Mientras todo el mundo busca terrenos para instalar placas solares, Holanda transforma las barreras de la energía con autopistas solares que producen electricidad sin ocupar espacio

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Publicado el: 24 de mayo de 2026 a las 15:32
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Pantalla acústica con paneles solares en la autopista A50 de Holanda que genera electricidad.

En la autopista A50, a la altura de Uden (Noord-Brabant), Holanda ha estrenado una pantalla contra el ruido que también funciona como pequeña planta solar. El proyecto se conoce como Solar Highways, mide 400 metros y utiliza paneles bifaciales integrados en la propia estructura.

Lo más útil es que ya hay datos de campo y no solo previsiones. El seguimiento del programa LIFE registró 325,5 MWh entre enero de 2019 y junio de 2020, lo que equivale a unos 220 MWh al año, con una estimación de suministro para 60 a 70 hogares y un ahorro anual de unas 121 toneladas de CO2. En la práctica, parte de la «factura de la luz» puede salir de una pared pensada para frenar el ruido.

Una pantalla que hace dos trabajos

La barrera se levantó en el lado este de la A50, cerca de Uden, al norte de la salida de Volkel. Mide unos 400 metros y ronda los 5 metros de altura, con unos 1.600 m2 de superficie solar. La obra se hizo entre 2018 y febrero de 2019.

A simple vista parece un muro más, de esos que ves entre atascos, camiones y ese ruido de fondo que no se va. Pero aquí la pantalla está pensada para reducir el sonido y, a la vez, producir electricidad que se inyecta a la red.

La instalación se montó con 136 paneles integrados y una potencia total de 238 kWp (potencia pico, medida en condiciones ideales), en un proyecto con socios como Rijkswaterstaat, ECN (ahora parte de TNO), SEAC y Heijmans. Ese dato importa porque marca el tamaño real del «generador» y permite comparar con otras soluciones en carretera.

Por qué los paneles miran al este y al oeste

La clave está en la orientación. La A50 en esa zona discurre de norte a sur, así que la pantalla «mira» al este y al oeste, algo que en un panel convencional no suele ser la opción favorita.

Aquí entran las células bifaciales, capaces de captar luz por ambas caras. En la práctica, eso permite aprovechar mejor las horas de mañana y tarde, justo cuando la luz llega lateral, y también parte de la luz reflejada en el entorno.

El programa LIFE recuerda además que estos módulos son menos sensibles a la orientación y que, en ciertas condiciones, pueden ofrecer una ganancia relevante frente a soluciones estándar. Y en infraestructuras lineales como una autopista, ese detalle marca la diferencia.

Lo que dicen las mediciones reales

Los números que más pesan son los del contador. El programa europeo detalla que, en 18 meses de monitorización (enero de 2019 a junio de 2020), la pantalla produjo 325,5 MWh de electricidad.

Esa producción equivale a aproximadamente 220 MWh al año. Según ese mismo documento, la energía alcanzaría para 60 a 70 hogares y evitaría unas 121 toneladas de CO2 cada año, con una vida útil prevista de alrededor de 30 años. No es poca cosa.

Al inicio se manejaban cifras más prudentes. En la información preliminar se hablaba de unos 150.000 kWh al año, suficiente para unas 50 viviendas, precisamente porque había incertidumbre sobre suciedad, sombras y mantenimiento.

La parte menos vistosa de costes y limpieza

Poner paneles junto a una carretera tiene letra pequeña. Desde el principio se señaló el riesgo de suciedad por las emisiones y el paso continuo de vehículos, además del efecto de sombras, por ejemplo cuando pasan camiones.

Por eso el despliegue se planteó como prueba con monitorización y con tramos donde se aplicaban distintos regímenes de limpieza. La ministra lo resumió en la inauguración con una idea simple, «medir es saber», antes de decidir si merece la pena repetir el modelo.

El resultado fue más frío que la intuición. El informe LIFE señala que no se observó un efecto medible de la limpieza sobre el rendimiento energético. También reconoce que la producción fue menor de lo previsto y que la inversión inicial salió más alta de lo anticipado, por lo que propone mejoras para llegar a un caso de negocio positivo.

¿Se puede extender a cientos de kilómetros?

La tentación es evidente, si funciona en 400 metros, ¿por qué no más? En la apertura, la entonces ministra Cora van Nieuwenhuizen vinculó este tipo de proyectos con metas de Rijkswaterstaat para 2030, como ser energéticamente neutros, trabajar de forma circular y reducir el uso de materias primas.

Desde el programa LIFE se aporta otro ingrediente clave, la aceptación social. El informe habla de un alto nivel de apoyo local y del interés de vecinos por consumir la electricidad producida por la pantalla, algo que ayuda a que la tecnología no se quede en una curiosidad.

De hecho, se menciona la intención de arrendar la instalación eléctrica a una cooperativa energética de ciudadanos del entorno, para implicarles también en el buen funcionamiento. Así, la energía no solo se genera cerca, también se gestiona más cerca.

Qué significa para la transición energética

El ruido de autopista es un problema ambiental serio en zonas urbanizadas, y por eso las pantallas llevan décadas creciendo junto a las carreteras. Hay una idea de fondo que se repite en renovables, dónde ponemos más paneles sin comernos más suelo. Aquí la respuesta es muy práctica, usar infraestructuras que ya existen, como barreras acústicas, sin ocupar terrenos nuevos.

El propio programa LIFE subraya que integrar energía renovable en infraestructuras de transporte puede reducir la presión sobre el suelo que necesitan los parques solares tradicionales. No es una solución mágica, pero suma generación donde antes solo había hormigón y ruido.

Para quien vive cerca de una autovía, la prioridad seguirá siendo el silencio. Para el resto, lo llamativo es que un elemento «anti ruido» se convierta en un generador distribuido, pequeño pero constante. Y eso se nota.

El comunicado oficial y los resultados del proyecto se han publicado en la base pública del programa LIFE de la Comisión Europea.


Javier F.

Periodista, licenciado en la Universidad Nebrija, diez años en Onda Cero, y ahora en proyectos profesionales como Freelance. Especializado en contenido SEO y Discover

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