Ciencia

La orca más famosa del Estrecho de Gibraltar, acusada de hundir barcos, entierra el hacha de guerra y lleva un regalo en forma de atún a una embarcación

La orca Estrella sorprende al dejar un atún junto a un barco y cambia la imagen de una especie rodeada de polémica.

La orca más famosa del Estrecho de Gibraltar, acusada de hundir barcos, entierra el hacha de guerra y lleva un regalo en forma de atún a una embarcación

Estrella, la orca ibérica a la que durante años se ha vinculado con choques a embarcaciones en el Estrecho de Gibraltar, acaba de protagonizar una escena muy distinta. En vez de golpear un timón, apareció junto a una embarcación con una cabeza de atún y la dejó cerca del casco, como si esperara una reacción humana.

La imagen no borra los daños sufridos por algunos navegantes. Pero sí obliga a mirar con más cuidado a una población de orcas extremadamente pequeña, social e inteligente, cuya relación con los barcos parece mucho más compleja que una simple historia de “ataques”.

Una escena inesperada en el Estrecho

Las imágenes se grabaron este mes de junio durante una jornada de la campaña Save The Iberian Orca, impulsada por WeWhale con autorización del MITECO. El objetivo del proyecto es conocer mejor a la orca ibérica y reducir incidentes con embarcaciones a partir de información real, no de miedo.

Janek Andre, fundador de WeWhale, resumió el momento con una frase que pesa. Estrella dejó el atún junto al casco y, según explicó, allí no se veía “un monstruo”, sino “curiosidad, inteligencia” y una conducta social que merece ser estudiada.

Un gesto que la ciencia ya había visto

Lo llamativo es que este comportamiento no aparece de la nada. Un estudio publicado en 2025 reunió 34 casos, repartidos durante dos décadas, en los que orcas salvajes ofrecieron alimento u otros objetos a personas en distintos océanos, desde California hasta Nueva Zelanda, Noruega o Patagonia.

Los investigadores solo incluyeron episodios con criterios estrictos. Las orcas tenían que acercarse por iniciativa propia, dejar el objeto frente a las personas y, en casi todos los casos, esperar a ver qué ocurría después. En siete ocasiones incluso repitieron el ofrecimiento tras una primera negativa.

Estrella no es solo White Gladis

El apodo White Gladis se ha hecho famoso porque encaja bien en titulares rápidos. Pero Estrella es algo más que ese nombre, es una madre, una cazadora y un individuo conocido por décadas de fotoidentificación dentro de una población con muy pocos ejemplares.

Un estudio demográfico reciente situó la abundancia de la subpoblación de orca ibérica en 37 individuos en 2023. El trabajo analizó 18.554 imágenes de identificación y 26 varamientos entre 2011 y 2023, y concluyó que el grupo sigue encajando en la categoría de peligro crítico de la UICN. No es poca cosa.

Una población protegida y frágil

El MITECO recuerda que la orca es un mamífero marino social e inteligente, presente de forma regular en aguas españolas del Estrecho, Golfo de Cádiz, Galicia y Cantábrico. Sus movimientos están ligados al atún rojo, que marca en gran medida su alimentación y su ruta estacional.

En España, esta población está catalogada como vulnerable en el Catálogo Español de Especies Amenazadas. La ley prohíbe matarlas, capturarlas, perseguirlas o molestarlas de forma intencionada, y también impide acercarse a menos de 500 metros, alimentarlas o interferir en su movimiento.

Ataques o interacciones

Para quien va en un velero y se queda sin timón, el susto es real. Hay daños materiales, embarcaciones a la deriva y decisiones complicadas en mitad del mar. Conviene no maquillarlo.

Pero llamar a todo “ataque” puede cerrar la puerta a entender qué ocurre. El propio MITECO habla de interacciones desde el verano de 2020 y recuerda que el fenómeno ha sido tratado por el Comité Científico de la Comisión Ballenera Internacional, que impulsó un taller con expertos y autoridades de España, Portugal y Marruecos.

Qué deben hacer los navegantes

La parte práctica importa tanto como el vídeo. Las recomendaciones oficiales piden evitar las zonas de alto riesgo, planificar rutas cercanas a la costa dentro de la seguridad y extremar la precaución entre abril y octubre, cuando la presencia de orcas es más probable.

Si hay interacción, no se recomienda detener la embarcación. La pauta oficial es navegar hacia la costa o hacia aguas menos profundas, mantener a la tripulación lejos de las bandas y no usar medidas disuasorias que puedan dañar, molestar o alterar a los cetáceos.

También se pide avisar al Centro de Coordinación de Salvamento Marítimo más cercano por el canal 16 de VHF. Si no supone un riesgo, las fotografías ayudan a identificar ejemplares y a seguir mejor su comportamiento.

La coexistencia empieza por mirar mejor

Cristina Otero Sabio, bióloga marina de WeWhale e Iberian Orca Guardians, recuerda que compartir alimento y ofrecer presas puede estar relacionado con el aprendizaje social, los vínculos, la curiosidad o la comunicación. También subraya un matiz clave, no se puede afirmar con certeza cuál era la intención de Estrella.

Ese matiz es importante. Un atún junto al casco no convierte a la orca en mascota ni elimina el riesgo de navegar en una zona sensible. Pero sí demuestra que el relato necesita menos caricatura y más ciencia.

Alexandra Johnston, experta en orcas, lo resumió con una idea sencilla. Comprender su comportamiento es mejor que demonizar a individuos concretos, porque “el miedo” no basta para proteger a navegantes ni a orcas.

El estudio científico principal sobre el ofrecimiento de presas por orcas salvajes ha sido publicado en el Journal of Comparative Psychology.

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