En el río Colorado, no todo se decide con la nieve del invierno. Un nuevo estudio de la Universidad de Princeton, publicado por ahora como preprint, sugiere que la vegetación de montaña puede mantener su “consumo” de agua en los veranos calurosos y secos recurriendo a aguas subterráneas poco profundas.
Eso importa porque la escala es enorme. Los autores recuerdan que 1.400 millones de personas dependen del agua de los ríos de montaña alimentados por el deshielo y que, en Estados Unidos, más de una de cada diez personas depende del Colorado, cuyo tramo alto aporta más del 90% del caudal total. Si el calor aprieta, parte de esa agua se queda en el paisaje y no llega donde la esperamos, y eso se nota.
La paradoja de la sequía
Durante años, el razonamiento parecía lógico. Con el suelo seco, las plantas deberían “cerrar el grifo”, transpirar menos y dejar más agua para el río.
Pero cada vez hay más trabajos que describen lo contrario y lo llaman “paradoja de la sequía”. En lugar de frenar, la transpiración se mantiene e incluso aumenta en periodos secos, siempre que las plantas encuentren otra fuente de agua.
Aquí conviene aclarar el término clave sin tecnicismos. La evapotranspiración (ET) es la suma de la evaporación del suelo y la transpiración de la vegetación, como si el terreno y las hojas “respiraran” agua hacia la atmósfera. No es que el agua desaparezca, cambia de ruta.
Sensores en el East River
Para averiguar de dónde sale el agua cuando el suelo superficial se agota, el equipo instaló un despliegue de sensores en una zona de 200 acres (81 hectáreas) dentro de la cuenca del East River, en Colorado. Es un afluente que termina alimentando el Colorado.
El trabajo comparó dos temporadas muy distintas. En 2023 se registró un pico de nieve equivalente al 154% de la mediana en una estación SNOTEL cercana, pero el verano fue más seco y más cálido de lo habitual, mientras que 2024 tuvo una nieve más moderada y un verano fresco y húmedo. La ET se midió con instrumentación directa sobre el terreno, y se contrastó con humedad del suelo, nivel freático y caudales.
Lo llamativo es que, incluso cuando la humedad del suelo en superficie cayó a mínimos, la ET se mantuvo alta. Maxwell lo resumió con una frase sencilla, “Dry summer, wet summer; they’re getting their water… They’re taking it from shallow groundwater”, y la idea es clara incluso sin traducirla del todo.
El calor del verano manda
¿Y si un invierno con buena nieve ya no garantiza un verano con más agua disponible? El preprint sostiene que el verano tiene un papel propio, porque el equipo amplió el análisis a 18 cuencas de cabecera y encontró que la temperatura estival regula el caudal de forma independiente a la cantidad de nieve del invierno.
En palabras del propio Maxwell, un verano cálido puede convertir “a big snowmelt” en uno “average” por el extra de agua que demanda la vegetación. Esa demanda puede cubrirse interceptando agua subterránea cercana a los cauces y, si sale por arriba en forma de vapor, ya no baja por el río.
El contexto general ayuda a entender por qué este mecanismo preocupa. El estudio sitúa el calentamiento del último siglo en más de 1,4 ºC en la cuenca alta del Colorado y recuerda que la ET es el gran gasto de agua en estos ecosistemas, a menudo por encima del caudal que vemos correr por el cauce.
Lo que implica para la gestión del agua
Para la gente que vive río abajo, esto se traduce en una idea práctica. Al planificar, no basta con mirar nieve y lluvia, también hay que contar lo que “se bebe” la vegetación cuando llega ese calor pegajoso del verano que ya todos conocemos.
Y la discusión llega en un momento delicado. La Oficina de Reclamación de Estados Unidos ha puesto en marcha el proceso “post 2026” para definir cómo se gestionarán grandes embalses como Lake Powell y Lake Mead a partir del año hidrológico 2027, con un borrador de evaluación ambiental publicado el 9 de enero de 2026 y un periodo de comentarios que terminó el 2 de marzo de 2026. Con embalses más bajos, además, se complica la generación hidroeléctrica y la operación de infraestructuras clave.
El equipo de Princeton insiste en que el cálculo debe actualizarse. Maxwell lo dijo así, “A better water budget that takes into account increases in summer transpiration is a really important factor… before we start to divide it up”, porque si no se incluye esta vía de agua subterránea hacia la atmósfera, se puede sobreestimar el agua disponible incluso en años con nieve abundante.
El estudio se ha publicado como preprint en Research Square.







