China ya produce electricidad con la que será la presa más alta del mundo aunque sólo tiene construidos 265 de sus 315 metros

Por HoyECO
Publicado el 22 de septiembre de 2026 a las 22:56
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Gran presa hidroeléctrica en un valle de montaña

Parece imposible generar electricidad con una presa que todavía no está terminada, pero China lo está haciendo: con solo 265 de sus 315 metros construidos, ya funcionan tres turbinas de la que será la presa más alta del mundo

La central hidroeléctrica china de Shuangjiangkou ya dispone de 1,5 GW conectados a la red, aunque la presa todavía debe crecer decenas de metros. Su mayor innovación no está únicamente en la altura, sino en producir electricidad durante las obras y regular el río Dadu para mejorar el rendimiento de las centrales situadas aguas abajo.

Shuangjiangkou entró en una fase operativa decisiva el 31 de agosto de 2026. Tres de sus cuatro unidades generadoras de 500 MW ya estaban funcionando y habían enviado alrededor de 0,5 TWh de electricidad limpia a la red desde la puesta en marcha de la primera turbina en junio. La Comisión de Supervisión y Administración de Activos Estatales confirma que la potencia total proyectada alcanza los 2 GW y que todavía queda una unidad por incorporar.

La presa más alta del mundo todavía no está terminada

Los comunicados oficiales chinos describen Shuangjiangkou como la presa más alta del mundo porque su altura máxima de diseño alcanza los 315 metros. Sin embargo, conviene introducir un matiz importante. La estructura aún no ha llegado a esa cota definitiva.

La última actualización técnica detallada, publicada en julio, situaba la altura ejecutada en unos 260 metros. Quedaban aproximadamente 55 metros hasta alcanzar el coronamiento final, situado a 2.510 metros sobre el nivel del mar. La conclusión de la presa está prevista para 2027, por lo que no sería preciso afirmar que China ya ha terminado una barrera de 315 metros.

Se trata de una presa de escollera con un núcleo impermeable formado por suelo y grava. El volumen total de materiales previsto supera los 46 millones de metros cúbicos, una magnitud necesaria para resistir la presión de un embalse que podrá almacenar unos 2.900 millones de metros cúbicos de agua.

La ingeniería de Shuangjiangkou permite producir durante las obras

La imagen de una central funcionando mientras continúa la construcción puede parecer contradictoria, pero responde a una puesta en servicio escalonada prevista desde el diseño. La parte ya terminada de la presa permite mantener un nivel de agua suficiente para alimentar las tomas y generar el desnivel hidráulico requerido por las turbinas instaladas en la central subterránea.

El embalse se llena por fases y cada etapa opera con cotas de agua compatibles con el estado de la estructura. Mientras las turbinas aprovechan el salto disponible, los constructores continúan añadiendo capas en la parte superior del cuerpo de la presa.

Este sistema no debe confundirse con una central reversible como la enorme batería de agua construida bajo las montañas de Australia. Shuangjiangkou no utiliza electricidad para bombear agua hacia un depósito superior. Almacena las aportaciones naturales del río y decide cuándo liberarlas para generar energía y regular el caudal.

La dificultad técnica aumenta por la localización del proyecto. La obra se encuentra en un desfiladero situado a unos 2.200 metros de altitud, donde las temperaturas invernales pueden caer hasta los 20 grados bajo cero y el periodo anual apto para determinadas tareas exteriores es inferior a seis meses.

La Administración Nacional de Energía de China explica que los constructores instalaron 27 heliostatos para reflejar la radiación solar sobre el núcleo de la presa. El sistema eleva la temperatura de trabajo alrededor de 3 grados y puede ampliar hasta tres horas la jornada efectiva de construcción durante los meses más fríos.

La central hidroeléctrica de 2 GW producirá 7,7 TWh al año

Shuangjiangkou contará con cuatro turbinas de flujo mixto tipo Francis, cada una con una potencia nominal de 500 MW. La producción media de diseño será de unos 7,7 TWh anuales cuando las cuatro unidades estén disponibles.

Estas cifras equivalen a unas 3.850 horas anuales de funcionamiento a plena potencia y a un factor de capacidad cercano al 44 por ciento. Esto no significa que las turbinas pierdan el 56 por ciento de la energía. El porcentaje refleja la disponibilidad de agua, las variaciones estacionales y la decisión de reservar parte del caudal para los momentos en los que la demanda eléctrica es mayor.

La función es distinta a la de una megabatería hidroeléctrica de 280 MW basada en bombeo. Las centrales reversibles desplazan electricidad de unas horas a otras, mientras que Shuangjiangkou desplaza principalmente agua entre estaciones húmedas y secas.

El beneficio aguas abajo puede añadir otros 6,6 TWh

La cifra más relevante del proyecto podría no ser la producción directa de Shuangjiangkou. Su gran embalse funcionará como cabecera reguladora de una cadena de centrales hidroeléctricas construidas a lo largo del río Dadu.

Durante los periodos de lluvias abundantes podrá retener parte del agua que, de otro modo, podría atravesar rápidamente la cuenca o tener que evacuarse sin un aprovechamiento energético óptimo. En los meses secos podrá liberarla de manera más uniforme para mantener el caudal que reciben las centrales situadas aguas abajo.

Los cálculos oficiales atribuyen a esta regulación un aumento medio de 6,6 TWh anuales en la producción conjunta de las centrales inferiores. Esa cantidad equivale aproximadamente al 86 por ciento de la generación propia prevista para Shuangjiangkou.

La suma de los 7,7 TWh producidos directamente y los 6,6 TWh adicionales aguas abajo ofrece un efecto energético teórico de 14,3 TWh al año. No significa que Shuangjiangkou genere por sí sola esa cantidad. Su producción directa seguirá siendo de 7,7 TWh, mientras que el resto procederá de un mejor aprovechamiento del mismo caudal en las sucesivas centrales de la cuenca.

El récord energético no elimina el examen ambiental

La regulación estacional aporta capacidad de generación y control de avenidas, pero una gran presa también transforma el funcionamiento natural de un río. Cambia la circulación de sedimentos, modifica los caudales estacionales y puede dificultar los desplazamientos de determinadas especies.

La experiencia de otras cuencas, como demuestra el debate sobre el impacto de las presas en los peces migradores, recuerda que el balance de una infraestructura hidráulica no puede medirse únicamente en gigavatios y teravatios hora. La continuidad fluvial, la calidad del agua, los sedimentos y la biodiversidad necesitarán seguimiento durante toda la vida operativa del embalse.

Shuangjiangkou entra en servicio por etapas

Con la información disponible al 11 de septiembre de 2026, tres turbinas se encuentran operativas, la cuarta unidad continúa pendiente y el cuerpo de la presa todavía no ha alcanzado su coronamiento definitivo. El proyecto combina así generación eléctrica, llenado progresivo del embalse y construcción simultánea.

La altura de 315 metros será su récord más visible. Sin embargo, la aportación técnicamente más interesante está en otro lugar. Shuangjiangkou demuestra que, dentro de una cascada hidroeléctrica, controlar cuándo circula el agua puede aportar casi tanta energía adicional como la propia central instalada en la cabecera.

El comunicado oficial sobre la entrada en servicio de las tres primeras turbinas ha sido publicado por la Comisión de Supervisión y Administración de Activos Estatales de China.

Imagen: 臺北翡翠水庫管理局 / Wikimedia Commons (Attribution)

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