No es una promesa para 2030 ni un experimento de laboratorio. En Miajadas (Cáceres), TURN2X y la distribuidora Gas Extremadura llevan 12 meses inyectando de forma continua «e-metano» en la red, un hito que describen como la primera inyección comercial continuada de este combustible en una red pública de gas en Europa.
Y llega en un momento clave. La Comisión Europea ha seleccionado el proyecto T2X en la tercera subasta del Banco Europeo del Hidrógeno, un mecanismo pensado para acelerar el hidrógeno renovable y moverlo del papel a la industria. En la práctica, la apuesta es fabricar un gas compatible con los gasoductos de siempre, pero sin extraer metano del subsuelo.
Un gas que entra por la tubería de siempre
El «e-metano» es metano (CH4), la misma molécula que compone el gas natural fósil. Por eso puede circular por la infraestructura gasista existente y usarse en equipos diseñados para metano, desde calderas hasta quemadores industriales.
La diferencia está en el origen. La planta lo produce a partir de hidrógeno renovable y CO2 biogénico, y después lo inyecta en la red de distribución de Gas Extremadura con operación continuada durante un año completo.
Ese matiz importa porque separa una demostración puntual de una operación real. Doce meses seguidos permiten aprender sobre gestión diaria, requisitos regulatorios y encaje comercial. Es la parte menos vistosa, pero suele decidir si un proyecto se queda en titular o escala, y para quien mira la factura el cambio no es inmediato, pero el sustituto ya está entrando.
No es biometano, es metano sintético
Conviene aclararlo porque se habla mucho de «gas verde» y no siempre es lo mismo. El biometano suele venir del biogás generado con residuos y luego depurado para poder entrar en la red. El e-metano se fabrica usando electricidad renovable como punto de partida.
Aquí entra el CO2 biogénico, que procede de procesos biológicos como fermentaciones. En Miajadas se cita como origen una planta cercana de bioetanol, lo que encaja con la idea de capturar CO2 que ya se iba a emitir y convertirlo en materia prima.
Eso no significa que el sistema sea automático o perfecto. Cuando el e-metano se quema, vuelve a salir CO2, y el balance climático depende de la electricidad, del origen del CO2 y de que no haya fugas de metano. Son los detalles que hay que mirar con lupa.
El Power to Gas explicado sin jerga
La receta se entiende mejor si la dividimos en dos pasos. Primero se obtiene hidrógeno separando el agua mediante electrólisis, usando electricidad renovable.
Después llega la metanización catalítica. En sencillo, se hace reaccionar hidrógeno con CO2 para obtener metano sintético y agua, algo que los documentos ambientales describen como una planta diseñada para «convertir dióxido de carbono e hidrógeno en metano sintético» para su inyección a red.
La gracia del método es que convierte electricidad en un combustible almacenable y transportable. Es como «guardar» parte del sol de mediodía para usarlo más tarde, cuando la red lo necesita. A cambio, se asume una pérdida de eficiencia respecto a usar la electricidad directamente.
El impulso de Bruselas y las cifras del proyecto
La tercera subasta del Banco Europeo del Hidrógeno ha seleccionado nueve proyectos en siete países del Espacio Económico Europeo, con unos 1.090 millones de euros del Fondo de Innovación, financiado con ingresos del régimen europeo de comercio de emisiones.
Según la Comisión Europea, el conjunto de proyectos suma casi 1,1 gigavatios de electrolizadores y debería producir más de 1,3 millones de toneladas de hidrógeno en sus primeros diez años, con una reducción estimada de 9 millones de toneladas equivalentes de CO2. Los acuerdos de subvención se esperan para el último trimestre de 2026.
El proyecto español T2X aparece en la lista con 9 MW de electrólisis, una producción prevista de 6.390 toneladas de hidrógeno en diez años y una oferta de 0,62 euros por kilogramo. Es importante entenderlo bien, la ayuda se articula como una prima fija por kilogramo de hidrógeno certificado y verificado.
La electricidad y la trazabilidad, el «meollo» de lo renovable
Para que el gas sea realmente renovable no basta con decirlo. Tiene que poder demostrarse, y ahí entra la trazabilidad de la electricidad, del hidrógeno y del propio combustible final.
En un comunicado sobre su acuerdo energético, Axpo Iberia y TURN2X explican que han firmado un PPA para suministrar electricidad renovable gestionada junto a Aquila Clean Energy. Ignacio Soneira, director general de Axpo Iberia, lo expresó así, «contribuimos activamente a la descarbonización de sectores difíciles de electrificar, ofreciendo garantías de origen y trazabilidad que cumplen con la nueva regulación europea».
Esto conecta con una realidad muy de calle. Si la electricidad que entra al electrolizador no es renovable, el gas pierde buena parte de su sentido ambiental. Y si no hay certificación clara, el mercado industrial no tiene forma de comparar ni de confiar.
Permisos, escala y lo que hay que vigilar
Que algo funcione hoy no significa que pueda crecer mañana sin condiciones. En el Diario Oficial de Extremadura se publicó en marzo de 2026 un anuncio para someter a información pública la solicitud de autorización ambiental integrada y el estudio de impacto ambiental de una planta de gas natural renovable promovida por Turn2x Asset Co II Extremadura en Miajadas.
En ese documento se describe una instalación diseñada para inyectar gas en la red y producir 1.804 toneladas de gas natural renovable al año. También detalla que el sistema convierte CO2 e hidrógeno en metano sintético mediante metanización catalítica, con aporte de electricidad renovable de fotovoltaica de autoconsumo y energía de la red.
A partir de aquí, lo que hay que vigilar es muy concreto. Control de fugas y emisiones difusas, porque el metano es un gas de efecto invernadero muy potente a corto plazo si se escapa. Y, sobre todo, que la materia prima renovable sea realmente trazable, porque es lo que permite que estas moléculas sustituyan gas fósil con credibilidad.
El comunicado oficial sobre los resultados de la tercera subasta del Banco Europeo del Hidrógeno se ha publicado en la sala de prensa de la Comisión Europea.













