Los geólogos podrían haber encontrado el mayor tesoro del mundo de cobre, oro y plata pero desenterrarlo puede ser demasiado peligroso

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Publicado el: 8 de abril de 2026 a las 22:03
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Paisaje del proyecto Filo del Sol en la cordillera entre Chile y Argentina, zona del gran yacimiento de cobre, oro y plata.

En la frontera entre Chile y Argentina, el proyecto Filo del Sol vuelve al centro del mapa minero. Una estimación de recursos de Lundin Mining habla de una concentración de cobre, oro y plata, mientras la electrificación y las renovables aceleran.

Pero hay un matiz importante. En alta montaña, la minería siempre acaba chocando con la misma pregunta (¿de dónde sale el agua y qué pasa con los glaciares cercanos?). En 2026, además, Argentina debate cambios en su Ley de Glaciares y eso sube la presión.

Un hallazgo que dispara las cifras

Lundin Mining informó de 13 millones de toneladas de cobre en categorías “medidas e indicadas” y 25 millones de toneladas “inferidas”. En el mismo cálculo, estimó 32 millones de onzas de oro medidas e indicadas (49 millones inferidas) y 659 millones de onzas de plata medidas e indicadas (808 millones inferidas).

Conviene traducirlo a lenguaje de calle. “Medido e indicado” suele implicar más confianza porque el depósito está mejor muestreado, mientras que “inferido” es más incierto y puede moverse con nuevas perforaciones. En su nota, el CEO Jack Lundin lo celebró así, «Filo del Sol ha sido uno de los descubrimientos más significativos de los últimos 30 años».

El cobre que sostiene la electrificación

El cobre no es un mineral “de moda”, es el metal del cable. Está en redes eléctricas, cargadores, motores y en buena parte de la infraestructura que hace posible integrar eólica y solar sin que la red se vuelva más frágil.

Por eso se habla tanto de “minerales críticos” para bajar CO2. Para alguien en España, la idea es sencilla, si falta cobre la transición se encarece y se retrasa, y eso termina asomando en precios y disponibilidad de tecnología.

Agua y glaciares donde se decide el impacto real

Extraer cobre no es solo excavar, también es procesar. Y ahí entra el agua, necesaria para tratar el mineral, controlar polvo y manejar residuos, sobre todo en grandes minas a cielo abierto.

En Argentina, FARN suele poner sobre la mesa el caso de Bajo de la Alumbrera. Según recogió Dialogue Earth, “llegó a consumir más de 25 mil millones de litros anuales”, una cifra equivalente al 34% del consumo de toda la provincia de Catamarca.

El hielo añade otra capa. La Ley de Glaciares protege glaciares y ambiente periglacial (zonas frías con hielo bajo roca) como reservas estratégicas, y Dialogue Earth recuerda que estos sistemas aportan cerca del 70% del agua dulce del país. Si un proyecto se acerca a estas zonas, el debate deja de ser técnico y pasa a ser de seguridad hídrica.

La Ley de Glaciares se mueve y sube la tensión

El 27 de febrero de 2026, el Senado argentino aprobó una reforma de la Ley de Glaciares por 40 votos a 31, y la propuesta debe pasar por la Cámara de Diputados para ser ley. Reuters explica que el objetivo es dar más margen regulatorio para inversiones mineras, con más poder para las provincias sobre áreas glaciares y periglaciares.

Los críticos temen que ese giro debilite protecciones nacionales y deje decisiones sensibles en manos de criterios dispares. En paralelo, FARN difundió una carta de especialistas internacionales en glaciología que pide mantener la norma y advierte de riesgos para el acceso a agua potable de más de 7 millones de personas si se recorta la protección.

Renovables y desalación, soluciones con letra pequeña

En diciembre de 2024, Central Puerto y la Corporación Financiera Internacional anunciaron estudios de factibilidad para una línea eléctrica pensada para llevar energía renovable a proyectos mineros del noroeste argentino. La idea es reducir el peso del diésel y ganar estabilidad en el suministro.

En el caso de Vicuña (la unión 50/50 de Lundin Mining y BHP), el estudio técnico integrado publicado en febrero de 2026 describe un desarrollo por etapas. Al principio se plantea abastecimiento con campos de pozos de agua subterránea, y a largo plazo sumar agua de mar desalinizada desde Chile, con un diseño de 2.000 litros por segundo.

Suena bien, pero no es magia. La desalación reduce presión sobre agua dulce, aunque implica infraestructura y energía, y exige controles para que el impacto no se traslade. El propio estudio habla de una demanda eléctrica máxima en torno a 738 MW cuando el proyecto esté completo, un dato que obliga a mirar con lupa cómo se construyen y alimentan esas redes.

Qué conviene vigilar antes de aplaudir

Un “recurso mineral” no equivale a una mina lista para operar. La propia documentación recuerda que estas cifras se basan en modelos y en la idea de una posible extracción económica, pero no son reservas, y pueden cambiar.

La clave, al final, está en los permisos y en el seguimiento. El estudio de Vicuña señala que en Argentina el proceso culmina en una Declaración de Impacto Ambiental y en Chile en una Resolución de Calificación Ambiental, y ahí es donde debería quedar claro el origen del agua y el plan de monitoreo.

El comunicado oficial más reciente sobre el estudio se puede ver en el Proyecto Vicuña.


Javier F.

Periodista, licenciado en la Universidad Nebrija, diez años en Onda Cero, y ahora en proyectos profesionales como Freelance. Especializado en contenido SEO y Discover

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