Astrónomos miden los campos magnéticos de planetas con vientos de más de 25.000 km/h y lo que han encontrado rompe con lo establecido hasta la fecha: «Completamente contraintuitivo»

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Publicado el: 20 de junio de 2026 a las 15:33
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Ilustración artística de un exoplaneta gigante ultracaliente orbitando muy cerca de su estrella, asociado a campos magnéticos y vientos extremos

Un equipo internacional de astrónomos ha encontrado las señales más sólidas hasta ahora de campos magnéticos en exoplanetas situados fuera del Sistema Solar. No se trata de mundos parecidos a la Tierra, sino de gigantes gaseosos muy calientes, similares a Júpiter, donde los vientos pueden superar los 25 000 km/h.

Lo sorprendente no es solo la velocidad. Lo que ha llamado la atención de los científicos es que, cuanto más caliente era el planeta, más lentos parecían ser sus vientos. A simple vista, suena al revés. Y ahí entra en juego una explicación invisible, pero enorme para entender cómo funcionan las atmósferas planetarias.

Un hallazgo inesperado

El estudio se centró en siete exoplanetas conocidos como Júpiter ultracalientes. Son planetas gigantes, formados sobre todo por gas, que orbitan tan cerca de sus estrellas que una cara queda siempre mirando hacia ellas y la otra permanece en la noche.

Esa diferencia entre un lado abrasador y otro mucho más frío genera corrientes atmosféricas extremas. En la Tierra hablamos de temporales, borrascas o rachas fuertes de viento. Allí, en cambio, las cifras se mueven entre unos 7200 km/h y más de 25 000 km/h. No es poca cosa.

Los investigadores no salieron a buscar campos magnéticos. Al principio querían medir vientos. Para hacerlo, usaron observaciones de alta resolución del Very Large Telescope (VLT) del Observatorio Europeo Austral, en Chile, y del telescopio Gemini North, en Hawái.

El detalle que no encajaba

La lógica parecía sencilla. Si un planeta recibe más calor de su estrella, debería tener más energía para mover su atmósfera. Dicho de forma simple, cabría esperar vientos más rápidos en los mundos más calientes.

Pero los datos apuntaron justo en la dirección contraria. Los planetas más calientes presentaban vientos más lentos. Vivien Parmentier, coautor del trabajo, resumió la sorpresa con una frase muy clara, «es totalmente contraintuitivo».

¿Qué puede frenar un viento en un planeta donde todo parece empujar a que vaya más rápido? La respuesta más consistente, según el equipo, es un campo magnético planetario. Ese campo actuaría como una especie de freno sobre las partículas cargadas de la atmósfera.

Cómo se mide algo invisible

Medir un campo magnético en un planeta situado a años luz no es como colocar un aparato y leer una cifra. Aquí la ciencia tiene que trabajar con pistas. Y la pista principal estaba en el movimiento del hierro presente en la atmósfera de estos mundos.

Con observaciones espectrales de alta precisión, el equipo midió el desplazamiento Doppler de las líneas de hierro. En la práctica, esto permite saber si ese material se mueve hacia nosotros o se aleja, y a qué velocidad. Es parecido a notar cómo cambia el sonido de una ambulancia al pasar, pero aplicado a la luz de un planeta lejano.

El resultado fue una relación clara. A mayor temperatura, menor velocidad del viento. El artículo publicado en Nature Astronomy señala que esa tendencia no encaja bien con mecanismos puramente hidrodinámicos, pero sí puede reproducirse de forma natural si hay arrastre magnético.

Campos como los del Sistema Solar

La intensidad estimada de esos campos magnéticos no parece disparatada ni gigantesca. Según el estudio, sería de unos pocos gauss como máximo, una unidad usada para medir la fuerza de un campo magnético. Eso los sitúa en valores comparables a los de algunos planetas de nuestro propio Sistema Solar.

El comunicado de ESO explica que esos campos serían aproximadamente cuatro veces más fuertes que el de Saturno o alrededor de la mitad del de Júpiter. Es un dato importante porque algunos modelos esperaban cifras mucho más extremas para planetas tan calientes.

Aquí conviene no exagerar. Estos mundos no son candidatos a tener vida. Son demasiado calientes, demasiado grandes y demasiado cercanos a sus estrellas. Pero sirven como laboratorios naturales donde los astrónomos pueden probar ideas que luego podrían ayudar a estudiar planetas más pequeños y templados.

Por qué importa para la vida

La Tierra tiene un campo magnético que influye en su atmósfera y ayuda a protegerla frente a partículas procedentes del Sol. En otros planetas, la historia ha sido distinta. Marte y Venus no tienen una dinamo activa como la terrestre, mientras que Júpiter y Saturno sí presentan campos magnéticos potentes.

Por eso este hallazgo interesa tanto. No porque estos Júpiter ultracalientes sean habitables, sino porque muestran una forma nueva de estudiar el magnetismo de otros mundos. Julia Seidel, autora principal del estudio, afirmó que el avance «abre una ventana completamente nueva» en la investigación de exoplanetas.

En el fondo, la gran pregunta es sencilla. ¿Qué necesita un planeta para conservar su atmósfera, mantener agua durante mucho tiempo y ofrecer condiciones estables? El campo magnético no lo explica todo, pero puede ser una pieza importante del puzle.

Auroras en mundos extremos

Los campos magnéticos también pueden producir auroras. En la Tierra las vemos cerca de los polos, cuando partículas del Sol chocan con gases de la atmósfera y aparecen cortinas de luz. Es uno de esos fenómenos que convierten la física en espectáculo.

En estos exoplanetas, las auroras podrían ser mucho más intensas. No hablamos de un cielo como el nuestro, sino de planetas con una mitad en día permanente y otra en noche constante. Bibiana Prinoth, coautora del estudio, imaginó esos mundos con enormes cortinas de luz moviéndose sobre cielos extremos.

El próximo paso será observar mejor. ESO destaca que el futuro Extremely Large Telescope ayudará a estudiar no solo gigantes parecidos a Júpiter, sino también planetas más pequeños, quizá incluso parecidos a la Tierra. Ahí el interés se dispara.

Lo que viene ahora

El hallazgo no cierra el debate. Más bien lo abre. Los investigadores han encontrado una señal muy sólida, basada en un patrón común en siete planetas, pero ahora hacen falta más observaciones para comprobar si este método funciona en otros tipos de exoplanetas.

Aun así, el salto es grande. Durante años, medir campos magnéticos fuera del Sistema Solar fue uno de esos retos que parecían siempre fuera de alcance. Ahora, el viento de mundos abrasadores ha empezado a contar una parte de esa historia.

El estudio completo ha sido publicado en Nature Astronomy.


Adrian Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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