A unos 3.000 metros bajo el flanco occidental del volcán Newberry, en Oregón, Mazama Energy ha conectado dos pozos en roca que alcanzó 331 grados Celsius. El equipo presenta el resultado como el sistema geotérmico mejorado más caliente construido hasta ahora, una categoría que no incluye cualquier pozo geotérmico.
La prueba demuestra que se puede fabricar un circuito subterráneo en una zona muy caliente y con poca agua natural. Pero todavía no equivale a una central comercial ni confirma las cifras de electricidad, ahorro de agua y costes que la empresa espera lograr después.
Un intercambiador bajo tierra
Un sistema geotérmico mejorado aprovecha roca caliente sin suficiente agua o grietas naturales para producir energía por sí sola. Los ingenieros abren pequeñas fracturas, inyectan agua por un pozo y la recuperan por otro tras absorber calor, como un radiador doméstico puesto del revés.
En Newberry, Mazama reacondicionó el antiguo pozo 55-29 como inyector y perforó el 55A-29 como productor. Las pruebas confirmaron que ambos se comunicaban por el yacimiento creado, aunque fue un ensayo limitado y no una operación eléctrica continua.
El trabajo técnico está encabezado por Alain Bonneville y Sriram Vasantharajan, de Mazama Energy. También participan el Departamento de Energía de Estados Unidos, tres laboratorios nacionales y las universidades de Oklahoma y Estatal de Oregón.
Un récord con matices
El pozo productor recorrió unos 3.100 metros y quedó casi paralelo al inyector. La temperatura de 331 grados se midió en el fondo del pozo existente, donde las herramientas convencionales sufren daños y perforar en la dirección prevista resulta más difícil.
Eso no convierte a Newberry en el pozo geotérmico más caliente de la historia. El proyecto islandés IDDP-2 alcanzó unos 426 grados en 2017, pero perforó un sistema natural, mientras que el récord de Oregón corresponde a un yacimiento artificial que conecta dos pozos.
Mazama informó además de una velocidad máxima de perforación cercana a 30 metros por hora. Esa cifra describe el avance de la broca por la roca, no la velocidad del agua que circuló por las fracturas.
La barrera de los 374 grados
Bajo mucha presión, el agua supera un punto crítico alrededor de los 374 grados Celsius y entra en un estado que no es exactamente líquido ni vapor. Puede transportar más energía, por lo que un mismo pozo tendría potencial para entregar más potencia.
Mazama sostiene que trabajar por encima de 400 grados permitiría obtener entre cinco y diez veces más potencia, usar un 75 % menos de agua y perforar hasta un 80 % menos de pozos. También fija un coste objetivo inferior a cinco centavos de dólar por kilovatio hora, pero esas metas aún deben comprobarse.
El Departamento de Energía advierte de que estas tecnologías siguen estando poco probadas en condiciones extremas. En la práctica, no basta con llegar al calor, también hay que mantener las tuberías, los sensores y el yacimiento funcionando durante años.
El salto hacia una planta
La hoja de ruta de Mazama para 2026 incluye el Proyecto Athena, un pozo de observación, y el Proyecto Ceres, con un nuevo inyector y un productor. La empresa plantea después un piloto comercial de más de 15 megavatios como paso previo a un desarrollo de 200 megavatios.
¿Significa eso que Newberry ya alimenta hogares o centros de datos? No. La documentación oficial disponible describe una campaña de perforación y validación, no una central geotérmica comercial en servicio.
La compañía calcula que el emplazamiento podría superar los cinco gigavatios de potencial. La cifra dependerá de cuánta roca pueda estimularse, de la duración del caudal y del coste real de repetir los pozos.
Un volcán activo y vigilado
Newberry ocupa una superficie similar a Rhode Island y se encuentra a unos 40 kilómetros al sur de Bend. Su última erupción ocurrió hace unos 1.300 años, y el Servicio Geológico de Estados Unidos lo considera activo por sus aguas termales, lavas jóvenes y actividad sísmica de fondo.
El volcán figura en la categoría de amenaza muy alta, pero eso no significa que una erupción sea inminente. La clasificación combina los peligros posibles con la exposición de personas e infraestructuras, mientras que su nivel de actividad se mantenía en valores normales.
El USGS esperaba pequeños terremotos no volcánicos durante los trabajos y señaló que el proyecto no debía cambiar el riesgo eruptivo de Newberry. El artículo posterior registró unos 150 microsismos muy débiles durante la estimulación y no detectó actividad asociada al sistema desde agosto de 2025.
Lo que falta por demostrar
Durante la prueba, el circuito entregó hasta 4,5 megavatios de calor, equivalentes aproximadamente a 0,7 megavatios eléctricos. Es una señal de conexión entre los pozos, pero queda lejos del piloto de más de 15 megavatios previsto.
El siguiente examen será mantener el caudal, controlar los pequeños sismos y comprobar que los materiales resisten temperaturas superiores durante periodos largos. Si funciona, Newberry podría llevar la geotermia continua a lugares sin géiseres ni acuíferos calientes accesibles. Todavía falta esa prueba.
El trabajo principal se ha publicado en las actas del 51.º Taller de Ingeniería de Yacimientos Geotérmicos de la Universidad de Stanford.



