por La Française de l’Énergie.


Adrian Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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