Australia parece haber dado con una solución que permite guardar la electricidad generada durante el día sin cargar el paisaje de baterías, y para lograrlo, se basa en la gravedad y el agua. Están construyendo en las Montañas Nevadas de Nueva Gales del Sur, el llamado Snowy 2.0, una enorme central reversible que la empresa Snowy Hydro ha colocado a 800 metros bajo tierra.
Cuando finalice su construcción, tendrá 2.200 megavatios de potencia y capacidad para almacenar un máximo de 350 gigavatios hora, el equivalente a lo que consumen de media tres millones de hogares en una semana. A falta de conocer los datos actuales, en el mes de marzo ya habían alcanzado el 73% de la obra.
Una batería hecha con dos embalses
27 kilómetros de túneles y seis turbinas reversibles conectan los embalses de Tantangara y Talbingo para que funcione el sistema. La mecánica es bastante complicada, cuando hay excedente eléctrico en la red, se aprovecha esa energía para bombear agua al embalse superior. Así, cuando la demanda se dispara, esa agua cae por la propia gravedad y mueve las turbinas para que se genere corriente. Gracias a los 350 gigavatios hora, el sistema puede estar en funcionamiento a máximo rendimiento durante 160 horas sin interrupción.
AEMO, operador de mercado, no tiene como objetivo poner punto y final a las baterías químicas actuales, van a seguir siendo útiles para poder cubrir entre 4 y 12 horas, y no necesitan el bombeo de agua para moverse, ni siquiera por los tramos más largos.
Una central dentro de la montaña
Lobs Hole es el punto elegido para la nave de máquinas, situada a unos 800 metros de profundidad. Las cavernas son muchísimo más grandes de lo que se podría imaginar estando a esa profundidad, de hecho, la propia empresa compara el tamaño con el de la Ópera de Sídney.
El pasado mes de mayo, la tuneladora Lady Eileen Hudson finalizó el túnel que conecta la central con el embalse de Talbingo, una distancia de 6 km. Monica, una segunda máquina que mide 178 metros de largo y 12 de ancho, está creando otro túnel de 5 km en la falla de Long Plain.
Una reserva para varios días
Australia está retirando sus plantas de carbón, y las está sustituyendo por plantas eólicas y solares, ya que no se puede permitir perder esos picos de energía cuando hay menos sol o viento. La instalación va a necesitar revisiones y actualizaciones constantes para cumplir con el objetivo de durar unos 150 años.
Una obra mucho más cara
Pero esta clase de proyectos tan desafiantes rara vez se completan según la hoja de ruta inicial, y este proyecto no es una excepción. Tanto los tiempos como los costes se han ido readaptando. Se esperaba que prestara servicio en diciembre del próximo 2028, pero la última auditoría del pasado mes de junio, detectó retrasos acumulados significativos.
El presupuesto inicial era de 6.100 millones de dólares australianos, pero ya va por casi el doble. También ha habido que hacer frente a sanciones ambientales al ubicarse dentro del Parque Nacional de Kosciuszko. Aun así, este será la gran pila hidráulica que sostenga la red del país.
La información oficial se ha publicado en Snowy Hydro.



