Descubren en Tailandia una bestia prehistórica de 27 toneladas que reescribe la historia de los dinosaurios

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Por HoyECO
Publicado el: 31 de mayo de 2026 a las 08:01
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Fósiles del dinosaurio gigante Nagatitan chaiyaphumensis descubiertos en una excavación en Tailandia.

Unos huesos hallados al borde de un estanque en el noreste de Tailandia han terminado revelando a un auténtico coloso del Cretácico. El animal ha sido bautizado como Nagatitan chaiyaphumensis y los investigadores estiman que medía unos 27 metros de largo y pesaba entre 25 y 28 toneladas, lo que lo convierte en el dinosaurio más grande conocido hasta ahora en el Sudeste Asiático.

La noticia no va solo de tamaño, aunque la cifra impresiona. Este saurópodo herbívoro vivió hace entre 100 y 120 millones de años en un paisaje cálido y seco, cruzado por ríos donde también había peces, tiburones de agua dulce, cocodrilos y otros dinosaurios. Para entender la vida antigua de Asia, no es poca cosa.

Un gigante bajo el barro

El hallazgo comenzó en 2016, durante la estación seca, cuando el nivel del agua bajó y dejó al descubierto restos fósiles en la orilla de un estanque comunitario. El lugar se encuentra en Ban Pha Nang Sua, en la provincia tailandesa de Chaiyaphum.

Después llegaron los trabajos de campo entre 2016 y 2019, y más tarde nuevas excavaciones en 2024. Los fósiles incluyen vértebras, costillas, pelvis y huesos de las patas, entre ellos un húmero de 1,78 metros, casi como una persona adulta de pie.

Por qué se llama Nagatitan

El nombre no está elegido al azar. «Naga» hace referencia a una criatura mitológica con forma de serpiente, muy presente en culturas asiáticas y especialmente vinculada al noreste de Tailandia, al agua y al budismo.

«Titan» alude a los gigantes de la mitología griega, una elección bastante lógica para un animal de estas dimensiones. «Chaiyaphumensis» señala la provincia donde aparecieron los restos, y UCL recuerda que se trata del decimocuarto dinosaurio nombrado en Tailandia.

Un saurópodo enorme

Nagatitan chaiyaphumensis pertenecía al grupo de los saurópodos, los dinosaurios herbívoros de cuello largo y cola larga donde también se encuentran nombres tan conocidos como Diplodocus y Brontosaurus. Eran animales hechos para comer mucha vegetación y moverse con un cuerpo gigantesco, pero no todos alcanzaban el mismo tamaño.

El autor principal del estudio, Thitiwoot Sethapanichsakul, lo ha descrito como «el último titán» de Tailandia. La razón es sencilla. Sus fósiles proceden de la formación Khok Kruat, la unidad tailandesa más joven con dinosaurios, y las rocas posteriores de la región se relacionan con un ambiente marino poco favorable para conservar nuevos restos de grandes saurópodos.

Aun así, conviene poner la escala en su sitio. Era enorme, sí, pero no alcanzaba a gigantes sudamericanos como Patagotitan o Argentinosaurus. La ciencia suele funcionar así, baja la emoción al suelo y la convierte en datos comparables.

Un mundo cálido y seco

El paisaje donde vivió este animal era muy distinto al de la Tailandia actual. Los investigadores describen un ambiente árido o semiárido, con un sistema de ríos sinuosos y zonas que pudieron parecerse a sabanas o matorrales.

¿Qué significa eso en la práctica? Que este dinosaurio no vivía en una selva cerrada y húmeda como la que muchos imaginan al pensar en Asia. Vivía en un mundo cálido, con agua en los cauces y una fauna variada alrededor, pero también con condiciones duras.

Los saurópodos pudieron prosperar en estos ambientes, en parte por su anatomía. UCL señala que sus largos cuellos y colas habrían ayudado a disipar calor y a regular la temperatura corporal. Es fácil imaginar la importancia de esto cuando hablamos de un animal de 27 toneladas bajo un sol fuerte.

La pista del clima

El estudio también toca una cuestión más amplia. En aquella época, los niveles de dióxido de carbono atmosférico estaban aumentando y eso coincidía con temperaturas globales altas. Reuters recoge que Paul Upchurch, coautor del trabajo, advierte de que la relación entre cuerpos gigantes y altas temperaturas «no está completamente entendida».

Ese matiz importa. No se trata de decir que el calor «creó» dinosaurios gigantes, porque sería una simplificación. Más bien, Nagatitan ofrece una pista para estudiar cómo cambiaron los ecosistemas, las plantas disponibles y la evolución de estos enormes herbívoros.

En el fondo, un fósil así también habla de medio ambiente. No del clima que vivimos hoy, sino de cómo la vida respondió en otros momentos de la historia de la Tierra a paisajes cálidos, secos y cambiantes.

Lo que falta por saber

No se han recuperado el cráneo ni los dientes de Nagatitan, así que su alimentación se deduce por comparación con otros saurópodos. Sethapanichsakul explicó que probablemente consumía grandes volúmenes de vegetación con poca o ninguna masticación, como coníferas y quizá helechos con semillas.

Los investigadores también han colocado a Nagatitan dentro de Euhelopodidae, un grupo de saurópodos asiáticos, pero el análisis indica que no formaba un subgrupo exclusivo con otros saurópodos del Sudeste Asiático como Phuwiangosaurus y Tangvayosaurus. Dicho de forma sencilla, su árbol familiar es más complejo de lo que parecía.

El hallazgo abre la puerta a revisar más fósiles tailandeses que aún no han sido descritos formalmente. Como dijo Sethapanichsakul, «mi sueño es seguir impulsando el reconocimiento internacional de los dinosaurios del Sudeste Asiático». Y ahora tiene un gigante de su lado.

El estudio completo ha sido publicado en la revista científica Scientific Reports.


HoyECO

Equipo editorial de ECOticias.com (El Periódico Verde), integrado por periodistas especializados en información ambiental: naturaleza y biodiversidad, energías renovables, emisiones de CO₂, cambio climático, sostenibilidad, gestión de residuos y reciclaje, alimentación ecológica y hábitos de vida saludable.

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