China ha completado y validado el 27 de junio de 2026 una bobina superconductora de campo toroidal de 582 toneladas en Hefei. El Instituto de Física del Plasma de la Academia China de Ciencias la presenta como la mayor de su tipo construida para un dispositivo de fusión.
¿Significa que China está a punto de conectar una central de fusión a la red? No. La fecha de 2030 que acompaña a muchos titulares corresponde a una demostración eléctrica con BEST, el tokamak chino de nueva generación, no al inicio de una planta comercial.
Una jaula magnética gigante
Un tokamak es una cámara con forma de rosquilla que intenta reproducir la fusión que alimenta al Sol. Dentro, dos formas pesadas del hidrógeno se calientan hasta convertirse en plasma, una especie de gas con partículas cargadas. La temperatura debe superar los 100 millones de grados Celsius.
Ninguna pared puede tocar ese plasma sin enfriarlo y sufrir daños. Por eso las bobinas crean una «jaula» magnética que guía las partículas alrededor del anillo y las mantiene alejadas del metal. Parece sencillo al explicarlo, pero exige una precisión enorme.
Qué ha construido China
La nueva bobina tiene forma de letra D, mide 21 metros de largo, 12 de ancho y 3,3 de alto. Se ha desarrollado durante seis años dentro del complejo CRAFT, una instalación dedicada a probar tecnologías de fusión, y sus responsables aseguran que las tecnologías esenciales se fabricaron en China.
El equipo prevé reunir 16 bobinas iguales para formar el sistema toroidal completo. Trabajarán cerca de 269 grados bajo cero, donde el material superconductor puede transportar corrientes enormes con muy poca resistencia. El diseño debe soportar radiación, grandes fuerzas mecánicas y una vida útil prevista de 60 años.
La comparación con ITER
Según Wu Yu, investigador del Instituto de Física del Plasma, la bobina china ocupa 1,3 veces el volumen y almacena tres veces más energía magnética que una bobina comparable de ITER. Eso no significa que produzca un campo tres veces más intenso, ya que la energía almacenada también depende del tamaño, la geometría y la corriente. El matiz importa.
ITER utiliza 18 bobinas toroidales de unas 330 toneladas y 17 por 9 metros cada una. Todo su sistema magnético ronda las 10.000 toneladas y está diseñado como un conjunto integrado para iniciar, confinar y controlar el plasma. China ha superado el tamaño de una bobina concreta, no el sistema completo.
BEST apunta a 2030
BEST está en construcción en Hefei y la Academia China de Ciencias prevé terminarlo a finales de 2027. A diferencia de EAST, el nuevo dispositivo está pensado para estudiar un plasma de deuterio y tritio que pueda sostenerse en buena medida con el calor de la propia fusión.
El plan busca producir entre 20 y 200 megavatios de potencia de fusión y lograr una ganancia neta en la reacción. Song Yuntao, director del Instituto de Física del Plasma, lo resumió como «una llama sostenida por el calor de la propia reacción». El siguiente paso sería convertir parte de ese calor en electricidad durante una demostración experimental.
BEST se apoya en la experiencia de EAST, el tokamak chino que el 20 de enero de 2025 mantuvo un plasma de alto confinamiento durante 1.066 segundos, casi 18 minutos. En ese régimen, el plasma conserva mejor su energía durante más tiempo, aunque el récord todavía no resuelve la producción continua de electricidad.
Un calendario muy ambicioso
El calendario chino parece más agresivo que el de ITER. El proyecto internacional sitúa el inicio de sus operaciones de investigación en 2034, la llegada a plena energía magnética en 2036 y los primeros experimentos con deuterio y tritio en 2039.
ITER tampoco generará electricidad, porque disipará el calor mediante su sistema de refrigeración. Sus objetivos se centran en probar física y tecnología a una escala enorme, mientras que BEST quiere añadir una demostración eléctrica temprana. Son proyectos relacionados, pero no idénticos.
Los obstáculos siguen ahí
El combustible plantea una de las grandes dificultades. El deuterio puede obtenerse del agua, pero el tritio es radiactivo y muy escaso, por lo que los futuros reactores tendrán que producirlo a partir de litio dentro de sus propias paredes. Ese ciclo aún debe funcionar de forma fiable y autosuficiente.
Los neutrones rápidos también golpean los materiales y pueden dañarlos a escala atómica. Después queda convertir el calor en electricidad y conseguir que el conjunto funcione de forma estable y con costes asumibles. Un gran imán resuelve una pieza crítica, no el rompecabezas entero.
Un hito industrial, no la meta
El valor inmediato de la bobina está en la capacidad industrial que demuestra. No es solo una pieza enorme, sino la prueba de que China puede coordinar materiales, fabricación y ensayos de gran precisión dentro de un programa propio.
Al final del día, la pregunta es si BEST podrá mantener un plasma ardiente, cerrar el ciclo del tritio y encender esa primera «bombilla de fusión» alrededor de 2030. La respuesta llegará de los experimentos, no del tamaño de la fotografía.
La nota oficial principal ha sido publicada por el Instituto de Física del Plasma de la Academia China de Ciencias.



