Ciencia

Una empresa privada de California —no SpaceX— construirá y lanzará el próximo orbitador de la NASA a Marte en 2028

La NASA sorprende al confiar en Relativity Space para enviar el orbitador Aeolus a Marte y preparar las futuras misiones humanas.

Una empresa privada de California —no SpaceX— construirá y lanzará el próximo orbitador de la NASA a Marte en 2028

La NASA ha anunciado una nueva alianza público-privada para llevar a Marte el conjunto de instrumentos Aeolus en 2028. La sorpresa está en el socio elegido. No será SpaceX quien aporte la nave, el cohete y las operaciones de crucero, sino Relativity Space, una empresa californiana que ha entrado con fuerza en la carrera espacial comercial.

La misión no va a buscar rocas ni a tomar fotografías bonitas para decorar una pared. Su tarea será medir a diario los vientos, las temperaturas, el polvo y las nubes de Marte. Suena a parte meteorológico, pero en el Planeta Rojo ese dato puede marcar la diferencia entre aterrizar con seguridad o enfrentarse a un riesgo difícil de calcular. Y eso no es poca cosa.

La nueva apuesta de la NASA

La agencia espacial estadounidense pondrá la parte científica de la misión. Relativity Space, por su lado, se encargará de la nave, el cohete y las operaciones necesarias para llevar esos instrumentos hasta Marte. En la práctica, la NASA conserva el corazón científico y deja en manos privadas una parte muy delicada del viaje.

El administrador de la NASA, Jared Isaacman, defendió el modelo con una frase clara. “Las colaboraciones público-privadas como esta son un factor multiplicador para la ciencia”, afirmó en el comunicado oficial. Según la agencia, la idea es obtener más datos y hacerlo con más frecuencia, apoyándose en inversión y capacidad comercial.

El acuerdo también tiene una lectura de fondo. La NASA quiere acelerar la exploración de Marte sin cargar sola con todo el desarrollo. Es una forma de repartir trabajo, costes y riesgo, aunque el calendario sigue siendo exigente.

Qué medirá Aeolus

Aeolus estará formado por cuatro instrumentos construidos por la NASA. El primero medirá viento y temperatura desde la superficie marciana hasta unos 60 kilómetros de altura. Esa capa de la atmósfera es clave cuando una nave entra a gran velocidad y empieza a frenar.

El segundo instrumento creará perfiles verticales de temperatura y observará polvo y nubes de hielo de agua. El tercero estudiará cómo la superficie absorbe, guarda y libera energía, además de analizar propiedades del polvo y las nubes. El cuarto será una cámara de campo amplio para captar imágenes diarias de la actividad atmosférica global.

¿Y qué significa esto para alguien que no vive pendiente de Marte? Básicamente, que los científicos tendrán una especie de mapa meteorológico diario del planeta. No perfecto, porque Marte siempre guarda sorpresas, pero sí mucho más completo que el que existe ahora.

Por qué importa tanto

Aterrizar en Marte es complicado porque su atmósfera juega a dos bandas. Es lo bastante densa como para calentar una nave durante la entrada, pero demasiado fina para frenar con facilidad. Si a eso se suman tormentas de polvo, cambios de temperatura y variaciones estacionales, el margen de error se estrecha mucho.

La NASA asegura que los datos de Aeolus ayudarán a mejorar los modelos sobre polvo, viento, temperatura y comportamiento estacional de la atmósfera. Esos modelos servirán para reducir riesgos en futuras misiones robóticas y, más adelante, en misiones con astronautas.

Aquí está la clave. Antes de mandar personas a Marte, hay que saber mejor qué se van a encontrar al bajar. No basta con saber dónde aterrizar, también hay que entender el aire marciano, aunque sea un aire muy tenue.

El papel de Relativity Space

Relativity Space no es una empresa cualquiera, pero tampoco tiene la trayectoria de SpaceX. La compañía está dirigida por Eric Schmidt, antiguo consejero delegado de Google, y en 2025 abrió una nueva etapa bajo su liderazgo, según explica la propia empresa.

Su primer vehículo, Terran 1, fue lanzado en marzo de 2023 como cohete de prueba y ya está retirado. La compañía afirma que ahora está centrada en Terran R, un cohete reutilizable de carga media a pesada. Ese cambio de escala ayuda a entender por qué la elección de la NASA ha llamado tanto la atención.

Pero conviene no exagerar. El anuncio no significa que la misión esté ya garantizada, ni que Relativity haya superado todos sus retos técnicos. Significa que la NASA ha decidido confiar en este modelo para intentar llevar ciencia marciana más rápido y con otro tipo de colaboración.

El hueco que deja MAVEN

El anuncio llega poco después del final de MAVEN, una misión de la NASA dedicada a estudiar la atmósfera superior de Marte. La agencia confirmó el 3 de junio de 2026 que la nave había terminado su misión tras más de 11 años en órbita, mucho más allá de su objetivo inicial de un año.

MAVEN perdió la comunicación el 6 de diciembre de 2025, después de pasar detrás de Marte. Una revisión posterior concluyó que la nave no era recuperable, tras una rotación anómala que habría agotado sus baterías y dejado sin energía el sistema de comunicaciones.

Por eso Aeolus llega en un momento importante. No sustituye punto por punto a MAVEN, pero sí continúa una línea de trabajo esencial. Marte perdió buena parte de su atmósfera en el pasado, y entender la que conserva hoy es clave para reconstruir su historia y planificar su futuro.

Qué falta hasta 2028

El trabajo científico se realizará en el Centro de Investigación Ames de la NASA, en California. Allí se diseñará, construirá e integrará la carga útil de Aeolus antes de unirla a la nave de Relativity Space para las pruebas previas al lanzamiento.

La NASA se ha comprometido a apoyar las operaciones científicas durante al menos un año marciano, que equivale a unos 687 días terrestres. También desarrollará el sistema para transformar las mediciones brutas en datos útiles para la comunidad científica. Dicho de otra forma, no se trata solo de medir, sino de convertir esas señales en información que se pueda usar.

Si todo avanza según lo previsto, Aeolus despegará en 2028 con una misión muy concreta. Mirar cada día la atmósfera marciana para que las próximas naves, y quizá algún día los primeros astronautas, no entren a ciegas en uno de los lugares más difíciles del Sistema Solar. 

El comunicado oficial sobre esta alianza ha sido publicado por la NASA.

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