Reactivan la central nuclear más grande del mundo y al día siguiente tienen que paralizarla después de detectar una alarma

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Publicado el: 29 de enero de 2026 a las 08:06
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“Vista de la central nuclear de Kashiwazaki Kariwa en la costa de Japón”

La central nuclear de Kashiwazaki Kariwa, en la costa del mar de Japón, llevaba casi catorce años sin producir electricidad. Esta semana, el reactor 6 volvió a arrancar y se convirtió en el primer reactor de TEPCO que se ponía en marcha desde Fukushima. Horas después, la compañía se vio obligada a frenar el proceso por una alarma en el sistema que vigila las barras de control, el corazón del mecanismo que frena o acelera la reacción nuclear.

No hubo fuga radiactiva ni cambios anómalos en el entorno, según TEPCO y las autoridades japonesas, pero el mensaje es claro. Cuando se trata de nuclear, cualquier fallo, por pequeño que parezca, pesa mucho más que en otras tecnologías energéticas.

Qué ha pasado exactamente en Kashiwazaki Kariwa

Según el comunicado oficial de la propia TEPCO, el reactor 6 inició la retirada de las barras de control durante la tarde del 21 de enero, paso previo para que el núcleo empiece a producir energía de forma sostenida. En la madrugada del día 22, durante esa misma operación, se activó una alarma en el sistema de monitorización asociado a una de las barras. La empresa interrumpió de inmediato la maniobra y mantuvo el reactor en fase de puesta en marcha, sin avanzar más.

Las barras de control funcionan como un freno dentro del reactor. Al introducirlas, absorben neutrones y ralentizan la reacción en cadena; al retirarlas de forma controlada, el reactor aumenta de potencia. Una señal inesperada en el sistema que supervisa ese equipo obliga a parar y comprobar qué está fallando.

TEPCO intentó primero sustituir componentes eléctricos del dispositivo que maneja las barras. Como la alarma seguía apareciendo, la compañía decidió ir un paso más allá y anunció una parada planificada del reactor para revisar el equipo con más detalle. La central se mantiene en lo que describen como estado estable y sin impacto radiológico al exterior.

Un reinicio simbólico que tropieza a los pocos días

Kashiwazaki Kariwa no es una planta cualquiera. Es el mayor complejo nuclear del mundo por potencia instalada, con siete reactores y cerca de ocho mil megavatios de capacidad total, suficiente para abastecer a varios millones de hogares japoneses.

El reactor 6, de algo más de mil trescientos megavatios, había estado parado casi catorce años. Su vuelta a la actividad se interpretaba como un gesto clave en la estrategia del Gobierno japonés, que quiere recuperar parte de la energía nuclear para reducir importaciones de combustibles fósiles y recortar emisiones de CO2, en un país con alta demanda eléctrica y escasos recursos propios.

Además, era el primer reactor de TEPCO en arrancar desde la catástrofe de Fukushima, lo que convertía este reinicio en una especie de examen público a la compañía. De ahí que este fallo en plena puesta en marcha, aunque no haya supuesto riesgo radiológico según los datos disponibles, tenga un peso político y social mucho mayor que un simple incidente técnico.

Confianza ciudadana, seguridad y memoria de Fukushima

La planta de Kashiwazaki Kariwa arrastra una larga historia de dudas. En 2007 sufrió el impacto de un fuerte terremoto; años después, el regulador japonés detectó problemas en la protección física frente a intrusiones y prohibió a TEPCO operar la instalación durante varios años.

Aunque el gobernador de la prefectura de Niigata dio finalmente su visto bueno al reinicio con condiciones adicionales de seguridad, la sociedad local sigue muy dividida. Distintas encuestas citadas por medios internacionales apuntan a que alrededor de seis de cada diez residentes se oponen a la vuelta a la actividad del reactor, mientras algo más de un tercio la apoya.

Grupos vecinales y organizaciones ecologistas han presentado decenas de miles de firmas contra el reinicio y han organizado protestas cerca de la central, con mensajes muy directos. Una queja que se repite es que la electricidad se consume sobre todo en el área de Tokio, mientras el riesgo se concentra en una costa rural ya golpeada por la despoblación y la memoria de otros seísmos.

La pregunta de fondo es sencilla y al mismo tiempo difícil de responder. Cómo se convence a una comunidad de que vuelva a confiar en un operador que ya tuvo un accidente grave y varias irregularidades reconocidas por los propios reguladores.

Qué significa para la transición energética y el clima

Desde el punto de vista climático, Japón intenta cuadrar un círculo complicado. El país quiere reducir emisiones de CO2 y al mismo tiempo garantizar un suministro estable para una economía muy electrificada. La nuclear aporta electricidad prácticamente sin emisiones directas en operación, pero exige estándares de seguridad extremadamente altos y un nivel de confianza social que no se construye de un día para otro.

Este incidente en Kashiwazaki Kariwa no cambia por sí solo el balance de CO2 de Japón. Sin embargo, sí puede influir en los plazos y en el clima político en torno a la recuperación de la energía nuclear, y por extensión en la velocidad con la que el país pueda reducir su dependencia del carbón y del gas importado. Cada retraso nuclear suele traducirse en más presión sobre otras fuentes, desde el gas natural hasta las renovables.

Para quienes siguen la transición ecológica, hay dos ideas clave. La primera, que incluso con inversiones millonarias en mejoras de seguridad, la tecnología nuclear sigue siendo compleja y sensible a fallos de equipos relativamente pequeños, como un módulo de control de barras. La segunda, que la aceptación social y la transparencia son tan determinantes como los megavatios cuando hablamos de energía y clima.

De momento, TEPCO investiga el origen de la alarma y admite que el proceso llevará tiempo. Hasta que no se conozca el resultado, el reactor 6 seguirá parado y la discusión sobre si la nuclear debe ser pieza central o simplemente complementaria en la lucha contra el cambio climático continuará muy abierta, dentro y fuera de Japón.

El comunicado oficial sobre la parada planificada del reactor 6 de Kashiwazaki Kariwa ha sido publicado en la web de TEPCO.


Adrian Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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