Hito inaudito que reescribe la evolución: consiguen que simples pollos desarrollen rasgos de los dinosaurios modificando su ADN

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Publicado el: 3 de abril de 2026 a las 08:02
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Grupo de pollos en granja relacionados con experimento que recrea rasgos de dinosaurio en plumas.

Si te dicen que han conseguido “pollos con plumas de dinosaurio”, lo normal es imaginar un experimento fuera de control. Pero la historia real es más fina, y también más útil, porque no va de crear una nueva especie, sino de entender cómo se forma una pluma desde el embrión.

El trabajo se publicó el 20 de marzo de 2025 en la revista PLOS Biology y lo firma el equipo de Rory L. Cooper y Michel C. Milinkovitch, de la Universidad de Ginebra. Al bloquear durante unos días una vía molecular clave (Shh), las plumas se vuelven más simples, parecidas a las “proto-plumas” que se asocian a algunos dinosaurios, y después el sistema se recupera. ¿Qué significa esto?

No es un pollo “modificado para siempre”

Aquí conviene bajar el titular a tierra. El estudio no habla de un cambio heredable del ADN ni de “pollos dinosaurio” en el sentido popular, sino de bloquear de forma temporal una vía de señalización llamada Sonic Hedgehog (Shh), que sirve para que las células se coordinen durante el desarrollo.

Para hacerlo, los investigadores inyectaron en el huevo sonidegib, un inhibidor de esa vía, en el día 9 del desarrollo embrionario (E9). Lo hicieron justo antes de que aparezcan los brotes de pluma en las alas, cuando el cuerpo está tomando decisiones críticas sobre la forma final.

De puntos a rayas en la piel

Si alguna vez has visto de cerca el plumón de una chaqueta, cuesta imaginar que todo empiece con “marcas” en la piel. En el embrión, las futuras plumas arrancan como pequeños parches de células organizadas (las placodas), colocados con un patrón regular.

Tras bloquear Shh, el patrón cambia. En vez de señales más localizadas, los autores observaron franjas amplias de expresión, una pista de que el “mapa” de la piel se estaba reorganizando. Y cuando cambias el mapa, cambia lo que se construye encima.

Proto-plumas por unos días

El efecto se vio de forma clara hasta el día 14 (E14). Los brotes de pluma quedaban sin ramificaciones y sin invaginación folicular (cuando la base se hunde en la piel y forma el folículo), una parte importante de la estructura de las plumas modernas. En términos simples, se parecían más a un tubo que a una pluma con “ramas”.

Por eso el estudio habla de proto-plumas. Según resume la UNIGE, esas estructuras primitivas se describen como filamentos cilíndricos simples y se sitúan alrededor de hace 200 millones de años, con debate sobre un origen incluso anterior, cerca de 240 millones de años. Es un guiño directo al puente evolutivo entre dinosaurios y aves actuales.

La recuperación del plumaje es la clave

Aquí llega lo más importante, y lo que a veces se pierde en redes sociales. A partir de E14, la pluma empezó a recuperar su desarrollo normal, en parte porque el efecto del inhibidor iba disminuyendo. El propio estudio describe que el bloqueo fuerte frenaba la formación durante unos días, pero no la “rompía” para siempre.

Cuando los pollitos nacieron, algunos tenían parches de piel sin plumas y folículos alterados. Pero esos folículos se reactivaron y, antes de siete semanas tras la eclosión, terminaron produciendo un plumaje normal. Milinkovitch lo resume así, “es mucho más difícil alterar de forma permanente el desarrollo de las plumas”, lo que apunta a una red genética muy robusta. Y eso se nota.

Qué implica y qué no implica

Un detalle técnico que importa. El equipo usó secuenciación de ARN (para ver qué genes se “encienden” o se “apagan”) y un experimento de “rescate” reactivando la vía con una molécula activadora (SAG). Cuando devolvían la señal, el desarrollo de la pluma se normalizaba, así que la pista principal era Shh.

A nivel práctico, esto no significa que mañana vayamos a criar animales con rasgos “prehistóricos” para consumo. Es investigación básica sobre cómo se construyen estructuras de la piel y sobre cómo pudieron evolucionar las plumas, que hoy son esenciales para la termorregulación, el vuelo y la comunicación en aves. Dicho sin dramatismos, entender el origen ayuda a entender el presente.

En el fondo, hablar de plumas es hablar de supervivencia. Un plumaje bien hecho ayuda a mantener la temperatura, a volar mejor y hasta a “hablar” con otros individuos, algo básico para muchas especies. Por eso, ver cómo el cuerpo corrige el rumbo tras una perturbación da pistas sobre la resiliencia que ha ido afinando la evolución.

El estudio ha sido publicado en PLOS Biology.


Javier F.

Periodista, licenciado en la Universidad Nebrija, diez años en Onda Cero, y ahora en proyectos profesionales como Freelance. Especializado en contenido SEO y Discover

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