La Tierra se está rompiendo bajo el océano Pacífico frente a Canadá… y los científicos acaban de ver cómo ocurre en tiempo casi real

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Publicado el: 23 de enero de 2026 a las 12:50
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Mapa sísmico de la placa tectónica Explorer rompiéndose bajo el océano Pacífico frente a la isla de Vancouver, Canadá.

Offshore de Vancouver Island, en la costa del Pacífico de Canadá, la Tierra está haciendo algo poco habitual. La placa oceánica que se hunde bajo Norteamérica no solo sigue su movimiento lento y constante. También se está rompiendo por dentro, en varios fragmentos. Y los científicos han conseguido verlo casi en directo.

La pregunta lógica es esta ¿Esto significa menos terremotos o más riesgos para quienes viven en el noroeste del Pacífico y el oeste de Norteamérica? La respuesta, según el propio equipo, es matizada. El sistema sigue siendo capaz de generar grandes seísmos y tsunamis, pero entender cómo se está rompiendo ayuda a afinar los modelos de riesgo y a comprender mejor cómo evolucionan las costas y los volcanes en este tipo de márgenes activos.

Qué han encontrado bajo Cascadia

El nuevo trabajo, liderado por el geólogo Brandon Shuck (Universidad Estatal de Luisiana) y publicado en la revista Science Advances, combina imágenes sísmicas de alta resolución con catálogos de terremotos en el margen de Cascadia, frente a Vancouver Island.

En esa zona convergen varias placas. Las placas oceánicas de Juan de Fuca y Explorer se hunden bajo la placa de Norteamérica en una clásica zona de subducción. Entre ambas actúa la Nootka Fault Zone, una falla de tipo transformante donde las placas se deslizan lateralmente, algo parecido a lo que ocurre en la falla de San Andrés, pero bajo el mar.

Durante la campaña CASIE21, a bordo del buque científico «Marcus G. Langseth», el equipo envió ondas sonoras al fondo marino y registró los ecos con un “cable” de sensores de quince kilómetros. Es, en la práctica, un ecógrafo gigante aplicado a la corteza terrestre. Al combinar esas imágenes con miles de hipocentros sísmicos, han podido reconstruir cómo se deforma la placa a decenas de kilómetros de profundidad.

Una placa que se rompe bajo la Tierra

Lo que dibujan los datos es una placa que no se comporta como un bloque rígido. Bajo el margen norte de Cascadia aparecen grandes desgarros, algunos paralelos a la fosa oceánica, otros perpendiculares, guiados por la propia Nootka Fault Zone.

En la práctica, la corteza oceánica se está fragmentando en una microplaca, la Explorer, que se mueve y se hunde de forma distinta a la vecina Juan de Fuca. El equipo identifica un salto vertical de unos cinco kilómetros en el “techo” de la placa subductada, acompañado de una pared de sismicidad normal, que encaja con un desgarro activo en profundidad.

Shuck lo explica con una imagen muy cotidiana. Poner en marcha una zona de subducción se parece a empujar un tren cuesta arriba, cuesta muchísimo. Pero una vez que el tren baja, detenerlo requiere algo muy drástico. Según el investigador, lo que están viendo ahora se parece menos a un choque instantáneo y más a un descarrilamiento lento, vagón a vagón.

El resultado es un proceso “por etapas”. La subducción no se apaga de golpe, sino a trozos. Se rompen secciones de la placa, se aislan microplacas y se van creando nuevas fronteras mientras la subducción continúa al lado. Cada episodio dura millones de años, pero sumados acaban acortando la zona de subducción y cambiando el mapa tectónico.

Los autores calculan que, cuando el proceso se complete, el segmento de Cascadia afectado podría acortarse unos setenta y cinco kilómetros, cerca de un diez por ciento de su longitud actual.

Qué implica para terremotos, volcanes y medio ambiente

Para la población del noroeste del Pacífico no hay un alivio inmediato. Las nuevas fracturas no eliminan el peligro de un gran terremoto en Cascadia en escalas de tiempo humanas. La región sigue siendo capaz de generar seísmos de magnitud muy elevada y tsunamis asociados. Sin embargo, el patrón de desgarros puede influir en cómo se propagan las rupturas y dónde se concentran esfuerzos, algo clave para modelos de riesgo más realistas.

Desde el punto de vista ambiental y geológico, estos procesos también importan. El estudio propone que, a medida que se rompen segmentos de la placa, se abren “ventanas de placa” por donde asciende material caliente del manto. Ese ascenso puede favorecer episodios de volcanismo distinto al habitual y cambios en la elevación del terreno, lo que a muy largo plazo modifica costas, cuencas fluviales y hábitats terrestres y marinos.

Algo parecido habría ocurrido en el pasado con la antigua placa de Farallón, cuyos restos hoy se reconocen frente a Baja California en forma de microplacas fósiles y volcanismo de “ventana de losa”. El caso de Cascadia sirve ahora como laboratorio natural para entender cómo se dieron aquellos cambios y cómo podrían repetirse en otros márgenes activos del planeta.

Para quienes miran estas noticias desde España, puede parecer un fenómeno lejano. Sin embargo, todo lo que mejora el conocimiento de las zonas de subducción y de la forma en que se fragmentan ayuda a interpretar mejor los riesgos en otros márgenes activos del mundo, desde Chile hasta Japón. Y también recuerda algo sencillo, aunque fácil de olvidar cuando miramos la factura de la luz o el parte meteorológico. El paisaje sobre el que construimos ciudades, infraestructuras y ecosistemas no es fijo. Está subido, literalmente, a un sistema de placas que se mueve, se deforma y a veces se rompe.

El estudio completo ha sido publicado en la revista Science Advances y puede consultarse en este enlace.

El estudio se publicó en Science Advances.


Adrian Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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