La Antártida acaba de ofrecer una de sus mejores pistas sobre el clima del futuro. Un equipo internacional ha perforado 523 metros de hielo en Crary Ice Rise, en la Antártida Occidental, y ha extraído un testigo de sedimentos de 228 metros, el más largo obtenido nunca bajo un manto de hielo. Ese cilindro de barro y roca guarda millones de años de historia de la capa de hielo que hoy preocupa a los científicos.
El trabajo forma parte del proyecto SWAIS2C, siglas en inglés de “Sensibilidad de la capa de hielo de la Antártida Occidental a un calentamiento de 2 °C”. Su meta es aclarar cuánto y qué rápido podría subir el nivel del mar si esta región se desestabiliza, algo clave para cumplir el Acuerdo de París. Los estudios actuales apuntan a que un colapso completo del casquete podría elevar el mar entre 4 y 5 metros a escala global.
Para recuperar el testigo, el equipo instaló su taladro en Crary Ice Rise, un domo de hielo que ancla la plataforma de hielo de Ross (Ross Ice Shelf), a más de 700 kilómetros de las bases antárticas más cercanas. Perforaron el hielo con agua caliente y bajaron un sistema de tuberías hasta el lecho rocoso, logrando un récord de profundidad bajo el hielo.
Cada tramo de sedimento se describió nada más salir a la superficie. El equipo encontró capas de gravas arrastradas por el hielo alternando con lodos finos con conchas y restos de microalgas marinas. Esas capas ricas en fósiles indican periodos sin hielo, con mar abierto o con una plataforma flotante, en la zona que hoy ocupa un espeso casquete.
Para datar el registro, el equipo se apoya en esos microfósiles marinos. Las primeras estimaciones indican que el testigo abarca unos 23 millones de años, incluyendo fases mucho más cálidas que la actual. “Este registro nos dará pistas clave sobre cómo puede responder la capa de hielo de la Antártida Occidental a temperaturas por encima de 2 °C”, resume el codirector científico Huw Horgan.
¿Qué tiene que ver todo esto con quien vive en la costa? Estos registros afinan los modelos de subida del nivel del mar y ayudan a decidir si bastan pequeños diques o habrá que planificar traslados tierra adentro. El equipo analizará ahora el testigo en varios laboratorios y ha difundido los detalles en la web de SWAIS2C.







