Los científicos de Harvard firman un avance clave: logran controlar y manipular la luz en tiempo real con un chip diminuto que revoluciona la lógica

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Publicado el: 3 de abril de 2026 a las 09:42
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Dispositivo fotónico de Harvard que controla la luz en tiempo real mediante un chip con microactuadores.

Controlar la luz no suena a noticia verde, pero en la práctica puede serlo. Un sensor más preciso y más pequeño puede marcar la diferencia entre detectar un contaminante a tiempo o cuando ya es tarde, y también puede ayudar a que muchas tecnologías sean más eficientes.

Un equipo de la Harvard John A. Paulson School of Engineering and Applied Sciences (SEAS) ha presentado un dispositivo “a escala de chip” capaz de ajustar en tiempo real la “mano” de la luz (su quiralidad). Lo logran con dos capas de cristales fotónicos que se giran y se acercan o separan con un microactuador, algo que abre la puerta a nuevos sensores químicos y a componentes de comunicación óptica más flexibles.

La luz también tiene mano

Cuando hablamos de quiralidad solemos pensar en objetos como nuestras manos, que son parecidas pero no se pueden superponer. En óptica ocurre algo similar, porque la luz puede avanzar “en hélice” hacia un lado o hacia el otro, lo que se conoce como polarización circular derecha e izquierda.

Esto no es una curiosidad sin más, porque en química y medicina esa diferencia importa muchísimo. Hay moléculas “espejo” (enantiómeros) que se parecen, pero en el cuerpo se comportan de forma distinta, y el ejemplo clásico es la talidomida, donde una versión se usó como fármaco y la imagen especular se asoció a efectos devastadores. Por eso, poder “leer” la quiralidad con precisión es una herramienta clave.

Dos cristales fotónicos y un giro

La base del invento son los cristales fotónicos, materiales nanoestructurados diseñados para guiar y filtrar la luz. Harvard recuerda que estas estructuras pueden ser tan pequeñas que “caben en la cabeza de un alfiler” y ya se usan en computación, sensórica y comunicaciones rápidas.

El salto aquí es apilar dos capas de nitruro de silicio con patrones y girarlas ligeramente entre sí, creando un sistema “bilámina” que rompe la simetría entre izquierda y derecha. La idea toma inspiración de la “twistrónica”, el concepto que se hizo famoso con el grafeno de doble capa girado, pero llevado a fotónica.

Un ajuste en tiempo real con microactuadores

Lo más interesante es que no se quedan en una pieza fija. El dispositivo integra un sistema microelectromecánico (MEMS) que permite variar de manera controlada el ángulo de giro y la distancia entre las dos capas, como si fuese un dial muy fino. Así pueden modificar cómo se transmite la luz según sea de polarización circular derecha o izquierda, incluso cuando llega perpendicularmente al chip.

En su comunicación, el equipo explica que con ese control llegan a una selectividad “casi perfecta” para distinguir la “mano” de la luz, al menos como demostración de concepto. En un resumen técnico divulgativo se menciona que midieron dicroísmo circular entre −0,85 y 0,64, y que las simulaciones apuntan a que la arquitectura puede alcanzar el límite teórico de ±1 en condiciones ideales.

Por qué puede interesar al medio ambiente

Puede que te preguntes dónde entra lo ecológico si hablamos de fotónica. En la práctica, entra por dos vías muy claras, medir mejor y medir antes, y hacerlo con equipos más compactos.

La propia Harvard plantea aplicaciones en “sensórica quiral”, con dispositivos que se ajustan para detectar moléculas concretas en distintas longitudes de onda. Traducido a situaciones reales, un sensor así podría acabar ayudando en controles químicos más finos, por ejemplo en laboratorios de agua, en procesos industriales o en vigilancia de compuestos que hoy requieren instrumentación más voluminosa. De momento no es un producto listo para instalar en una depuradora, pero el enfoque va en esa dirección.

Además, el equipo subraya un límite de lo tradicional. Herramientas como placas de onda o polarizadores pueden servir, pero suelen ser componentes fijos y con margen de ajuste limitado, mientras que aquí la respuesta se puede “marcar” sin cambiar piezas. Para quien trabaja con mediciones repetidas, esa flexibilidad no es poca cosa.

Comunicaciones y lo que queda por demostrar

El segundo gran campo es la comunicación óptica, donde controlar la luz dentro de un chip es fundamental. El trabajo señala que estos sistemas podrían funcionar como moduladores dinámicos, componentes que ajustan la señal óptica de forma precisa, y también como base para desarrollos en fotónica cuántica.

Ahora bien, conviene poner el foco donde toca. Es una prueba de concepto y, antes de llegar a usos masivos, queda validar rendimiento fuera del laboratorio, estabilidad, integración con otros componentes y fabricación a escala. Aun así, el propio Eric Mazur destaca un punto práctico cuando dice que integrar estos cristales girados con MEMS crea una plataforma “compatible con la forma en que se fabrica la fotónica moderna”. Y eso es lo que convierte una idea brillante en una tecnología que de verdad puede aterrizar.

El estudio se ha publicado en la revista Optica.


Adrian Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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