Sin dinero ni ayuda pública y usando solo neumáticos abandonados, este hombre de 38 años creó en pocos días lo que el ayuntamiento no logró en décadas

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Publicado el: 21 de febrero de 2026 a las 22:32
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Pila de neumáticos abandonados utilizados para construir una escalera en Camapuã, Brasil.

La iniciativa de un residente de Camapuã mejora la movilidad en una ladera sin obras públicas y evita que decenas de cubiertas terminen en vertederos

En 2016, durante sus vacaciones, el vecino brasileño Giovani Sánchez decidió resolver por su cuenta un problema que llevaba años lastrando la vida cotidiana de su barrio en Camapuã. Sin apoyo de las autoridades ni maquinaria pesada, reunió unos ciento cuarenta neumáticos usados, los apiló en un terraplén de tierra que separaba dos calles y, llenándolos de suelo compactado, levantó una escalera estable que hoy funciona como atajo diario para la comunidad. La intervención, recogida por el portal brasileño Campo Grande News, ha transformado un talud resbaladizo y peligroso en un eje seguro de paso vecinal y en un pequeño símbolo de reutilización creativa de residuos urbanos.

Antes de la obra vecinal, la pendiente era solo un sendero improvisado que muchos residentes utilizaban para ahorrar tiempo en sus desplazamientos entre dos puntos del barrio. La ausencia de escalones y de un muro de contención hacía que en época de lluvias el terreno se convirtiera en barro, con riesgo constante de caídas para personas mayores, niños y trabajadores que volvían a casa cargados. La alternativa consistía en un rodeo por calles pavimentadas que alargaba de manera notable el trayecto diario.

Frente a esa carencia de infraestructura pública, Sánchez optó por una solución al alcance de su bolsillo. Según el reportaje, pidió neumáticos en talleres y comercios de la zona, material que a menudo termina abandonado en vertederos irregulares y solares vacíos. Con esas ciento cuarenta cubiertas formó filas en la ladera, respetando la inclinación natural del terreno, y rellenó cada una con tierra compactada para crear peldaños firmes. La forma circular de los neumáticos ayuda a repartir la carga del peso de quienes suben y a contener el suelo, lo que reduce la erosión y ofrece una estructura más estable que un simple camino de tierra.

El trabajo se realizó a mano durante varios días de vacaciones, con herramientas sencillas y esfuerzo físico. No hubo hormigoneras ni excavadoras ni presupuesto municipal. El coste económico se limitó al transporte de las piezas y al tiempo dedicado a compactar el suelo dentro de cada neumático, un ejemplo de lo que muchos técnicos definen como soluciones de bajo coste basadas en materiales disponibles en el entorno inmediato.

Tras la finalización de la escalera, el atajo se consolidó como parte de la rutina del barrio. El paso entre las dos calles es ahora más rápido y, sobre todo, más seguro incluso en días de lluvia intensa. El talud ha dejado de ser un punto asociado a caídas y quejas para convertirse en un espacio de circulación habitual. Según el medio local, los vecinos han asumido el cuidado de la zona y utilizan la estructura como si se tratara de una obra pública más, aunque nadie cortó una cinta ni se colocó una placa oficial.

La intervención también tiene una dimensión ambiental que va más allá de la mejora de la movilidad. La reutilización de ciento cuarenta neumáticos evita que este residuo, difícil de gestionar y muy duradero, se acumule en vertederos irregulares donde a menudo retiene agua de lluvia y se convierte en criadero de mosquitos que transmiten enfermedades. El uso de estos elementos como barrera física ayuda además a frenar la escorrentía del agua sobre la ladera y a estabilizar el terreno, lo que reduce la degradación del entorno inmediato.

Ese uso de neumáticos como solución estructural sencilla no es un caso aislado en Brasil. En el estado de Ceará, un residente levantó una pequeña estructura de contención con unas cinco cubiertas que, reforzadas con cemento, funcionan como muro en un talud inestable. Diferentes proyectos comunitarios en zonas urbanas y rurales del país han recurrido a fórmulas similares para consolidar caminos, márgenes de ciclovías y taludes de paso donde el acceso a obras convencionales resulta limitado por la falta de recursos.

El propio reportaje presenta la obra como un ejemplo de «ingeniería popular» que nace de la observación cotidiana y la necesidad de respuestas inmediatas. El caso de Camapuã muestra que, con una lógica estructural básica y materiales descartados, se puede aliviar un problema recurrente de accesibilidad en barrios periféricos. No sustituye a las políticas públicas ni a las inversiones en infraestructura, pero evidencia que la acción individual puede abrir camino, en sentido literal, donde no llega la administración.

La experiencia de este vecino coloca sobre la mesa un debate más amplio sobre la gestión de residuos y la participación ciudadana en el diseño de las ciudades. Mientras los neumáticos usados siguen siendo un desafío para muchos municipios, iniciativas de base como la escalera de Camapuã muestran un potencial todavía poco explorado para convertir desechos en pequeñas infraestructuras de uso colectivo, siempre que se acompañen de criterios de seguridad y de un seguimiento público que las integre en la red urbana formal.

El reportaje ha sido publicado en Campo GrandeNews.


Javier F.

Periodista, licenciado en la Universidad Nebrija, diez años en Onda Cero, y ahora en proyectos profesionales como Freelance. Especializado en contenido SEO y Discover

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