Una empresa de EEUU rompe con el modelo tradicional de central nuclear: hunde su reactor 1,6 kilómetros bajo tierra para aprovechar la presión del agua y necesitar mucha menos infraestructura en superficie
En Parsons, una pequeña ciudad de Kansas, Deep Fission prepara un reactor nuclear muy distinto a los habituales. La empresa quiere instalarlo en un pozo lleno de agua, a unos 1,6 kilómetros de profundidad, y obtener hasta 15 megavatios de electricidad.
El proyecto aún no tiene permiso para operar, pero ya ha salido del papel. El 3 de septiembre de 2026, un equipo bajó y recuperó una cápsula de tamaño real con maquinaria comercial. No llevaba combustible y solo descendió unos 30 metros, por lo que fue una prueba de instalación.
El primer pozo ya llega a 1,8 kilómetros
Deep Fission comenzó en marzo de 2026 a perforar un pozo estrecho para estudiar el terreno. En junio confirmó que había alcanzado unos 1,8 kilómetros, lo que permite medir la roca, las aguas subterráneas y la temperatura.
Esos datos servirán para ajustar el diseño y los análisis de seguridad. La siguiente fase contempla un pozo más ancho y de unos 760 metros, donde se ensayará el descenso de componentes sin material nuclear.
La presión del agua hace parte del trabajo
Gravity se basa en un reactor de agua a presión, una tecnología utilizada desde hace décadas. La novedad está en colocarlo dentro de una cápsula de acero, bajo tierra y rodeado por una larga columna de agua.
Esa columna generaría presión de forma natural y ayudaría a mantener la refrigeración. La roca actuaría como barrera, mientras el calor subiría mediante un circuito cerrado hasta los equipos de la superficie. Sobre el papel, esto reduciría parte de la infraestructura de una central convencional.
Cada unidad produciría 45 megavatios térmicos y hasta 15 megavatios eléctricos, según la Comisión Reguladora Nuclear de Estados Unidos. “No tuvimos que desarrollar una tecnología nueva”, afirmó Liz Muller, cofundadora y consejera delegada, tras la última prueba.
La autorización nuclear sigue pendiente
Deep Fission forma parte del programa piloto del Departamento de Energía de Estados Unidos, creado para acelerar demostraciones de reactores avanzados. La compañía anunció el 6 de agosto que el departamento había aprobado un acuerdo de diseño de seguridad, pero todavía necesita autorización para construir y operar el reactor piloto.
La Comisión Reguladora Nuclear mantiene conversaciones previas con la compañía desde mayo de 2024. Su web oficial describe el expediente como una fase de pre-solicitud para una futura licencia combinada, no como una licencia concedida.
La empresa sitúa la demostración en 2027 y la posible operación comercial entre 2027 y 2028. Son objetivos propios, no fechas aprobadas, y pueden cambiar.
El subsuelo no elimina todas las dudas
La profundidad es el principal argumento de seguridad de Deep Fission, pero también concentra las preguntas. En Parsons se han planteado inquietudes sobre las aguas subterráneas, los posibles fallos y el destino del combustible gastado.
La compañía asegura que habría varias barreras entre el reactor y los acuíferos, incluidas la cápsula, el revestimiento de acero y cemento y cientos de metros de roca. También admite que el combustible usado podría almacenarse temporalmente en el emplazamiento mientras Estados Unidos decide una solución duradera.
Bajar una cápsula demuestra que la logística puede funcionar. Pero serán los ensayos, la vigilancia ambiental y las revisiones públicas los que determinen si este reactor puede operar con seguridad.
La información oficial principal se ha publicado en la Comisión Reguladora Nuclear de Estados Unidos, el Departamento de Energía y Deep Fission.
Imagen: Deep Fission













