La NASA supera la gran prueba de extraer oxígeno del polvo lunar con energía concentrada, y el hecho revolucionario es que la Luna contiene casi un 45 % de oxígeno en masa, la clave para respirar allí y fabricar combustible sin depender de la Tierra

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Por HoyECO
Publicado el: 8 de marzo de 2026 a las 12:44
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Concentrador solar del proyecto CaRD de la NASA para extraer oxígeno del polvo lunar mediante energía solar

Respirar aire limpio es algo que damos por hecho en la Tierra. En la Luna no hay aire, ni agua corriente, ni posibilidad de llamar al camión del butano. Por eso el último experimento de NASA se ha convertido en una pieza clave para el futuro de las bases lunares. Su proyecto CaRD ha superado una prueba integrada que usa solo luz solar concentrada y polvo lunar simulado para iniciar el proceso con el que se podrá obtener oxígeno para misiones de larga duración.

De qué va realmente esta tecnología

La idea de fondo es sencilla de explicar, aunque detrás haya mucha ingeniería. El suelo de la Luna, conocido como regolito, está formado en buena parte por minerales que atrapan oxígeno en su estructura. Los estudios del propio proyecto CaRD señalan que este regolito contiene en torno a un 45 % de oxígeno en masa, aunque combinado con silicio y otros elementos, no en forma de gas respirable.

La técnica que se está probando se llama “reducción carbotérmica”. En la industria terrestre se usa desde hace décadas para producir acero o incluso algunos tipos de paneles solares. Se calienta el mineral a temperaturas muy altas en presencia de carbono, de modo que se rompen los enlaces químicos y se libera oxígeno que acaba formando monóxido de carbono. Ese gas después se puede tratar para obtener oxígeno puro o combustibles.

La novedad de CaRD está en la fuente de energía. En lugar de hornos eléctricos gigantes alimentados desde la red, el calor lo aporta un concentrador solar que focaliza la luz del Sol sobre el reactor. En la práctica, significa una “química a la carta” que funciona con polvo lunar y luz, sin necesidad de llevar toneladas de combustible desde la Tierra.

Qué ha logrado exactamente el experimento CaRD

En la última prueba integrada, el equipo juntó todos los ingredientes tecnológicos que harán falta en una futura planta lunar. Por un lado, un reactor de producción de oxígeno por reducción carbotérmica desarrollado por Sierra Space. Por otro, un concentrador solar diseñado en el Centro de Investigación Glenn de la NASA, espejos de alta precisión de Composite Mirror Applications y los sistemas de aviónica, software y análisis de gases creados en el Centro Espacial Kennedy. La gestión del proyecto y las pruebas corren a cargo del Centro Espacial Johnson.

Durante el ensayo, el concentrador solar y los espejos dirigieron la luz hacia el reactor cargado con regolito lunar simulado. Los sensores confirmaron la aparición de monóxido de carbono generado por una reacción química impulsada únicamente por esa energía solar concentrada. Es un paso clave, porque demuestra que el “corazón” químico del sistema funciona como estaba previsto.

No es la primera vez que se pone a prueba esta tecnología. En 2023 el mismo equipo ya había logrado extraer oxígeno de regolito simulado en un entorno de vacío, lo que se considera un requisito para operar en la superficie lunar. En aquella ocasión, los responsables del proyecto señalaban que esta tecnología “tiene el potencial de producir varias veces su propio peso en oxígeno al año” en la Luna, lo que daría margen para sostener presencia humana y operaciones industriales.

Por qué esto importa para la sostenibilidad del espacio y de la Tierra

Todo esto puede sonar lejano si estás pensando en tu factura de la luz o en el tráfico de la ciudad, pero tiene mucha relación con la sostenibilidad. Cada kilo de oxígeno que hoy se lanza desde la Tierra hasta la órbita baja implica cohetes, combustible y emisiones. Si una base lunar puede “fabricar” en buena medida su propio oxígeno con polvo local y luz solar, se reduce la dependencia de esas cadenas de suministro.

Además, el oxígeno no serviría solo para respirar. Podría usarse también como componente de combustible para cohetes y vehículos, lo que facilitaría que las misiones del programa Artemis funcionen en un esquema más parecido a una economía circular. En vez de usar y tirar, se reutilizan recursos locales y se limita el material que tiene que escapar de la gravedad terrestre.

La tecnología de CaRD también mira a Marte. Las mismas etapas posteriores que transforman monóxido de carbono en oxígeno podrían adaptarse para convertir dióxido de carbono en oxígeno y metano. Es decir, transformar un gas de efecto invernadero en aire respirable y combustible, algo muy apetecible en un planeta con una atmósfera rica en CO₂. La propia NASA apunta a que este tipo de procesos podría “reducir de forma importante el coste y la complejidad” de mantener presencia humana de larga duración en otros mundos.

En la Tierra, estos avances no son una solución directa a la crisis climática, pero sí un banco de pruebas de alto nivel. La idea de usar energía solar concentrada para activar reacciones químicas que capturen o transformen CO₂ interesa cada vez más a investigadores y empresas que buscan formas de descarbonizar la industria pesada. Lo que hoy se prueba pensando en la Luna puede acabar ayudando a que procesos como la fabricación de acero o combustibles sintéticos tengan una huella de carbono menor.

Queda camino por recorrer. De momento hablamos de pruebas con regolito simulado y prototipos en tierra, no de una planta funcionando en el polo sur lunar. Pero el guion tecnológico encaja y los resultados apuntan a que una “fábrica solar de oxígeno” es algo bastante más que ciencia ficción.

El comunicado oficial sobre esta prueba de la Demostración de Reducción Carbotérmica se ha publicado en NASA.


HoyECO

Equipo editorial de ECOticias.com (El Periódico Verde), integrado por periodistas especializados en información ambiental: naturaleza y biodiversidad, energías renovables, emisiones de CO₂, cambio climático, sostenibilidad, gestión de residuos y reciclaje, alimentación ecológica y hábitos de vida saludable.

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