Especialmente a partir de la época de la industrialización, la contaminación del aire se ha hecho masiva por la emisión de gases muy perjudiciales como el dióxido de carbono y los óxidos de azufre y nitrógeno lo que ha llevado a la destrucción de la capa de ozono. Aunque todos los países se han puesto de acuerdo para su recuperación es posible que paguemos un precio muy alto. Veamos a continuación.
La capa de ozono y su utilidad
La capa de ozono se compone un gas transparente que se localiza a una altura que oscila entre los 40 y los 50 kilómetros sobre la superficie del planeta en la estratosfera que es una de las capas exteriores. Su principal función es la de proteger el planeta de los rayos ultravioleta que emite el sol actuando como un filtro. Estos rayos son muy perjudiciales para las formas de vida y causa enfermedades como el cáncer de piel.
El ozono es una sustancia que se caracteriza por ser de muy baja densidad, de manera que puede ser dañado y diluido con mucha facilidad lo que es ocasionado por actividades humanas que producen compuestos perjudiciales. Otra de las causas de su destrucción es el uso de elementos llamados hidroclorofluorocarbonos (HCFC) que se pueden encontrar en algunos equipos de aire acondicionado y en los aerosoles.
El mundo se ha puesto de acuerdo para recuperar esta capa protectora
Debido a la preocupación existente para la época por el agotamiento de la capa de ozono, debido a la emisión de gases como los HCFC, en 1987, concretamente el 16 de septiembre se firmó el llamado Protocolo de Montreal, en el cual todos los países se ponían de acuerdo para tomar medidas y evitar que se siguiera con su destrucción. Esta sería una lucha que duraría muchos años.
Pero ahora, más de 35 años después, un equipo de investigadores de la Universidad de Bristol, ubicada en el Reino Unido, ha publicado un análisis en la revista virtual Nature Climate Change donde se muestra la reducción gradual de estos gases destructores de la capa a la vez que esta se regenera. Por efecto de su prohibición de uso acordada en el mencionado acuerdo y sustitución por otros que son inocuos.
Entre ellos están los hidrofluorocarbonos o HFC que incluso favorecen su recuperación (estos estudios también se hicieron por el extraño comportamiento exhibido por la capa de ozono en la estratosfera). Los resultados se obtuvieron del examen de los datos aportados por la Administración Nacional Atmosférica y Oceánica y el Experimento Avanzado de Gases Atmosféricos Globales de los Estados Unidos.
Podríamos pagar un precio muy caro por esta recuperación
Pero no todo son buenas noticias por la recuperación de la capa de ozono, dado que según otro estudio realizado por la Universidad de Reading, también del Reino Unido, da cuenta de un efecto colateral y es que el ozono también actúa como gas de efecto invernadero. Sobre todo, en su variante troposférica, o sea, la que se encuentra a una altura más baja en la atmósfera.
Esta recuperación está causando que se atrape el calor especialmente el irradiado. Al respecto, los diferentes modelos predictivos han señalado que el ozono añadiría 0,27 W/m2 de calor por atrapamiento, lo que lo ubica en el segundo lugar solo superado por el CO2 con 1,75 W/m2. De forma que agregaría un 40 % más de alta temperatura, teniendo como referencia las predicciones de los expertos que no habían tomado en cuenta esta contribución.
En resumen, 37 años después de que el mundo firmara el Protocolo de Montreal se ha detectado que la capa de ozono ha comenzado a regenerarse pero ahora se ha observado un atrapamiento de calor como efecto colateral (algunos países como España ya están tomando medidas contra el calentamiento global ocasionado por esta y otras causas). Este efecto no había sido previsto por los expertos.