Hace casi 20 años Islandia se equivocó y perforó una bolsa de magma por equivocación, hoy en en día han descubierto la mayor fuente de energía ilimitada que marca un hito en la geominería

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Publicado el: 1 de mayo de 2026 a las 22:06
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Plataforma geotérmica en Islandia perforando magma en Krafla para generar energía de alta temperatura.

En 2009, un pozo geotérmico en Krafla (noreste de Islandia) se topó con magma a unos 2.104 metros de profundidad. Nadie buscaba “tocar” roca fundida tan arriba, pero el encuentro dejó una pista valiosísima para la ciencia y para la energía.

Diecisiete años después, un trabajo publicado en Nature ha usado esos restos para reconstruir mejor qué presión, temperatura y gases tenía el magma antes de que la perforación lo alterara. Puede sonar técnico, pero el fondo es sencillo. Si entendemos cómo reacciona el magma cuando lo perforas, podemos planificar mejor, reducir riesgos y acercarnos a una geotermia más potente y baja en CO₂.

Un accidente a 2.104 metros

El pozo era el IDDP-1 del Iceland Deep Drilling Project. Su objetivo era llegar a fluidos de alta entalpía, por encima del punto crítico del agua (374 °C y 22,1 MPa), porque ahí la energía disponible por pozo puede dispararse. Pero Krafla tenía guardado el calor en un lugar inesperado y la broca encontró magma.

Al entrar el fluido de perforación en contacto con el material fundido, el magma se enfrió de golpe y se convirtió en pequeños fragmentos de vidrio volcánico. Ese detalle importa porque, a diferencia de una erupción, aquí el “magma de laboratorio” quedó atrapado en chips que se podían analizar con calma.

La foto borrosa del magma

Cuando los investigadores miraron esos chips, vieron un problema claro. Había muchas burbujas, pero el vidrio guardaba menos gas disuelto del esperado para esas condiciones. ¿Se había almacenado el magma con menos presión, o estaba pasando otra cosa?

El estudio reciente plantea que el magma sí reaccionó durante el enfriamiento y la descompresión que provoca la perforación. “Es como una foto borrosa”, explica Janine Birnbaum, “pero si sabemos el tiempo de exposición y lo rápido que se mueve el sistema, podemos desentrañar dónde empezó”. En esa ventana de minutos, parte del gas puede escapar antes de que el magma se vuelva vidrio.

Nature aporta cifras que ayudan a aterrizar la idea. Las presiones de saturación medidas en el vidrio rondan 35 a 45 MPa, por debajo de la presión litostática estimada a esa profundidad (aproximadamente 50 a 57 MPa) y por encima de la presión hidrostática del pozo (alrededor de 16 MPa). La conclusión es que el vidrio, sin corregir, puede contar una historia incompleta.

La geotermia que busca calor extremo

La geotermia tiene algo que a menudo se olvida cuando se habla solo de solar y viento. Puede dar energía continua y estable, algo que se nota en la red y en la factura de la luz, sobre todo cuando llega un pico de demanda en pleno verano. La IEA recuerda que, de media, las plantas geotérmicas tuvieron una utilización superior al 75% en 2023, muy por encima de la eólica y la solar.

Por eso hay tanto interés en la “roca supercaliente” y en los sistemas cerca del magma. Clean Air Task Force estima que en condiciones supercalientes un pozo podría producir entre cinco y diez veces más energía que un pozo geotérmico comercial actual. Y en Krafla ya se vio una señal de ese salto, el proyecto Krafla Magma Testbed recuerda que el IDDP-1 llegó a entregar más de 100 MWth durante unos diez meses en pruebas de flujo.

Eso no significa que haya energía infinita lista para enchufar. Significa que, si se domina la tecnología, podrías sacar más energía con menos pozos y con una huella más pequeña. Y ahí el detalle de este estudio es clave porque perforar más cerca del magma exige saber qué está pasando realmente bajo tierra.

Islandia ya vive de su calor

Islandia es el laboratorio perfecto por una razón geológica y otra muy cotidiana. Está en una zona tectónica activa y tiene volcanes a mano, sí, pero además lleva décadas usando ese calor en serio. En 2023, la geotermia aportó el 30% de su generación eléctrica, con el resto dominado por la hidráulica, según el perfil estadístico de IRENA.

Y el uso directo es aún más visible. Un informe del European Geothermal Congress explica que la calefacción de espacios cubre más del 90% de la demanda doméstica con geotermia en Islandia. Es decir, allí la transición energética no es un eslogan, es agua caliente, radiadores y redes de calor.

Lo que falta para que sea realidad

Este tipo de geotermia avanzada no vale para cualquier sitio y no se despliega de un día para otro. La IEA recuerda que la geotermia hoy cubre menos del 1% de la demanda energética mundial, y crecer implica perforar más profundo, abaratar costes y reducir incertidumbre.

Además, perforar cerca del magma obliga a resolver retos muy concretos. El propio Krafla Magma Testbed se plantea como un lugar para hacer pruebas de ingeniería y sensores en condiciones extremas, justo porque mantener un pozo y medir bien en entornos supercalientes es parte del problema.

La buena noticia es que ahora sabemos un poco mejor qué “trampa” nos tiende el magma cuando lo perforamos. Si parte del gas se pierde en minutos, hay que medir con ese reloj en mente y diseñar protocolos más seguros. 

El estudio oficial ha sido publicado en Nature.


Javier F.

Periodista, licenciado en la Universidad Nebrija, diez años en Onda Cero, y ahora en proyectos profesionales como Freelance. Especializado en contenido SEO y Discover

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