Para mucha gente, Stephen Hawking es sinónimo de agujeros negros y del Big Bang. Pero, entre ecuaciones y entrevistas, también dejó mensajes muy de aquí sobre nuestra casa común. Uno de los más citados habla de una “indiferencia temeraria” hacia nuestro futuro en el planeta Tierra.
La advertencia no llega en el vacío. La Organización Meteorológica Mundial (OMM) ha publicado su informe State of the Global Climate 2025 y pone números a algo que se nota en veranos más duros y episodios de lluvia extrema. El planeta acumula energía y eso empuja muchos cambios a la vez.
Hawking no hablaba solo del cosmos
En sus últimos años, Hawking insistió en que el calentamiento global era un riesgo mayor que no se puede tratar como si fuera “para más adelante”. En su libro póstumo escribió que actuamos con “indiferencia temeraria” hacia nuestro futuro en la Tierra, una forma directa de decir que sabemos lo que ocurre y aun así tardamos en reaccionar.
En 2016 lo resumió con una frase aún más simple. “Ahora mismo solo tenemos un planeta y necesitamos trabajar juntos para protegerlo”, escribió en un artículo firmado por él. ¿Qué significa esto en la práctica? Que la conversación sobre clima no va solo de ciencia, también va de decisiones.
La Tierra se calienta y no se enfría igual
El informe de la OMM confirma que el periodo 2015 a 2025 ha sido el de los 11 años más cálidos registrados. También señala que 2025 estuvo entre el segundo y el tercer año más cálido, con una estimación cercana a 1,43 ºC por encima del promedio 1850 a 1900.
La gran novedad es un indicador que ayuda a entender por qué “todo se acelera”, el desequilibrio energético de la Tierra. En pocas palabras, entra más energía de la que sale, y el exceso se queda dentro del sistema. Más del 90% de ese calor extra lo absorbe el océano, que lo ha hecho a un ritmo equivalente a unas 18 veces el consumo energético humano anual durante las dos últimas décadas.
CO2, el termostato que sigue subiendo
Cuando hablamos de CO2, suena a cifra lejana, pero tiene consecuencias muy cercanas. La OMM recuerda que las concentraciones de CO2, metano y óxido nitroso alcanzaron en 2024 sus niveles más altos en 800.000 años, el último año con datos globales consolidados. En CO2, la media pasó de unas 278 partes por millón en 1750 a 423,9 ppm en 2024 y el salto de 2023 a 2024 fue de 3,5 ppm.
A cambio, las emisiones siguen empujando. El Global Carbon Budget 2025 proyecta que las emisiones de CO2 de combustibles fósiles alcanzarán 38,1 mil millones de toneladas en 2025, un nuevo récord, con un aumento aproximado del 1,1% respecto a 2024. Y hay un matiz importante, los sumideros naturales no siempre responden igual cuando se juntan calor, sequía e incendios, algo que preocupa especialmente en zonas como Sudamérica.
Renovables, lo más parecido a un freno de mano
Aquí conviene no caer en la parálisis. La salida más rápida sigue pasando por acelerar renovables y eficiencia, que en la vida real se traduce en menos gas y menos carbón en el mix eléctrico y, a menudo, en una factura de la luz menos expuesta a sobresaltos. En un mensaje difundido junto al informe de la OMM, el secretario general de la ONU defendió que las renovables aportan seguridad climática y también seguridad energética.
Hay señales de que funciona cuando se hace a gran escala. Un análisis citado por Reuters indica que India registró en 2025 el crecimiento más lento de sus emisiones de CO2 en más de dos décadas, con un aumento del 0,7%, ligado en buena parte a la expansión récord de energía limpia. No es magia, es planificación y despliegue.
Movilidad y residuos, lo que se decide cada día
El transporte es el ejemplo perfecto de lo que notamos en la calle. La Agencia Europea de Medio Ambiente calcula que el transporte aporta alrededor de una cuarta parte de las emisiones totales de gases de efecto invernadero de la UE y que la carretera pesa especialmente, con el 73,2% de las emisiones del transporte en 2022, justo donde entran la movilidad eléctrica y el cambio de hábitos. En España, el transporte fue el subsector con mayor cuota en 2023, con un 32,5% del total.
Con los residuos pasa algo parecido. Eurostat estima que en la UE se generaron 511 kg de residuos municipales por persona en 2023 y que se recicló el 48% (incluyendo compostaje), mientras el vertido bajó al 22%. Separar bien, reducir envases y apostar por la reparación no va a “arreglarlo todo” por sí solo, pero sí recorta emisiones y presión sobre recursos.
Al final, la clave es saber dónde están las palancas grandes y cuáles están a nuestro alcance, pidiendo electricidad renovable, priorizando transporte público cuando se puede y eligiendo productos duraderos, y también alimentos de temporada o ecológicos cuando sea posible.
El informe oficial State of the Global Climate 2025 ha sido publicado en la OMM.













