Tortillas, macarrones con queso o salchichas: la NASA desvela el menú completo de los astronautas que participaron en la misión Artemis 2

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Publicado el: 28 de marzo de 2026 a las 09:41
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Astronauta sosteniendo comida en microgravedad dentro de la nave con menú espacial de la NASA para Artemis II.

La NASA ya prepara Artemis II, la misión que llevará a cuatro astronautas a orbitar la Luna y regresar a la Tierra. A día de hoy, el calendario apunta a un despegue no antes del 1 de abril de 2026 y a un viaje de unos 10 días.

En paralelo, la agencia ha compartido un detalle que dice mucho sobre cómo se vive fuera del planeta, el menú que comerá la tripulación dentro de la nave Orion. No es solo curiosidad, en el espacio la comida es logística, seguridad y también una lección de sostenibilidad cuando no hay nevera, no hay reabastecimiento y cada miga cuenta.

Una nave sin nevera

Comer en Orion se parece más a organizar un viaje largo sin paradas que a abrir la nevera de casa. La propia NASA explica que la cápsula no tiene refrigeración, no puede recibir comida nueva tras el lanzamiento y tampoco permite cargar alimentos frescos a última hora, así que el menú debe aguantar todo el vuelo.

¿Y qué significa esto en la práctica? Que cada comida tiene que ser segura, duradera y fácil de consumir en microgravedad, con el mínimo de migas posible. La selección también se ajusta a límites estrictos de masa, volumen y energía, lo que obliga a ir a lo esencial.

Cómo se come en microgravedad

La NASA agrupa la comida de Orion en varias categorías que se entienden rápido si las traducimos a lo cotidiano. Hay alimentos listos para comer, otros que se rehidratan añadiendo agua y platos que llegan ya cocinados y sellados para mantenerse estables sin frío. En un día “normal” de misión, se programan desayuno, comida y cena, y cada astronauta tiene asignadas dos bebidas con sabor al día.

Para prepararlos, la tripulación usa un dispensador de agua potable y un calentador compacto de comida (tipo maletín) para templar algunos platos. El matiz importante es que el sistema de agua no está disponible en ciertos momentos, como el lanzamiento y el aterrizaje, así que en esas fases mandan los productos “abre y come”.

El menú en números

La infografía oficial de la NASA pone cifras a esta cocina de espacio reducido. La tripulación llevará 189 productos diferentes, más de 10 tipos de bebidas, 58 tortillas, 43 tazas de café y cinco salsas picantes distintas, además de cinco productos canadienses.

En lo que más se repite aparecen las tortillas y el pan plano de trigo, junto con quiche de verduras, granola con arándanos, frutos secos y ensalada de mango. Para platos más “de cuchara”, hay opciones como brisket (pecho de ternera) a la barbacoa, macarrones con queso, brócoli gratinado y judías verdes especiadas, además de verduras como calabaza y coliflor.

Para levantar el sabor, también hay una batería de básicos de despensa. Sirope de arce, crema de chocolate, miel, mermelada, mostaza picante, mantequilla de cacahuete y de almendra, canela y, de nuevo, salsa picante. Y sí, también hay dulces como galletas, pudin y pastel, porque el ánimo también se alimenta.

Por qué tantas tortillas

Las tortillas son un clásico espacial por un motivo muy simple, se deshacen menos que el pan y generan menos migas. En microgravedad, esas partículas no caen al plato, flotan, y pueden acabar en un sitio delicado, algo tan básico como una rejilla de ventilación.

Otro detalle es el sabor. La Agencia Espacial Canadiense recuerda que el sentido del gusto suele disminuir en microgravedad, así que muchos astronautas buscan condimentos más potentes para que la comida “tenga algo”. Ahí encajan esas cinco salsas picantes y el resto de untables que acompañan al menú.

Una lección de sostenibilidad

Visto desde fuera, todo esto parece una anécdota gastronómica, pero es un recordatorio de cómo funciona un sistema cerrado. No hay un cubo de basura infinito ni un camión que venga a recoger envases, así que reducir residuos y evitar desperdicio de comida deja de ser un gesto y pasa a ser parte del diseño. No es poca cosa.

La propia NASA está empujando soluciones que suenan muy a economía circular. En el Deep Space Food Challenge, por ejemplo, pide tecnologías de producción de alimentos que requieran recursos mínimos y generen residuos mínimos, pensando en misiones largas donde depender de la Tierra no es realista.

Esa visión también se repite en sus retos de diseño de sistemas de alimentación. “Future crews on the Moon and Mars will need food systems that are nutritious, sustainable, and fully independent from Earth”, dijo Jarah Meador, responsable de programas de innovación en NASA. En el fondo, el mensaje es sencillo, hacer más con menos, sin comprometer la salud.

El comunicado oficial sobre el menú de Artemis II se ha publicado en la web de la NASA


Adrian Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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