El volcán submarino de Enmedio, escondido entre Tenerife y Gran Canaria a más de 1.600 metros de profundidad, no está entrando en erupción. Pero sí está dejando una huella clara en el océano que lo rodea. Un equipo del IEO-CSIC ha confirmado por primera vez que este edificio volcánico presenta circulación activa de fluidos hidrotermales, un hallazgo importante para entender cómo el vulcanismo submarino canario sigue modificando el mar profundo incluso cuando no hay lava ni ceniza a la vista.
¿Qué significa esto en la práctica? Que el agua del mar se infiltra por fracturas de la corteza, entra en contacto con el calor interno de la Tierra y vuelve a salir cargada de minerales. Enmedio se encuentra a unos 25 kilómetros de Tenerife y 36 de Gran Canaria, con la cima a 1.625 metros bajo el nivel del mar. El estudio describe además una gran fractura que cruza el volcán de norte a sur y una depresión en uno de sus flancos, dos zonas que facilitarían la salida de esos fluidos calientes. Eugenio Fraile, uno de los autores, recuerda que este tipo de procesos son «habituales» en los fondos oceánicos, aunque en este volcán apenas se habían estudiado.
Lo interesante es que no se trata de una sola pista aislada. Los investigadores combinaron datos geológicos, geofísicos, geoquímicos y oceanográficos recogidos entre 2015 y 2024. En las rocas hallaron alteraciones ricas en óxidos de hierro y microestructuras asociadas a ambientes hidrotermales de baja temperatura. Y en la columna de agua apareció otra señal muy clara. Sobre la cima del volcán, el agua estaba hasta medio grado más caliente que la del entorno. Puede parecer poco, pero a esa profundidad es una diferencia muy seria. Y eso se nota.
El equipo también detectó anomalías de turbidez y un aumento de nutrientes disueltos, sobre todo de amonio, con incrementos de alrededor del 400% respecto a los valores de referencia. Además, observaron una mayor abundancia de microorganismos en la zona del volcán. En el fondo, lo que dibujan estos datos es un océano profundo que no está quieto. Está respondiendo a la actividad hidrotermal del subsuelo. Rafael Bartolomé, del ICM-CSIC, subraya que este proceso «influye directamente» en la biogeoquímica del océano profundo del archipiélago.
Hay otro punto clave, y conviene dejarlo claro. Los autores señalan que este hallazgo no apunta a una erupción volcánica ni está relacionado con los enjambres sísmicos registrados recientemente en Las Cañadas del Teide. No hablamos, por tanto, de una nueva alarma volcánica, sino de una fotografía mucho más precisa de cómo funcionan las entrañas submarinas de Canarias. A veces miramos el mar como si fuera solo paisaje, pero debajo sigue habiendo procesos muy activos.
La importancia real del descubrimiento va más allá del propio volcán. Según el equipo científico, estructuras como Enmedio desempeñan un papel relevante en los ciclos globales de nutrientes, en la biodiversidad marina y en el funcionamiento del océano profundo. Dicho de forma sencilla, entender estas fugas de calor y minerales ayuda a comprender mejor cómo se sostiene la vida en zonas donde, a simple vista, parece que no pasa nada. No es poca cosa.
La nota oficial más reciente del hallazgo también puede consultarse en el CSIC.











