Bajo el hielo de la Antártida hay un lago de lava permanente que lleva décadas desconcertando a los geólogo: todos los días expulsa 80 gramos de cristales de oro que viajan hasta 1.000 kilómetros
En la cima helada de la isla Ross, el monte Erebus libera gases volcánicos que contienen diminutos cristales de oro puro. Una investigación publicada en 1991 estimó un flujo aproximado de entre 60 y 80 gramos diarios, aunque no se trata de una medición actual realizada cada día.
Las partículas son demasiado pequeñas y están demasiado dispersas como para formar un tesoro visible sobre el hielo. Algunas aparecieron en la columna de gases, otras en la nieve cercana y también se detectaron en el aire antártico hasta a 1.000 kilómetros, si bien los autores consideraron plausible, y no demostrado, que las más lejanas procedieran del Erebus.
Oro microscópico en el aire y la nieve
El trabajo fue dirigido por Kimberly Meeker, del Instituto de Minería y Tecnología de Nuevo México, junto con Ray Chuan, Philip Kyle y Julie Palais. El equipo tomó muestras en el borde del cráter, en la columna volcánica y en distintos puntos de la isla Ross.
Los investigadores utilizaron microscopios electrónicos y análisis de rayos X para estudiar la forma y la composición de las partículas. En el aire hallaron cristales de hasta dos centésimas de milímetro, mientras que algunos recuperados de la nieve alcanzaban seis centésimas de milímetro.
La famosa cifra diaria tampoco procede de recoger y pesar el oro expulsado. Se calculó comparando la cantidad de oro y azufre atrapada en filtros con las mediciones de gases del volcán, por lo que debe entenderse como una estimación antigua y aproximada.
Un lago de lava bajo el hielo
El Erebus se eleva unos 3.794 metros y es el volcán activo más austral del planeta. Su cráter alberga un lago de lava que permanece activo desde al menos 1972, según el Programa Global de Vulcanismo del Instituto Smithsoniano.
Un lago de lava es una acumulación de roca fundida expuesta en la superficie del cráter. En la práctica, funciona como una ventana al interior del volcán y libera gases de forma persistente, lo que permite estudiar procesos que en otros lugares quedan ocultos.
Cómo podría viajar el oro
El oro no sale como una lluvia de metal fundido. Los autores propusieron que podría ascender desde el magma unido a compuestos volátiles con cloro y separarse después cuando los gases se enfrían.
El hallazgo de una partícula que contenía oro y cloro apoyó esa posibilidad, al igual que la elevada presencia de cloro en los gases del Erebus. Pero era una pista, no una prueba definitiva, y el estudio no descartó otros mecanismos de transporte.
¿Se forman los cristales antes de abandonar el lago de lava o aparecen después en la columna de gases? El proceso exacto sigue sin demostrarse de forma concluyente en la documentación científica consultada.
No es una mina de oro
El Erebus tampoco era el volcán con la mayor emisión de oro en la comparación de 1991. Su singularidad estaba en ser el primero donde se documentaron partículas cristalinas de oro elemental en la columna volcánica, el aire y la nieve.
Recuperarlas sería inviable por su tamaño y dispersión. Además, el Protocolo al Tratado Antártico sobre Protección del Medio Ambiente prohíbe las actividades relacionadas con recursos minerales, salvo las destinadas a la investigación científica.
El estudio principal se publicó en Geophysical Research Letters.
Imagen: Eli Duke https://www.flickr.com/people/elisfanclub/ / Wikimedia Commons (CC BY-SA 2.0)











