Un neurólogo sobre cómo cuidar el cerebro: «Hay tres patas: dormir adecuadamente, tener retos nuevos, pero sobre todo, no sentirnos solos»

Publicado el 20 de septiembre de 2026 a las 15:41
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El neurólogo Álvaro Pascual-Leone durante una charla

Los neurólogos expertos lo avalan: «Hay tres patas para cuidar nuestro cerebro: dormir adecuadamente, tener retos nuevos, pero sobre todo, no sentirnos solos»

El especialista vincula dormir bien, afrontar retos cognitivos y mantener vínculos sociales con un cerebro más plástico, adaptable y resiliente

Cuidar el cerebro no consiste únicamente en resolver sudokus, memorizar listas o repetir ejercicios mentales. El neurólogo Álvaro Pascual-Leone sostiene que la salud cerebral se construye mediante hábitos que actúan de forma conjunta y que deben adaptarse a las necesidades de cada persona.

Durante una entrevista publicada por Aprendemos Juntos 2030 de BBVA, el especialista explicó que un cerebro sano debe mantener su plasticidad, procesar la información de manera eficaz y responder ante situaciones imprevistas. Para conseguirlo mencionó el sueño, los retos cognitivos, la actividad física, el descanso, la meditación, las relaciones personales y el propósito vital. La conocida síntesis basada en tres pilares resulta útil, aunque su planteamiento completo es más amplio.

Cómo cuidar el cerebro según el neurólogo Álvaro Pascual-Leone

La idea central de Pascual-Leone es que la salud cerebral no depende de una actividad aislada. Aprender algo nuevo pierde eficacia cuando existe un cansancio constante, mientras que dormir suficientes horas no compensa por sí solo una vida marcada por la inactividad, la falta de estímulos o el aislamiento.

El neurólogo también rechaza las recomendaciones idénticas para toda la población. Defiende que los hábitos relacionados con la alimentación, el ejercicio, el descanso y la actividad intelectual deberían aplicarse casi como una prescripción personalizada, teniendo en cuenta la edad, el estado de salud y las circunstancias de cada individuo.

Dormir bien protege la atención y el aprendizaje

Dormir es una necesidad biológica y no un periodo improductivo. El Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre, perteneciente a los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, señala que aproximadamente uno de cada tres adultos estadounidenses declara no descansar o dormir lo suficiente a diario.

La misma institución advierte que la falta de sueño puede dificultar el aprendizaje, la concentración y la capacidad de reacción. También puede afectar al estado de ánimo y al funcionamiento social. Por ello, la regularidad de los horarios y la calidad del descanso importan tanto como el número total de horas.

Quedarse dormido de manera involuntaria y frecuente puede ser una señal de descanso insuficiente o de mala calidad. Una reciente verificación sobre la somnolencia en el sofá recuerda que este comportamiento no permite diagnosticar soledad, estrés o un supuesto refugio emocional. Lo relevante es observar su frecuencia y comprobar si interfiere con el trabajo, los estudios o la conducción.

Retos cognitivos y neuroplasticidad para un cerebro resiliente

Pascual-Leone no propone mantener la mente ocupada sin descanso. Su recomendación consiste en seguir aprendiendo y no limitarse a repetir lo que ya se domina. Estudiar un idioma, comenzar una actividad artística, aprender una habilidad manual o cambiar la manera de resolver una tarea obliga al cerebro a probar estrategias diferentes.

La neuroplasticidad describe esa capacidad del sistema nervioso para modificar su actividad y reorganizar sus conexiones mediante la experiencia. Un estudio reciente siguió la actividad de 579 neuronas en ocho pacientes y detectó señales relacionadas con la estructura del lenguaje hasta un segundo antes de que pronunciaran una palabra. El trabajo, explica cómo el cerebro prepara las palabras, muestra la coordinación necesaria para producir frases nuevas, aunque no demuestra que aprender idiomas evite por sí mismo una demencia.

El reto adecuado tampoco debe convertirse en frustración permanente. Para estimular el cerebro tiene que existir cierta dificultad, pero también posibilidades reales de progresar. La novedad, la práctica y el descanso forman parte del mismo proceso de aprendizaje.

Soledad y salud cerebral (por qué la conexión social importa)

El aspecto que Pascual-Leone coloca en el centro de su reflexión es la conexión con otras personas. Sentirse acompañado, disponer de relaciones significativas y mantener un propósito facilita la motivación necesaria para conservar otros hábitos, como hacer ejercicio, acudir al médico o iniciar nuevos aprendizajes.

La información sobre conexión social publicada por el Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos indica que, entre los adultos mayores, la soledad crónica y el aislamiento social se asocian con un aumento aproximado del 50 por ciento en el riesgo de desarrollar demencia. El organismo también recoge que unas relaciones sociales más sólidas pueden mejorar la respuesta al estrés. Estas cifras expresan asociaciones poblacionales y no permiten predecir qué sucederá con una persona concreta.

Estar a solas, sin embargo, no equivale necesariamente a sentirse solo. Una pausa voluntaria puede resultar agradable y ayudar a reducir estímulos. La revisión de hoyECO sobre el silencio y el cerebro recuerda que no está demostrado que unos minutos sin ruido eliminen residuos cerebrales. El problema al que se refiere Pascual-Leone es la vivencia persistente de desconexión, incluso cuando una persona está físicamente rodeada de gente.

Hábitos diarios para cuidar el cerebro sin recetas milagro

Una rutina realista puede combinar horarios de sueño regulares, actividad física, un aprendizaje que suponga cierta novedad y espacios reservados para mantener relaciones de calidad. No es necesario transformar todos los hábitos al mismo tiempo. La constancia suele ser más útil que una sucesión de cambios extremos difíciles de mantener.

El mensaje de Álvaro Pascual-Leone sitúa la salud cerebral dentro de la vida cotidiana. El sueño prepara al cerebro para funcionar, los retos amplían su capacidad de adaptación y los vínculos aportan apoyo, motivación y propósito. Cuidarlo significa, en última instancia, seguir aprendiendo sin dejar de descansar y mantenerse conectado sin confundir compañía con simple presencia física.

La entrevista completa ha sido publicada en Aprendemos Juntos 2030.

Imagen: BBVA Aprendemos Juntos

Adrian Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y tecnología publicitaria. Ha dirigido proyectos en análisis de datos, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. También colabora en iniciativas científicas relacionadas con la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de comunicación científicos, tecnológicos y medioambientales, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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