Los astrónomos no dan crédito: descubren una «cavidad» espacial desconocida que lleva años protegiendo la Luna en silencio

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Publicado el: 5 de abril de 2026 a las 15:49
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Luna llena en el espacio relacionada con la cavidad magnética que reduce la radiación según un nuevo estudio científico.

La Luna suele venderse como el ejemplo perfecto de un mundo expuesto. Sin atmósfera y con un campo magnético propio muy débil, la radiación espacial llega casi sin filtros, algo que preocupa a cualquiera que sueñe con volver allí.

Pero un nuevo estudio acaba de añadir un giro inesperado. Analizando mediciones del módulo chino Chang’e-4, los investigadores han encontrado una zona de menor radiación asociada al campo magnético terrestre, incluso cuando la Luna no está dentro de la magnetosfera. En esa región, el flujo de rayos cósmicos galácticos baja alrededor de un 20% en un tramo concreto del mes lunar.

Un hallazgo que rompe el guion

Hasta ahora se asumía que, fuera del “paraguas” principal de la magnetosfera, la radiación en la superficie lunar sería bastante uniforme. Robert Wimmer-Schweingruber, uno de los autores del trabajo, lo resumió así, «esperábamos que la radiación fuera constante cuando la Luna no estuviera bajo esa protección».

Lo que han observado es justo lo contrario. Hay una especie de “sombra” o “cavidad” que se repite y que apunta a que la influencia magnética de la Tierra se deja notar más lejos de lo que decían los modelos más simples.

La magnetosfera y esa “sombra” inesperada

La magnetosfera es una burbuja creada por el campo magnético terrestre que desvía parte de las partículas cargadas que llegan del espacio. Entre ellas están los rayos cósmicos galácticos, partículas tan energéticas que atraviesan materiales y viajan casi a la velocidad de la luz. En el día a día no pensamos en ello, pero es clave para la vida y también para nuestra tecnología.

Lo novedoso es que la señal aparece cuando la Luna está fuera de la magnetosfera en sentido estricto. En la práctica, el estudio propone que el campo magnético terrestre altera el camino de ciertos rayos cósmicos y deja una zona de menor intensidad cerca de la órbita lunar.

La pista la dio Chang’e-4

El instrumento que ha permitido ver este patrón se llama LND (Lunar Lander Neutron and Dosimetry) y viaja a bordo del módulo Chang’e-4, operativo desde 2019. Tener un detector en la superficie es oro, porque mide lo que “cae” de verdad sobre el terreno.

Para comprobar que no era una casualidad, el equipo reunió datos de 31 ciclos lunares entre enero de 2019 y enero de 2022 y filtró periodos de baja actividad solar. La bajada aparece sobre todo durante la “mañana” lunar y solo durante unos dos días en cada ciclo, lo suficiente para que el patrón destaque cuando se suman meses de medidas.

Qué significa ese 20% en la práctica

El descenso se nota más en protones de menor energía, en el rango aproximado de 9,18 a 34,14 MeV. Puede sonar técnico, pero el matiz importa, porque esa franja está relacionada con parte de la dosis que afecta a la piel, y como recuerda el propio Wimmer-Schweingruber, «la piel es nuestro órgano más grande».

Aquí entra un concepto sencillo. Las partículas cargadas se desvían al pasar por un campo magnético, y las de menor energía suelen curvarse con más facilidad que las más energéticas. Por eso, el estudio observa un efecto más claro en ese grupo, mientras que a energías más altas la reducción existe, pero es menor.

Una pista útil para Artemis y lo que venga después

Este trabajo llega con la exploración lunar en marcha. La NASA tiene Artemis II prevista no antes del 1 de abril de 2026, una misión tripulada alrededor de la Luna que servirá para probar sistemas antes de estancias más ambiciosas.

¿Puede usarse esta “cavidad” como una ventaja? En parte sí, pero con letra pequeña. Los propios autores plantean que conocer periodos y zonas con menor radiación puede ayudar a planificar actividades extravehiculares, moviendo tareas al tramo de “mañana” local para recortar exposición, algo que también reduce desgaste en sensores y electrónica.

El recordatorio de que el clima espacial manda

Conviene no quedarse solo con el lado optimista. Hacia el final de la misión Chang’e-4, el detector registró eventos de partículas solares que dispararon la radiación en más de un factor de 10, una diferencia que eclipsa cualquier ahorro del 20% si el Sol decide ponerse serio.

Por eso la idea no es “relajarse”, sino afinar el mapa del riesgo. La cavidad no elimina la radiación lunar, pero puede ser una herramienta más para tomar decisiones con cabeza cuando se habla de semanas o meses de trabajo en superficie.

Lo que falta por aclarar

De momento, el tamaño exacto de la cavidad y cómo cambia con el ciclo solar no está completamente delimitado. El equipo, aun así, reforzó la señal comparándola con tendencias observadas por el Lunar Reconnaissance Orbiter de la NASA, que muestran un patrón cualitativamente parecido.

Si futuras mediciones amplían la serie y confirman la forma de esa “sombra”, podríamos estar ante un detalle práctico de manual. Igual que en la Tierra buscamos la sombra en verano, en la Luna quizá también haya momentos en los que convenga “ponerse a cubierto”, aunque sea gracias a un escudo magnético que no vemos.

El estudio ha sido publicado en Science Advances.


Javier F.

Periodista, licenciado en la Universidad Nebrija, diez años en Onda Cero, y ahora en proyectos profesionales como Freelance. Especializado en contenido SEO y Discover

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